
La Red como fuente histórica
Intelectuales afirman que no se puede prescindir del libro
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Gracias a la amplitud e inmediatez de Internet, los estudiantes hallan con celeridad los contenidos solicitados por el profesor. Pero, paradójicamente, la aplicación de las nuevas tecnologías desplaza la búsqueda de material en bibliotecas.
Y el punto crítico se agudiza cuando la facilidad que otorga el copiar un texto desde la Red simplemente lleva a pegarlo sin desmenuzar de qué se trata.
"Acepto que Internet se ha convertido en una fuente de información interesante, pero en el ámbito escolar o académico no se puede prescindir de los libros", reflexionó el historiador Félix Luna, al referirse al nuevo hábito de buscar información en la autopista informática.
Con él coincidió Miguel Angel De Marco, presidente de la Academia Nacional de la Historia, que expresó: "La utilización de Internet no tiene que excluir a los libros y debería impulsar una transformación instructiva, bajo la cuidadosa supervisión de los docentes".
"Internet -agregó De Marco- se convirtió en instrumento de aprendizaje, aunque con frecuencia a su contenido se lo vincula con la superficialidad y escasa profundización. Es importante que quienes conducen la enseñanza conozcan en forma anticipada las páginas de los sitios confiables, para poder desarrollar este medio como una potencial fuente de investigación."
Acreditar el origen
Según los historiadores, resulta indispensable a la hora de justificar un dato o determinado argumento la mención de la fuente de donde fue extraído. Por ello, dicen, no alcanza la respuesta "lo encontré en Internet" para contrarrestar la expresión de un detalle erróneo.
"Internet sirve como una fuente más, pero no como única fuente. Entiendo que es un medio directo, inmediato y que moviliza a los jóvenes, aunque es imprescindible cuestionarse el origen del material y en el caso de utilizarlo para investigación chequear en otros ámbitos la información", expresó la profesora de historia Graciela Armarino.
En un foro abierto por La Nación Line se lanzó la pregunta: ¿sirve Internet como fuente para consultar contenido histórico? Y las respuestas coincidieron en su mayoría que la Red es sumamente útil como recurso didáctico y que incentiva el interés de los estudiantes, aunque se insistió también en que se trata de un soporte de enorme disponibilidad, cuyo objetivo no es transformar los datos y la información en conocimiento, porque eso le corresponde al sistema pedagógico.
En otros mensajes, algunos adultos reflexionaron sobre qué diferente habría sido su aprendizaje escolar si de chicos hubiesen tenido Internet. Y no faltaron quienes observan con asombro cómo se rescata material de la Red con sólo copiar y pegar, sin interpretación alguna de lo que se vuelca en el cuaderno o la carpeta.
En definitiva, la Red se ha convertido en una gigantesca base de datos, de extraordinaria rapidez y excesivamente servicial que necesita ser utilizada con discernimiento y prudencia. Por eso, bien vale el consejo que Ray Bradbury suele darles a sus ocho nietos, que crecen en un mundo en el que Internet aparece en todas partes: "Vayan también a los libros".




