
La revolución feminista
En el Moca de Los Angeles, la muestra WACK! reinvidica al feminismo como un movimiento más influyente que el Pop, el Post-Minimalismo y el Conceptualismo. La crítica destaca la instalación de colchones presentada por Marta Minujin
1 minuto de lectura'

Es una cosa seria reunir en un museo obras de 119 artistas de 21 países, muchas de ellas absolutamente desconocidas para el público anglosajón, bajo el revelador título de WACK!, que, con cierta ironía y no poco humor, evoca movimientos feministas de los setenta, en el influyente Museo de Arte Contemporáneo de Los Angeles, más conocido como Moca.
Cornelia Butler, curadora de la megamuestra, pasa lista a firmas consagradas, como las de Louise Bourgeois, Ana Mendieta, Lygia Clark, Chantal Akerman, Rebeca Horn y Cindy Sherman, junto a los nombres de artistas "debutantes" o influyentes solamente en la periferia.
No es el caso de la argentina Marta Minujin, elegida por el crítico Christopher Knight como el eje de una larga reseña para Los Angeles Times, en la que elogia la oportunidad de la hipótesis de la curadora Butler al considerar que el movimiento feminista fue más influyente en el arte de los últimos cuarenta años que el Pop, el Post-Minimalismo o el Conceptualsimo.
La jugada es ambiciosa pero no ociosa, porque en la vasta selecciónn de artistas WACK! esquiva con intención el cliché que hace del arte de género una producción panfletaria, sujeta a su carácter meramente propagandístico.´
Vale como ejemplo la gigantesca araña de estilo francés hecha con tampones, presentada por Joana Vasconcelos (París 1971) en la última edición de la Bienal de Venecia y, en la misma línea, el voltaje político social de la critica visión de las Guerrilla Girls, animadoras también de esa edición de la mostra veneciana curada por dos mujeres, las españolas María Corral y Rosa Martínez.
En la exposicón del Moca llamó la atención la actualidad de la Soft gallery, una instalación de Marta Minujin hecha con cientos de colchones, que reedita la performance que en 1973 realizó en una galería de Washington en colaboración con Richard Squires. Reproducida a doble página en el catálogo de 512 páginas, la obra de Minujin confirma la vigencia de una artista que sigue reinventándose, desde que a los dieciocho años dejó atrás el confort burgués de una familia acomodada para aventurarse en el mundo de la creación.
Quizás la mejor obra de Marta Minujin sea ella misma; el personaje creado por la artista, que, a diferencia de los producidos por Cindy Sherman, siempre es el mismo: el pelo rubio casi blanco y muy lacio, los anteojos oscuros y el aspecto de una adolescente setentosa con la sonrisa siempre disponible.
"Querido amigo dejá tu teléfono o envía una señal y que viva el arte, arte , arte", responde el contestador telefónico en la casa de Marta Minujin, prueba de que la artista no se distrae un minuto cuando se trata de sostener la ficción del personaje real.
Christopher Knight arriesga en su comentario que sin la revolución feminista de lo setenta sería tal vez impensable la candidatura de la senadora Hillary Rodham Clinton, hoy camino de la Casa Blanca. Y hay mucha tela para cortar en esta recopilación inédita de imágenes, como Las torturas cotidianas, de Annette Messager, un fresco de las peripecias a las que somete la mujer, desde la máscara de pepinos, al colágeno, el botox o la cirugía estética. ¿De qué revolución estamos hablando?
WACK! seguirá viaje al National Women Museum de Washington; al PS1 de Nueva York (en 2008) y a la Vancouver Art Gallery (2009). El listado de sponsors es interminable, con nombres de peso como la Andy Warhol Foundation, la Wells Fargo, Merrill Lynch y Hugh Hefner, que no es otro que el legendario creador de la revista Playboy, patrón de las mimosas conejitas.
Esta amplia revisión de una época que propone la curadora Butler obliga a dejar atrás los preconceptos, para mirar un movimiento que en el término de una sola generación transformó las relaciones sociales, familiares, laborales, politicas y económicas. Cornelia Butler admite que este es el más ambicioso proyecto de su vida, un heartbreaker que traerá cola en el largo camino que tiene por recorrer (como Virginia Slims).
En la Argentina, la escena del arte de los últimos cuarenta años recibió el impulso de esta transformación, algo visible en el creciente protagonismo de las mujeres artistas, militantes de todas las disciplinas. "Creo -dice Butler- que no es exagerado afirmar que el mundo del arte contemporáneo, en toda su diversidad y complejidad, es lo que es gracias a estas mujeres".
Pero, ¿qué es realmente el arte feminista? En una línea la curadora recuerda que el género ha sido y continúa siendo una categoría fundamental para la organización de la cultura. Mas aún, "el modelo de esta organización, usualmente, favorece al hombre por encima de la mujer".
No sería audaz ni arriesgado afirmar que lo que sucede en el arte ocurre en otros órdenes de la vida. ¿Quién imita a quién?
(WACK!, en el Moca, Los Angeles, 250 South Avenue, hasta el 16 de julio)




