La vida y sus instrucciones de uso, según la imaginación de Flavia Company

Además de narradora, la autora es profesora de yoga, traductora y música
Además de narradora, la autora es profesora de yoga, traductora y música Crédito: Patricio Pidal/AFV
Su novela Que nadie te salve la vida, recién editada en la Argentina y ya agotada en España, intenta reflexionar sobre cómo andar más desapegado; la importancia de aprender a mirar
Luján Francos
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9 de diciembre de 2019  

Imaginen que se están muriendo. Y que alguien que en algún momento fue fundamental en sus vidas les pide un favor que los pone contra las cuerdas de la moral. "Siempre parto de ideas filosóficas. En este caso, una de las cosas que me interesaban más es qué es el perdón y cómo el perdón es en cierto modo un lubricante para que el mundo siga funcionando. Y también qué diferencia hay entre gratitud y deuda", reflexiona Flavia Company sobre su novela Que nadie te salve la vida (Editorial El Ateneo), que está agotada en España y se acaba de editar en la Argentina, su país, de donde sintió que la "arrancaron" a los nueve años. Empezó a escribir para tener un mundo donde vivir y hoy está de vuelta. Cree que encontró la manera de quedarse, con su vida de viajes -dio la primera vuelta al mundo en mayo de este año- y su mochila que recorrió 70.000 kilómetros llevando en 10 kilos todo lo que necesita para vivir. Hablemos del desapego.

Es instructora de yoga. Es patrón de yate. Es música. Es traductora. Es escritora. Es profesora. Es periodista. Es. "Me parece que la única forma de no tenerle miedo a la vida es no tenerle miedo a la muerte. Y ese ha sido uno de mis aprendizajes, en el sentido de que siempre intenté comprender el desapego, porque, al final, la muerte es el gran desapego".

Esa muerte que mira de cerca a Enzo, con quien será imposible no empatizar. La imaginación es la primera respuesta de la autora para lograrlo. Y la universalidad de la literatura. Que cualquiera va a pensar lo mismo, porque todos somos iguales. "Algunos tenemos unas habilidades, otros tenemos otras, pero en circunstancias importantes de la vida todos somos iguales, todos tenemos miedo, pasión".

Crimen y castigo atraviesa, de alguna manera, su novela. "No tengo nada de Dostoievski, ojalá, pero amo su literatura". Su libro es una especie de homenaje a la literatura rusa del siglo XIX, con muchos personajes. Por otra parte, busca revisar el drama del remordimiento, del dinero, "todos esos dramas que Dostoievski escribió de manera magistral". Los personajes secundarios como la enfermera, Aurora, y la empleada de Víctor, Guillermina, tienen poca actuación, pero son estelares y la autora se enamoró de ellos, se sorprendió de que le gustaran tanto.

La novela está terminada en su cabeza antes de empezar a escribir, con lapicera y en papel, salvo cuando hace traducciones o escribe para chicos; ahí el teclado es su instrumento desde el principio. Pero escribir a mano, mancharse los dedos con tinta, sentir el papel, es una parte del oficio que no puede faltar, porque para ella la escritura es algo físico. ¿Y qué rol tiene en su proceso creativo la música que la acompaña desde chica, cuando a los seis años la aceptó como única alumna de piano un reconocido profesor del Teatro Colón? La música no se escucha mientras escribe. En esos momentos, hay silencio. En las casas de quienes le abren las puertas en los diferentes puntos del planeta, en un hotel de la isla japonesa de Okinawa en el que pasó un mes prácticamente sin hablar porque nadie hablaba inglés. Pero sí está presente en la musicalidad de sus palabras. ¿Y qué es la palabra y qué relación hay entre la palabra escrita, la palabra dicha, las promesas?

"Es muy interesante cómo integramos la palabra en nuestra vida. Obviamente, hay que ser muy conscientes de la diferencia entre la palabra y la palabra literaria. Eso es muy interesante también para todas las personas que creen que escribir es escribir literatura. No. Escribir es escribir y escribir literatura es otra cosa muy distinta. Entonces, lo sagrado de la palabra depende de nuestro compromiso con lo que decimos, con lo que somos, de nuestra coincidencia entre pensamientos, palabras y actos. La palabra puede ser superficial, superflua, en personas que son superficiales y superfluas. Dependiendo del grado de compromiso que tengas con la vida, con tu discurso, y dependiendo de la distancia que haya entre lo que vos decís y lo que vos hacés y lo que vos pensás, la palabra será más o menos importante. Obviamente, yo creo que la única forma de estar bien, de estar en paz, es la coincidencia".

Que nadie te salve la vida tiene descripción, detalles que invitan a imaginar, a ver de un modo cinematográfico, una de las claves que enseña a sus alumnos en la universidad. Poder visualizar es fundamental: una vez que uno ve una escena, no se borra. También hay espacio para los pensamientos de los diferentes. "Tenés lo visual y tenés lo interior. Lo visual, porque vos necesitás agarrarte de algo. Además, cuanto antes mejor. Porque cuando se abre el sentido de visualización en el lector o lectora ya no se termina nunca más. Y, por otra parte, la parte interna, evidentemente es importante darle cabida a esos pensamientos, a esas reflexiones, a esos sentimientos, que provienen de la narración pero muchas veces procuro que los propios personajes den aliento a esas frases, a esos pensamientos, que no sean del narrador".

Escrita con diálogos integrados, separado en cuatro partes que parecen un todo, la novela tiene como virtud principal la observación. En sus historias hay pedazos de gente que conoce y también cosas de nadie. "Todos los personajes siempre son Frankenstein. Toman de tu vida o de lo que vos observaste en tu vida, de lo que supiste en tu vida, de lo que te contaron".

Está convencida de que es más difícil escribir sencillo. Y que tardó muchos años en conseguirlo. "Tenés que tener las cosas muy claras. Y tener las cosas muy claras es muy difícil. Y hace falta una gran dosis de humildad. Yo quiero que mis lectores sean los inteligentes. No quiero que admiren mi inteligencia. Es un regalo que nos hacemos mutuamente. Para mí, el mayor logro que creo que se puede obtener en literatura es que no se note que sos vos, pero que se sepa."

Encrucijadas

Flavia Company
Flavia Company

Que nadie te salve la vida

Autora: Flavia Company

Editorial: El Ateneo

Páginas: 194

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