Las cartas que García Lorca leyó
Hasta ahora no se habían publicada, aunque su existencia era conocida; son 34 piezas de la correspondencia familiar
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Barcelona, (EFE).- Las cartas escritas al poeta español Federico García Lorca por su madre se publican por primera vez en un libro, Cartas de Vicenta Lorca a su hijo Federico , editado por el periodista Víctor Fernández.
En la presentación del libro, publicado por RBA, Fernández explicó que el proyecto surgió a raíz de un reportaje que escribió sobre el asesinato del poeta. "La investigación para aquel reportaje me llevó a conectar con la familia Lorca, sobre todo con Laura García Lorca, a la que propuse publicar las cartas de Vicenta, que permanecían inéditas y que custodia el archivo de la Fundación del autor granadino, que tiene su sede actual en la Residencia de Estudiantes de Madrid", afirmó.
El volumen incluye "las 34 cartas de Vicenta Lorca conservadas", aunque, según Fernández, "seguramente hay más porque, de hecho, hay constancia de cartas de Lorca enviadas a su familia desde 1910, pero el epistolario comienza en 1920".
"Por una ironía del destino", anotó Fernández, la última de las misivas de doña Vicenta fue redactada casi exactamente dos años antes del asesinato de Federico (1898-1936), la noche en la que el poeta recordó, por última vez, que "mi madre me lo enseñó todo".
El editor recordó que, aunque la Fundación García Lorca había publicado las cartas conservadas por los herederos que el poeta envió a su madre y al resto de su familia, "poco se sabía de las escritas por doña Vicenta a su hijo" y sólo se conocían algunos fragmentos publicados por Mario Hernández, Andrew A. Anderson y Christopher Maurer en sus ediciones del epistolario lorquiano.
Las cartas de la madre han llegado hasta nuestros días porque "Lorca guardaba toda la correspondencia que recibía" y, de hecho, se conservaron dentro del archivo personal junto con los manuscritos de sus obras, explicó.
A partir de las cartas se pueden seguir los viajes de Lorca a Londres, París, su estancia en Madrid en la Residencia de Estudiantes, su importante viaje a Nueva York en 1929 y posteriormente a La Habana, o en los años 30 a Argentina.
En las cartas abundan las referencias familiares, la preocupación como madre por la vida de su hijo, su salud, y un tema permanece ausente en los escritos: la homosexualidad del poeta.
Según el editor de las cartas, "Lorca tenía pánico de que alguien de su familia supiera que era homosexual, y de hecho la familia hasta hace muy poco no hablaba del tema, sin embargo alguna sospecha debía tener su madre, pues la cuestión circulaba en los corrillos de la Granada de la época, que casi funcionaba como un pueblo".






