Limonero, el sello infantil que es mínimo e indispensable

Tiene poco más de un año de existencia y un catálogo de 8 libros para chicos sin desperdicio, que atrae también a los adultos
Natalia Blanc
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25 de julio de 2016  

Lulú Kirschenbaum y Manuel Rud, fundadores de Limonero
Lulú Kirschenbaum y Manuel Rud, fundadores de Limonero Crédito: Santiago Filipuzzi

Tiene un catálogo mínimo pero indispensable para enriquecer la biblioteca infantil. Limonero, el sello independiente nacional más pequeño entre los pequeños, lleva publicados ocho libros álbum desde 2015. Dos de los títulos son de autores nacionales y el resto, extranjeros (de Francia, Suiza, Portugal, Ucrania y Australia); y tres fueron premiados en la prestigiosa Feria del Libro Infantil de Bolonia: un logro que distingue el buen ojo y el exquisito gusto de los editores, Lulu Kirschenbaum y Manuel Rud.

Licenciados en Letras, los socios fundadores de Limonero decidieron lanzar el sello hace dos años impulsados por varias razones; entre ellas, su pasión por el libro ilustrado "desde siempre" y la convicción de que había mucho material publicado afuera que acá no se conocía.

"Hace quince años que trabajamos en el desarrollo de contenidos para libros didácticos. Todavía lo hacemos, ya que la editorial no se autofinancia. En ese tiempo, vimos pasar mucha literatura pedagógica y funcional y de no muy buena calidad. Por una cuestión de ansiedad, publicamos los cuatro primeros títulos juntos. El primer libro, Eso no se hace, de Laura Wittner y Carlos Junowicz, es un proyecto nuestro. Casi en simultáneo adquirimos los derechos para otros tres: Bigudí, de los franceses Delphine Perret y Sebastien Mourrain; Achimpa, de la portuguesa Catarina Sobral; y La niña que contaba, de los ucranianos Romana Romanyshyn y Andriy Lesiv", cuenta Rud sentado debajo de la panza de la Ballena Azul del CCK, la sede de la Feria del Libro Infantil donde está presente Limonero.

"Sumamos la pasión por el libro álbum y el deseo de publicar por nuestra cuenta. También, el desafío de encontrar títulos que nos gustaban para publicarlos en español y la premisa de difundir nuestros artistas, autores e ilustradores. Vamos aprendiendo cada vez más. Se nos está abriendo un mundo alucinante", completa Kirschenbaum.

Este año editaron primero Noel Gris, del australiano Aaron Blabey, y Mi pequeño, un libro precioso de la dupla creativa suiza Albertine y Germano Zullo. Recién salidos de imprenta, Mi abuelo, segundo trabajo de Sobral, y Júbilo, de la argentina Andrea Pizarro Clemo, completan el delicioso catálogo. Tienen en carpeta dos proyectos más para publicar antes de fin de año.

Tres de los títulos de Limonero fueron distinguidos en la Feria del Libro Infantil de Bologña: La niña que contaba recibió una mención como ópera prima en 2014; Mi pequeño fue elegido este año como mejor libro de ficción; y Catarina Sobral, con Achimpa, ganó el premio internacional de ilustración .

La importancia del texto

A pulmón, como buenos emprendedores nacionales, Kirschenbaum y Rud se ocupan de todos los pasos de la producción: desde seleccionar los títulos y autores, traducir y corregir los textos hasta encargar el diseño, hacer el seguimiento de la impresión, la distribución y la venta.

Los tres mil ejemplares de cada título se distribuyen en todo el país y también llegan a Chile, Uruguay, Colombia, México y España, mercado difícil para un sello argentino independiente especializado en libros ilustrados. Sus ediciones, además, se venden por Internet a través de la página web www.limonero.com.ar y en sitios alternativos como tiendas de diseño y museos.

Cuando se les pregunta por los criterios de selección no dudan: "No hacemos libros sin textos. La imagen y la palabra son lenguajes complementarios. Creemos que la ilustración tiene que narrar, no sólo acompañar", dice Rud. "Tenemos la suerte de poder elegir con libertad y de publicar lo que nos gusta, lo que nos interesa, lo que merezca ser difundido. En principio, no tenemos colecciones. No buscamos títulos a partir de géneros sino más bien los que tienen cierta magia, cierta potencia", agrega.

En ese camino de búsqueda encontraron joyitas como Mi pequeño, un libro que logra conmover con pocas palabras y unos trazos delicados. "Es un trabajo maravilloso, de una sutileza conmovedora. Se nos cayeron las lágrimas cuando lo encontramos y por eso lo elegimos", explica la editora.

Como otros colegas del rubro, los fundadores de Limonero no creen en la división libros para grandes / libros para chicos. "Nuestros títulos construyen un lindo vínculo en la lectura, en el encuentro con el lector. Son para compartir con niños, con adultos, como sucede con Mi pequeño: los chicos miran los dibujos y cuentan una historia a partir de las imágenes; y los grandes encuentran un juego con el lenguaje y los sentimientos", asegura Kirschenbaum. Coincide Rud: "Los libros se completan con el lector. En la Feria podemos ver a los lectores en acción completando el ciclo. Eso es muy emocionante".

Un catálogo pequeño y delicioso

Tres de los libros editados por Limonero desde 2015

Achimpa

Autor: Catarina Sobral

Páginas: 40

Precio: $ 185

Eso no se hace

Autor: Laura Wittner

Páginas: 32

Precio: $ 195

Mi pequeño

Autor: Albertine y Germano Zullo

Páginas: 80

Precio: $ 340

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