"Lo importante para mí son los alumnos"
Marcos Giordano, director de una escuela secundaria, insiste en pedir que lo autoricen a cambiar de sexo
1 minuto de lectura'
CORDOBA.- "Es un sufrimiento que tuve que procesar durante toda mi vida. Un proceso muy lento y muy largo que me hizo darme cuenta de que no soy ni gay ni un travesti, sino un transexual."
Marcos Giordano, de 41 años, hizo pública su "urgencia" de ser sometido a una operación de adecuación de sexo: se siente mujer y quiere serlo. Su caso cobra una notoriedad especial porque es director de una escuela secundaria de la ciudad de San Francisco, a la que asisten 450 alumnos.
En diálogo con LA NACION, confiesa que el suyo fue un padecimiento desde la niñez. "Hubo veces en que hasta fantaseaba con despertarme siendo mujer, de hablar con Dios, de llorar, de vivir en un pueblo pequeño con una familia que quizá nunca va a comprender la profundidad de mi dolor", relató.
"Muchos de mis ex alumnos -prosiguió- sufren a la par mía y me piden que siga luchando, me dicen que me lo merezco, que los respeté. Mi mayor satisfacción es verlos en la calle y que me saluden y recuerden, porque nunca traté de involucrar mi problemática con mi trabajo. Lo importante para mí son mis alumnos."
Marcos fue noticia en agosto de 2003, cuando se conoció que, con su condición de transexual, había accedido por concurso, con las mejores calificaciones y antecedentes, al cargo de director del Instituto de Educación Media (IPEM) N° 315 de San Francisco, a 200 km de esta capital. Hubo padres y gente en la escuela que objetaron que una persona con su sexualidad dirigiera el establecimiento. Sin embargo, las autoridades de entonces -el gobernador era José Manuel de la Sota- otorgaron un categórico respaldo a su designación.
Respaldo y "complot"
¿Por qué ahora ha hecho pública su "urgencia" de un cambio de sexo? Porque las angustias, dijo, se le acumularon. Y no encontró la celeridad que esperaba en el gremio al que pertenece sobre el apoyo que solicitó.
Advirtió que días pasados hubo un "complot" para desplazarlo. Atribuyó intenciones a un sector opositor en la escuela y a un funcionario del área de la cual depende el establecimiento, que lo cuestionan por su sexualidad.
Cuando se habla con Giordano, se tiene la impresión de estar haciéndolo con una mujer. Viste modesta y discretamente: un jean y una remera negra. Ha obtenido títulos de profesor en ciencias jurídicas y contables y una tecnicatura universitaria en gestión educativa.
Vive en la localidad de Devoto, a 20 km de San Francisco, adonde viaja todos los días para trabajar en la dirección del colegio y dar clases de formación y ética ciudadana a alumnos de primero a cuarto año. También tiene horas de clase en otro establecimiento sanfrancisqueño, el San Martín. Los dos son mixtos.
-¿Cómo la tratan los alumnos?
-Por lo que yo percibo, tengo una buena relación con los chicos. Ellos también tienen la influencia de su familia, pero en general son más puros, más sanos, más transparentes, más humanos, más sensibles. Pueden tener picardías propias de la edad. Mis mayores problemas en la escuela, más allá de mi sexualidad, son con los adultos: los padres, algunos docentes.
Silencio oficial
El Ministerio de Educación de la provincia evitó ayer pronunciarse sobre el caso. Una fuente de la cartera dijo que debía discurrir por "los canales institucionales que correspondan". Probablemente, se indicó, el ministro y ex dirigente sindical Walter Grahovac se pronuncie en las próximas horas.
Marcos aspira a la operación por entender que "la única forma de solucionar la angustia es una operación de adecuación sexual. No por una cuestión estética, sino de salud psíquica".
A fines de 2007 se resolvió favorablemente el caso de Nati, un adolescente de Villa Dolores cuyos padres consiguieron que la Justicia autorizara la operación de cambio de sexo -masculino a femenino-, que se realizó con éxito en La Plata.
Giordano quiere que su gremio, la Unión de Educadores, patrocine su presentación ante la Justicia para que ésta dictamine sobre su transexualidad y autorice la operación. Pero juzga que la organización no le ha dado todavía el respaldo que confiaba que iba a lograr.
-Si fuera autorizada a operarse, ¿seguiría como directora?
-Claro. Yo quisiera que mi problema pudiera ser esclarecido, que se comprendiera que detrás de un transexual hay una persona, que tiene una problemática que se llama disforia de género, que hay una dicotomía entre mi conformación psíquica y física. Me parece mucho más sano para mí y para los demás que yo pueda concurrir a trabajar con la identidad que realmente tengo, que es femenina, y no con esta ambigüedad.


