
Lorenzo de Vedia
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Ha causado un hondo sentimiento de pesar el fallecimiento del ingeniero Lorenzo de Vedia, ocurrido anteayer en nuestra ciudad. Con él desaparece un hombre de excepcionales condiciones humanas e intelectuales. Por sus rasgos de nobleza y generosidad, por su transparencia moral y por su capacidad para vivir en una coherencia total con sus ideas y sus convicciones, Vedia será recordado, con seguridad, como el exponente de un arquetipo humano vaciado en el molde de las más altas y nobles virtudes personales.
Fundador y presidente de varias empresas de ingeniería, era estimado y reconocido en todo el medio como un promotor de proyectos originales y movilizadores. Compartían su entusiasmo muchos de los ingenieros y amigos que habían sido sus compañeros en la militancia estudiantil en los años 50.
Lorenzo de Vedia fue un permanente impulsor de las ideas revolucionarias, con fidelidad a los ideales de los grandes pensadores libertarios y anarquistas, a los que difundía con pasión. Durante muchos años, fue colaborador de La Protesta y de otros órganos de prensa del anarquismo tradicional. Era un dibujante de notable creatividad. Sus caricaturas políticas, difundidas en semanarios o distribuidas en volantes callejeros en los días de protesta estudiantil, eran altamente celebradas.
Había nacido en Buenos Aires el 30 de marzo de 1931. Era hijo del doctor Lorenzo de Vedia -médico de recordada actuación- y de Dolores Durañona y Vedia. Cursó los estudios secundarios en la Escuela Argentina Modelo y los universitarios en la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Buenos Aires. Allí se destacó, desde fines de la década del 40 hasta mediados de la década del 50, por su activa militancia en la dirigencia estudiantil. Fue secretario general del Centro de Estudiantes de Ingeniería La Línea Recta, desde cuyas filas bregó por la defensa de la autonomía universitaria y de la libertad de expresión. Afrontó con entereza la represión con que se intentaba neutralizar la acción de las organizaciones estudiantiles y en varias oportunidades fue encarcelado.
En el acto del sepelio, en el cementerio de Boulogne, los ingenieros Jorge Albertoni y Guillermo Peral se refirieron al amigo inolvidable. Hablaron también tres de sus hijos, quienes dieron testimonios sobre su personalidad.




