Los herederos del cuadro de Pissarro que está en el Met dicen que fue vendido por presión de los nazis
El museo dice que en 1941 el coleccionista privado recibió un precio justo por el cuadro, pero los herederos aseguran que las ventas que se realizaron en esa época se consideran “forzosas” y son nulas bajo el derecho francés
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Los herederos de un coleccionista judío de arte perseguido por los nazis están demandando al Museo Metropolitano de Arte de Nueva York —conocido como el Met—por la propiedad de una pintura de Camille Pissarro legado al museo hace más de dos décadas por el entonces presidente de su junta directiva, Douglas Dillon.
La demanda fue presentada ante un tribunal francés y argumenta que el coleccionista de arte Max Julius Braunthal se vio obligado a vender el Pissarro en 1941 bajo coacción de los nazis, durante la ocupación alemana de Francia. El Met argumenta que el precio que Braunthal recibió por la obra, Almiares, Mañana, Éragny (1899), una idílica escena de la campiña francesa, representa el valor justo de mercado en ese momento.
En su presentación judicial, los siete herederos de Braunthal afirman que recién presentaron la demanda después de cinco años de infructuosos intentos para que el museo les devuelva el cuadro, y aseguran que de todos modos la discusión sobre el precio es irrelevante, ya que la legislación francesa considera nulas todas las ventas de arte realizadas durante el nazismo por judíos y otras personas en situación de extrema.

La demanda afirma que Braunthal y su esposa Charlotte se encontraban en la indigencia cuando le vendieron Almiares por 100.000 francos a la galería Durand-Ruel. La galería era conocida por comerciar con obras de Pissarro y otros pintores impresionistas. “Ante la clara negativa del Met a devolver la obra en disputa, sus tácticas dilatorias y su actitud manifiestamente abusiva a pesar de las numerosas pruebas aportadas por los herederos de Max Braunthal en apoyo de su reclamo, estos no han tenido más remedio que acudir a la Justicia”. Los especialistas en derecho de obras de arte aseguran que una sentencia de la justicia de Francia no obligaría al Met a entregar el cuadro, a menos que los herederos consiguieran una posterior orden de la justicia de Estados Unidos que ejecutara una sentencia emanada del extranjero. El Met también tendría la opción de apelar un eventual fallo en su contra dentro del sistema judicial francés, y en última instancia quizás ante un tribunal independiente que revise las decisiones tomadas por los tribunales de los países de la Unión Europea.
Un problema de jurisdicción similar surgió durante la larga batalla legal entre el gobierno italiano y el Museo Getty de Los Ángeles por la propiedad de una estatua conocida como el Bronce Getty o Juventud Victoriosa. El Getty argumenta que adquirió la estatua correctamente y que la misma había sido hallada en aguas internacionales. Sin embargo, en 2018 el tribunal supremo de Italia falló en contra del Getty y determinó que la pieza de bronce era un bien cultural saqueado. En 2024, el tribunal europeo, de mayor alcance, denegó la apelación del museo. La disputa sigue aún sin resolverse. El gobierno italiano aún no ha interpuesto una acción de ejecución en Estados Unidos.
A través de un comunicado, el Met declaró: “Tras realizar un estudio exhaustivo y riguroso de la venta de la pintura de Pissarro por parte de Max Braunthal al marchand Durand-Ruel, creemos que la transacción fue legítima y que la obra debe permanecer en la colección del Met”. El museo también defendió su gestión de los reclamos de restitución de obras de arte de la época nazi en general, afirmando que avalúa todos esos reclamos “de manera exhaustiva y responsable” y que “tiene un historial bien documentado de restitución de obras de arte cuando las pruebas demuestran que fueron apropiadas ilegalmente durante la época nazi”. La maestría artística de Pissarro fue elogiada por sus contemporáneos, como Cézanne y Renoir, y según los registros de subastas, en las últimas dos décadas las obras del pintor se han vendido por precios que oscilan entre los 4 y los 32 millones de dólares.

Braunthal, propietario de grandes almacenes y coleccionista de arte, nació en Alemania en 1878, pero ante la escalada del antisemitismo huyó a Francia con algunas de sus propiedades, incluido el Pissarro. Tras el acceso al poder de Hitler y los nazis, en 1933, los bienes de Braunthal en Alemania fueron confiscados.
La presentación judicial de los herederos consigna que para febrero de 1941, después de que los alemanes ocuparan Francia e instauraran el gobierno títere conocido como Régimen de Vichy, Braunthal se vio obligado a vender las pocas obras de arte que conservaba en París a precios que, según los herederos, eran claramente injustos. La demanda describe las numerosas tácticas, tanto brutales como burocráticas, que los ocupantes nazis y los colaboracionistas franceses emplearon para robar las pertenencias de los judíos u obligarlos a vender por una miseria sus objetos de valor.
Braunthal y su esposa se cuentan entre los 13.000 judíos de París y sus alrededores que fueron detenidos por la policía francesa en julio de 1942 y confinados en condiciones infrahumanas en un velódromo parisino. Durante su cautiverio, las autoridades nazis confiscaron el resto de la colección de arte de Braunthal con el pretexto de que las obras pertenecían al patrimonio nacional alemán. Braunthal sobrevivió a la ocupación, pero falleció de cáncer en 1946.
Los herederos afirman que un indicio de que la venta fue “forzada” y debería anularse es que en dos semanas la galería Durand-Ruel vendió el Pissarro que le había comprado a Braunthal a un coleccionista alemán llamado Wolfgang Krueger, por 140.000 francos, embolsando una diferencia del 40%. La abogada de los herederos, Melina Wolman, dijo que sus clientes le solicitaron al tribunal civil de París, donde el 21 de enero fue presentada la demanda, que anule la venta durante la guerra y les otorgue la titularidad del Pissarro. En las ocho décadas transcurridas desde la derrota de los alemanes en la Segunda Guerra Mundial, los legisladores y la jurisprudencia francesa adoptaron una definición amplia de lo que constituye una “venta forzosa” durante la era nazi. El Met tiene de tres a seis meses para responder a la demanda, señaló la abogada Wolman.
Krueger conservó el Pissarro que le había comprado a la galería hasta 1958. Luego el cuadro fue vendido y revendido dos veces, hasta terminar en la Galería Knoedler de Nueva York, donde en 1959 fue adquirido por Dillon, un financiero de Wall Street. Posteriormente, ocupó varios cargos en el Met, incluyendo la presidencia de la junta directiva del Museo durante seis años, hasta 1983.
Nicholas O’Donnell, abogado especializado en numerosos casos de restitución de obras de arte y objetos históricos, señala que si bien la sentencia de un tribunal francés no sería la última palabra, sentaría un precedente que ayudaría a los demandantes si deciden demandas ante la justicia de Estados Unidos.
“En cuanto a la cuestión de fondo si un tribunal francés anula la venta de 1941, los herederos probablemente argumentarán ante un tribunal de Nueva York que cualquier título de propiedad posterior es insalvablemente inválido y que la propiedad vuelve a los herederos de la víctima”, dice O’Donnell. “Y ese es un argumento sólido en sí mismo”.
(Traducción de Jaime Arrambide)
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