Luis XIII, el duque de Luynes y Blanes
Saráchaga y Naón en días de remate
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Ya poco queda de lo que fueron las grandes exposiciones previas a los remates, que altri tempi permitían reconstruir, como en un colorido rompecabezas, la historia del gusto de los coleccionistas argentinos. Muchas piezas se fueron del país cuando en los años ochenta sonó el cuerno de la abundancia del mercado internacional. Sin embargo, todavía hoy estas muestras brindan, mientras duran, la oportunidad de convocar la nostalgia y traer de la memoria historias curiosas.
Este es el caso del soberbio bronce que recibe a los visitantes en el hotel de ventas de Saráchaga, en la calle Juncal al 1200. El joven de sombrero y pose airada no es otro que Luis XIII a la edad de dieciséis años, con el gesto congelado en el bronce por el escultor francés François Rude, a mediados del siglo XIX. La fundición es de Barbedienne, palabra mayor en calidad de pátina y la escultura viene con cuento incluido. Albert de Luynes se la encargó a Rude en agradecimiento de los favores prestados por su majestad, el joven rey que dejó un pabellón con su estilo en el jardín de Versalles, dominio de grandeza de su sucesor, Luis XIV, el Rey Sol.
Quiso el destino que el apellido Luynes se uniera finalmente al de una poderosa familia argentina, con el casamiento de Juana Díaz, hija adoptiva de Saturnino Unzué, y Felipe, undécimo duque de Luynes. La boda se celebró en el castillo familiar de Dampierre, cerca de París, una soleada mañana de la primavera de 1934. Las crónicas mundanas de la época le dedicaron un centimetraje similar al que ocupó en tiempos cercanos la boda de Máxima y Guillermo de Orange. Y es lógico: la aristrocracia y la realeza han alimentado desde siempre los sueños románticos de miles de lectores.
El undécimo duque de Luynes trajo al campo de los Unzué la estatua monumental. La misma que mañana será ofrecida con una base de 80.000 dólares. Justamente mañana, que se celebra el día de Francia.
Completan la subasta de Saráchaga obras de Palliére, Chiama, Berystain, Centurión, Basaldúa, Dompé, Nigro, Cogorno, Vaz, Quinquela, Alonso, Baddi y Presas, cotizadas en dólares o en pesos, según sea pintura argentina o europea.
Un lindo juego de cubiertos con punzón de Minerva, firma del orfebre Keller y mueble ad hoc, se rematará con base de 10.500 dólares, casi la mitad del precio al que pueden conseguirse en París esas 201 piezas de plata y diseño clásico. Sin llegar a los precios de la era convertible, los valores en dólares han ido reacomodándose en la era poscorralito. Prueba de ello es la cotización de una mesa Biedermeir estimada en 7000 dólares.
Blanes y los muebles
Por tradición, J. C. Naón mantiene firme la oferta de buenos muebles, elegantemente presentados en el petit hotel de Guido y Callao, sede de la firma. Preside el comedor un paisano bien pintado por Blanes hijo. Según detalle del catálogo, la obra fue incluida en una subasta de pintura latinoamericana, en Christie´s de Nueva York. Ahora saldrá a remate con un estimado de 20.000 dólares. Todas las cotizaciones de Naón se realizan en la divisa norteamericana por decisión de los organizadores, que mantuvieron el dólar como una referencia, aun cuando el mercado local pesificó los precios de la pintura argentina. Un conjunto de muebles de la casa Forest entusiasma a Juan Carlos Ocampo, directivo de la casa, y al grupo que recorre la exposición con ánimo didáctico y la guía de la especialista María Peña.
La exposición está abierta hasta pasado mañana (de 10 a 13 y de 16 a 21, en Guido 1785, Capital). El remate arrancará el miércoles, a las 19. Entre las perlitas de la selección de pinturas se cuentan un par de dibujos del oriental Torres García, previos a su adhesión a la estética constructiva. Están fechados en Barcelona, en 1902, y exhiben un parentesco con el estilo inconfundible del maestro Toulouse Lautrec. De la ex colección González Garaño, Banco Shaw y Banamex, será incluida una tinta china de José León Palliére, que reproduce una calle de Buenos Aires. Muy recomendable para cordobeses afincados en el valle de Calamuchita es el paisaje de Los Reartes que firma Teresio Fara, estimado en discretos 600 dólares.




