Marketing vegetal
El otro día fui al vivero a comprar unas gardenias y de pronto me encontré frente a unas macetas con una planta que conozco y recomiendo. De hojas bellamente perfumadas, rústica, de crecimiento rápido y fácil de reproducir, en casa ya está presente en varios lados. Lo que me llamó mucho la atención (y originó un pequeño debate familiar) fue el nombre con el que se encontraba etiquetada: citronela.
El aceite de citronela se usa como repelente de mosquitos y es muy común que se la comercialice en zonas donde abundan los espacios verdes. Pero la citronela no es una planta. Este aceite se obtiene de un par de especies de una gramínea llamada Cymbopogon. La planta en exposición no era una gramínea, sin embargo, sino un Pelargonium graveolens, pariente de los geranios. O sea, nada que ver con una gramínea. ¿De dónde salió tan caprichosa confusión? El geraniol, presente en el Pelargonium, forma parte de la fórmula de la citronela y es, también, repelente de insectos. Por otro lado, parece haber un Pelargonium citronellum, aunque no era el que tenían en el vivero. En todo caso, me inclino a creer que Citronela tiene mejor prensa que Pelargonium, que suena raro y seguro vende menos.
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