Mensaje y buenas ventas
CUENTOS PARA PENSAR Por Jorge Bucay (Nuevo Extremo)
1 minuto de lectura'
EL "mensaje" de la obra literaria, desdeñado por cierta corriente de la crítica en los últimos años, parece recuperar un lugar importante en las preferencias del público. Hay autores, por ejemplo Jorge Bucay, que responden a esas preferencias porque las consideran como necesidades: las de abrevar en ideas y puntos de vista que ayuden al lector en sus conflictos existenciales cotidianos.
Cuentos para pensar es un volumen compuesto por narraciones entre las que se intercalan "bisagras" que podrían considerarse elementales poemas didácticos. Las narraciones están escandidas (es decir, medidas e impresas como versos), de modo tal que inconscientemente la lectura también nos acerca al poema silencioso. Esto resulta inteligente desde el punto de vista gráfico, pues facilita la lectura. Habituados a la fugacidad de la televisión, nos resulta difícil encarar textos macizos, es decir, páginas y páginas de apretada escritura, sin blancos. La presencia de estos blancos alivia y permite, por suerte, que a menudo juguemos como el dichosamente pueril "lector salteado" de Macedonio Fernández.
Jorge Bucay no deja de lado los condimentos orientales (árabes y judíos) tradicionales para dar mejor sabor a sus consejos sobre la vida y la muerte. Si de todas las narraciones puede extraerse el mensaje -o la lección-, de muchas brota también la sonrisa cómplice. El autor no desdeña el humor negro ("Juan Sinpiernas") y cuida muy bien de usar la cotidianidad dentro del tono apológico.
Podríamos considerar Cuentos para pensar como un "libro bálsamo". Es decir, de los que se dejan en la mesa de luz pues su lectura puede venir bien en cualquier momento. Aunque algunos de los relatos hayan sido publicados anteriormente, el conjunto hace de esta entrega algo nuevo y sin duda digno de ser considerado dentro de las nuevas tendencias light , si tenemos en cuenta la aceptación que ha tenido.
Cabe señalar que conviene no perder de vista ciertos principios del idioma. "Ya habían bastantes cosas desagradables" (página 120) es incorrecto. Corresponde "había", porque "cosas desagradables" no es sujeto sino objeto directo, y por no serlo es erróneo usar el verbo en plural. También es incorrecto "la luz de las llamas iluminaron" (página 158). El sujeto ("la luz de las llamas") está en singular, por lo tanto también el verbo debe estarlo: "la luz de las llamas iluminó".
No se señalan estos detalles por una mera preocupación gramatical y sintáctica, sino porque la reivindicación del mensaje exige que la forma responda acabadamente al contenido. Cabe observar también que el exceso de puntos suspensivos y signos de admiración debilita los conceptos en lugar de fortalecerlos.
De todos modos, los Cuentos para pensar , que ya tienen su lugar en la lista de best sellers , son algo más que un pasatiempo. Sirven también para idear versiones lindísimas que encantarán a los chicos. (189 páginas, más un disco compacto).
Eduardo Gudiño Kieffer
(c)
La Nacion
- 1
2Alicia María Zorrilla: “Hay ejemplos que espeluznan como ‘inesperada sorpresa’ y ‘Las y los medicamentos aumentaron de precio’”
3La editora y profesora Patricia Piccolini ganó un premio internacional a la trayectoria
- 4
“Como él hubiera querido”: asado, vino, tango y un mensaje para sus amigos en el funeral de Julio Le Parc



