Murió la escritora de literatura infantil y juvenil Olga Drennen
Poeta, editora, narradora y ensayista, se destacó como autora de libros para chicos y adolescentes y promotora de la lectura
4 minutos de lectura'


A los 83 años, tras sufrir una descompensación cardíaca, murió el jueves en la ciudad de Buenos Aires la escritora y editora de literatura infantil Olga Drennen, informaron sus allegados, entre ellos, el editor, escritor y director del Museo Histórico Sarmiento, Diego Barros y la escritora y periodista Graciela Melgarejo. Había nacido en la localidad de San Martín el 13 de febrero de 1942. Era viuda, había perdido a su único hijo, Matías, y era abuela de Trinidad, amada nieta.
Poeta, docente, editora, ensayista, traductora y escritora especializada en literatura infantil y juvenil, Drennen fue jurado del Fondo Nacional de las Artes y de los Premios Nacionales de Literatura Infantil de la Secretaría de Cultura de la Nación; su obra fue reconocida por la Asociación de Literatura Infantil y Juvenil de la Argentina que la despidió en redes sociales, al igual que sus colegas, amigos y editores.
Sus obras, que combinaban el humor, el suspenso y la ternura, se publicaron en América y Europa. Entre otros títulos, se pueden mencionar Asesinatos en la escuela del perro y otra historia de terror, Los colores del miedo, Sombras y temblores, Cuentos con cola, Pasen y vean, ¡Abajo los miedos!, Cuatro sonrisas y el sol y Puzzle en el hotel de los condenados, con su amigo, el escritor Fabián Sevilla. Gran parte de su obra se encuentra en el catálogo de Planeta Lector.

“Olga fue muy importante para mí, como fue para la vida de muchos, en cuanto a lo personal y a lo profesional -dice Sevilla a LA NACION-. Fue una de las primeras escritoras que leí cuando me estaba formando como autor de literatura infantil y juvenil, y uno busca referentes. Hay un libro de ella que es como un inevitable en la literatura de terror para chicos que se llama Wunderding y otros escalofríos. Ya cuando estaba escribiendo, un día vuelvo a mi casa y tengo grabado en el teléfono un mensaje de Olga que, a través de un amigo en común, me contactaba para pedirme material para un libro de lectura. Desde ese momento fuimos nos hicimos muy amigos, y se hizo amiga de mi madre y de mi hermano. Nos llamábamos ‘trillis’: ella tenía su propia teoría de cómo habíamos llegado a ser ‘trillis’, siendo ella más grande que mi mamá y a nosotros llevándonos cuarenta años. Uno cree que personas como Olga nunca se van a ir. Es de una generación de escritores muy cultos; hablaba inglés, era descendiente de irlandeses; hablaba alemán, francés e italiano, y traducía obras de cualquiera de esos idiomas. A ella le debemos una traducción de Alicia en el país de las maravillas. Tengo el recuerdo de haber escrito con ella un libro para chicos".
“Era una persona amorosa, inteligente y una enorme escritora -cuenta a LA NACION el editor Fernando Teijeiro Ruggiero, del Grupo Planeta-. Maestra de autores y autoras de literatura infantil. Es un orgullo que nos halla elegido para publicar su obra desde los inicios de Planeta Lector. Los docentes la querían y valoraban muchísimo”.

Como promotora de la lectura, creó, coordinó y dirigió talleres literarios en la ciudad y en la provincia de Buenos Aires para niños y adolescentes. Escribió los ensayos Texto a la vista y, con Graciela Perriconi, Las palabras cuerpo a cuerpo. Publicó los poemarios Transparencias, Cristales en fuga y Las caras de la luna.
Los últimos títulos de Drennen fueron Dibujo en el fondo del placar (2020) y la antología Relatos mitológicos de héroes (2021) en la que participó junto con otros autores como Ana María Shua, Graciela Repún e Iris Rivera. Se había especializado en adaptar leyendas e historias mitológicas.
“Con Olga era fácil ser editor -dice Diego Barros-. Por eso fue fecundo el vínculo que tuve durante tantos años. Seguramente porque ella conocía ‘los dos lados del mostrador’. Pero, fundamentalmente, porque conocía a los lectores. Y sabía que aquello que la apasionaba, el humor, y que era lo que mejor manejaba, era su más excelsa arma de seduccion. Luego de la poesía, claro, que por cierto era el genero que más amaba. Fueron muchos años, fueron muchos libros, fueron muchas risas. Esas risas que se llevó. Pero tambien esas mismas risas que nos dejó”.
Otras noticias de Arte y Cultura
"Estamos en un país con la vara muy baja". Martín Bossi: su aversión a los políticos, qué piensa del dinero y su idea sobre la muerte
Mar del Plata. Intensa programación y protagonistas destacados en la agenda cultural del primer mes del año
Enero en Buenos Aires. Menos apurados y más disponibles para redescubrir los tesoros culturales de la ciudad
- 1
¿Hamnet es Hamlet?: un juego de paralelismos que va del libro al cine y promete impactar en la temporada de premios
- 2
Verano y lectura: cambio de hábitos a la hora de elegir los libros en las vacaciones
3Platón, censurado en una universidad de Texas por tocar temas de género y sexualidad
- 4
Las películas de Béla Tarr







