Nace una estrella
Las luces mortecinas, la ausencia de las multitudes que suelen abarrotar los andenes del subte neoyorquino, el paso sereno de ambas, mujer y animal. Diríase la imagen de una secuencia surrealista o una rara historia de ciencia ficción. Pero nada de eso. La mujer de la foto tiene nombre: Angelina Borello. La burra también: se llama Wanda y podría decirse que, en lo que hace a este dúo, la celebridad es ella. Wanda y Angelina se dirigen a la Ópera MET, donde el animalito es parte de la puesta de La Bohème. Adorada por el público, Wanda sabe recibir, con hidalguía mansa, los cuidados que le provee un considerable número de asistentes (incluso hay quien se ocupa de la “manicura” de sus pezuñas). Como cualquier actor, Wanda tiene el don de la concentración y hace lo suyo en el escenario. Imposible saber si, a la hora de los aplausos, su emoción es equiparable a la humana.
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