Noche de lluvia y estrellas

Tan importante como los galardones es la tradición de la glamorosa Red Carpet
Natalia Trzenko
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23 de febrero de 2015  

Lo peor, lo más temido por actores, estilistas, diseñadores y productores, ocurrió. La alfombra roja más esperada de la temporada transcurrió bajo la lluvia. Y entonces los paraguas negros cubrieron las vistas aéreas y los colores de los vestidos y los trajes que igual se asomaban cada tanto. Como el elegante smoking rojo de David Oyelowo, el protagonista de Selma, y uno de los presentadores de la noche, además de objeto de una de las tantas polémicas que rodearon a los Oscar este año. Ignorado por la Academia y sin nominación en la categoría de mejor actor, de todos modos Oyelowo cumplió con el ritual anual que hace de Hollywood lo que es. Un encuentro en el que las películas, sus realizadores y protagonistas son importantes, pero qué se pusieron también. Por eso ahí están siempre los cronistas de la moqueta tratando de sacar declaraciones originales de las estrellas, pero sobre todo tratando de no olvidarse de preguntar por el diseñador que les prestó el vestido, las joyas, los zapatos y la cartera.

"Siento que éstos fueron todos reconocimientos no sólo para mí si no para toda mi familia. Acá estoy con mi hermana, mi hermano y mi hija", decía Patricia Arquette, una de las primeras en pasar delante de las cámaras en su marcha hacia el Dolby Theater, que más tarde sería el escenario de su triunfo como mejor actriz de reparto por su brillante trabajo en Boyhood. Esa película que, como contaba su coprotagonista y también nominado Ethan Hawke, empezó con unas charlas sobre la infancia, los hijos y el paso del tiempo con su amigo y director Richard Linklater. "Nunca jamás imaginamos que podríamos terminar acá, en los Oscar", decía Hawke con una sonrisa que no se le borraría en toda la noche aunque no consiguiera ganar en su categoría en la que el favorito de toda la temporada, J.K. Simmons, se llevó la dorada estatuilla por su trabajo en Whiplash: música y obsesión.

Y porque no hay nada que los Oscar amen más que su propia tradición, uno de los momentos más destacados de la alfombra roja fue la llegada de Dakota Johnson, la protagonista de la taquillera 50 sombras de Grey, acompañada de su mamá, Melanie Griffith, que en 1989 hizo el mismo recorrido como nominada por Secretaria ejecutiva. junto a Don Johnson, su marido de entonces y el papá de Dakota, que aquella vez se quedó en casa tal vez al cuidado de su abuela, Tippi Hedren, la recordada protagonista de Los pájaros.

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