
Ordenaron ayer dos nuevos jóvenes rabinos
Dos nuevos rabinos, Ary Glikin e Isaías Zang, fueron ordenados ayer en el Seminario Rabínico Latinoamericano, en un acto festivo, con oración y cantos. Asistieron el director del Registro de Cultos, José Camilo Cardoso; el diputado Mario Cafiero, el obispo católico Guillermo Leaden, directivos de iglesias evangélicas, como Aldo Etchegoyen y Ricardo Docampo, diplomáticos de Israel y de Alemania, amigos y familiares de los ordenandos.
En nuestra sociedad descreída, dijo la seminarista Sarina Vitas, ser rabino, maestro, conlleva buscarse a sí mismo -ser humilde, autoexigirse, asumir defectos- y buscar a Dios.
El presidente de la entidad, Mario Ringler, instó a los jóvenes a "servir, desde la particularidad judía, a constuir la sociedad en que vivimos". Y el rector, rabino Abraham Skorka, los animó a alejarse de la egolatría que a veces afecta a líderes políticos y religiosos, para que el yo no se interponga entre el hombre y Dios.
El decano, rabino Felipe Yafé, les dijo que deberán enfrentar, dentro del campo judío, la asimilación, el debilitamiento de la escuela, el extremismo, y fuera, la pobreza, la corrupción, la equiparación del sionismo -que citó como "derecho cristalino a la liberación de nuestro pueblo"- con racismo.
Uno de los jóvenes rabinos, Ary Glikin, recordó los cuestionamientos a la fe al iniciar sus estudios de psicología, por lo que Freud llamaba una ilusión. Pero Víktor Frankl, en su libro "La presencia ignorada de Dios", dijo, muestra que "la religión no forma parte de las neurosis, sino de la salud".
Al dar la bendición final, el rabino Skorka les deseó que, con cariño, trabajen por la paz. "El gran desafío es trocar al enemigo en amigo", dijo.





