Originalidad
1 minuto de lectura'


Aunque al fondo de la imagen ondee la bandera francesa, París casi nunca necesita presentación. Sola se impone sin tener que nombrarla. Sí sería interesante poder verle la cara a la mujer que la retrata, que ella sí se presentara. El sombrero se las ingenia para ocultar a la artífice de estas acuarelas, que pinta sentada en un banquito sobre el Puente del Carrusel. Sus obras retratan rincones, edificios y monumentos de la Ciudad Luz que se han reproducido hasta el infinito en los más variados formatos y superficies. Por supuesto que el más icónico es la Torre Eiffel, que se ilumina, se engalana y resplandece según la ocasión. Sin embargo, a la misteriosa pintora no le importa la reiteración. Consciente o no de ello, ofrece su arte como irrepetible, “original”, como reza el cartel, en plural, porque es de su propia inventiva. El orgullo y el placer de la creación, que siempre se vive como única y exclusiva.
- 1
A los 98 años, murió Yaacov Agam, el artista que hizo el monumento interactivo de la plaza seca de la AMIA
2De Modigliani a Picasso: una subasta de obras maestras marcó un récord en Europa
3En defensa de ciertos placeres
4“Rebelión en la granja”, de George Orwell, vuelve a librerías y también a la pantalla en una nueva versión animada


