Otro verano
1 minuto de lectura'

Apreta el calor en Wuhan. El hombre que aquí descansa, ¿tendrá noción de lo que el nombre de su ciudad pasó a significar para el resto del mundo? Wuhan, la ciudad del primer infectado, el sonido de la incertidumbre, el lugar desde donde llegaban noticias –y rumores– que mejor no escuchar; el símbolo de los años en que nuestras vidas parecieron quedar en suspenso. La pandemia pasó, pero el nombre de Wuhan sigue teniendo, al menos en Occidente, la resonancia del miedo. Imposible saber cuánto de esto hace mella en el hombre que aquí mira cómo se desplazan las aguas del río Yangtsé. Ya no hay barbijos ni improvisados puestos sanitarios en el horizonte de una Wuhan erizada de rascacielos: el semblante de la China de este siglo y su indefinible conjunción entre las densas capas de la historia y un rigor decidido a darle forma al futuro.
- 1
El libro del año, homenajes a Borges y Bryce Echenique y run run en los pasillos en el segundo día de la Feria
2Oscar Conde es el nuevo presidente electo de la Academia Porteña del Lunfardo
- 3
Las tiendas 24 horas de Kim Ho-Yeon y el impacto de la ola coreana: “El éxito es como la nieve que cayó ayer”
4Mujeres en el limbo




