Pablo Bernasconi saltó al teatro con un show de dibujo, música y palabras

El ilustrador se anima a cantar y, mientras tanto, prepara una muestra y gana premios.
El ilustrador se anima a cantar y, mientras tanto, prepara una muestra y gana premios. Crédito: Gentileza Bernasconi
Natalia Blanc
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6 de mayo de 2019  

Un conejo rosado que toca el bajo eléctrico. Un señor con paraguas que camina para atrás con los pies hacia adelante. Un astronauta en un cohete, a punto de despegar hacia el espacio. Los personajes de los relatos ilustrados de Mentiras y moretones, de Pablo Bernasconi, saltaron del libro al escenario en un espectáculo para chicos y adultos con música, ilustración en vivo, historias y juegos teatrales.

Radicado en Bariloche, el autor e ilustrador está por estos días en Buenos Aires: mañana recibirá el Gran Premio Alija 2018 por su último libro, El infinito (Sudamericana). La entrega de los premios Los Destacados de Alija se realiza en la Feria del Libro, a las 20.30, en la Sala José Hernández.

El fin de semana, Bernasconi presentó la obra Mentiras y moretones (o "recital literario", como le gusta llamarla) en un teatro de la avenida Corrientes y en otro de La Plata. El show, en el que el ilustrador se anima a actuar, a tocar instrumentos (órgano, xilofón y melódica) y a cantar (un poco), llegó a Buenos Aires después de dos años de gira por el interior. Con una puesta sencilla y despojada, en el escenario se destacan algunos objetos (una cama con acolchado de colores, una hamaca, un triciclo, una pila de latas) y tres hombres vestidos con trajes negros y corbatas: Bernasconi, el actor Eugenio Davide y el músico Pablo Ríos, que toca la guitarra. Entre los tres cuentan con humor las historias del libro, acompañadas por música y dibujos proyectados en una pantalla enorme que funciona, en algunos cuadros, como escenografía. Por ejemplo, el cuento "10, 9, 8", escrito como un diálogo desopilante entre un piloto y un operador de la base "Jiuston", se representa en escena con un cohete que Bernasconi dibuja en vivo con una computadora alrededor del cuerpo del "piloto".

"Con este proyecto sucedió algo que me motivó a probar un nuevo lenguaje. Me gusta extender las posibilidades de la narrativa. Es un riesgo que nutre y me obliga a interactuar y compartir los espacios creativos con otras personas", explicó el autor a la nacion cuando estrenó el proyecto en Bariloche. Feliz con el resultado del traspaso del libro al teatro, ahora prepara un proyecto nuevo. "Una muestra grande, interactiva, sobre El infinito. Además de incluir las obras originales, quiero abarcar nociones de matemática, ciencia, filosofía y simbología a través proyecciones, artefactos y construcciones didácticas. Me interesa aportar más puntos de vista, por eso estoy estudiando las interpretaciones que tuvo la humanidad cuando se le pregunta por el concepto del infinito".

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