
Picasso, el caníbal
En estos días aparece traducido al español el segundo volumen de la biografía de Picasso, de John Richardson, que transcurre entre 1907 y 1917, período en el que se fragua el cubismo. Su amistad personal con Picasso le dió acceso a una cantidad de documentos que hacen de su obra quizá el trabajo definitivo sobre la existencia del pintor malagueño.
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El último gran testigo de la vida de Picasso vive como un guerrillero en su propia casa, invadida por cuadrillas de obreros que restauran el generoso departamento de la Quinta Avenida, John Richardson, el biógrafo de Picasso, tiene que esquivar andamios, bustos grecorromanos y jarrones chinos para moverse entre dos refugios lejanos, su despacho y su habitación. Pero conserva la mente serena y los recuerdos lúcidos, imborrables, de sus diez años de amistad con el pintor malagueño en Francia, una década intensa que le permitió interpretar como nadie el entrelazamiento entre la vida y la obra del gran artista.
El escritor británico de 73 años, una de las estrellas del firmamento cultural de Nueva York, se está tomando un respiro desde que terminó el segundo tomo de su monumental biografía de Picasso, cuya traducción española presenta en estos días Alianza Editorial. "Este segundo volumen-explica Richardson- trata del período cubista. La década artística emprendida en 1907, que comienza con Les demoiselles d Avignon hasta El hombre sentado de 1917, que marca el giro al clasicismo, del que me ocuparé en el tercero de los cuatro tomos.
-¿Cuándo nace el cubismo?
-En realidad no comienza hasta 1908 con Les demoiselles d Avignon, revolucionaria obra maestra, la más reproducida en todo el siglo XX. En contra de lo que piensa la mayoría, yo no la veo como una alegoría de Eros y Tanatos, el amor y la muerte, sino como el intento picassiano de identificarse con el concepto de "pintor de la vida moderna" formulado por Baudelaire. En su opinión, el pintor de la vida moderna refleja dos temas principales, los paseos urbanos y los burdeles. Yo he demostrado que Picasso leyó el ensayo y se consideró llamado a encarnar el gran concepto baudeleriano de pintor.
Un ladrón de fuegos
-¿Cuál es el rasgo continuo del artista a lo largo de sus diferentes etapas?
-Picasso aprendió su oficio como pintor de arte sagrado, de arte religioso. se puede ver fácilmente la influencia de los tradicionales pintores del sur de España, con sus Cristos de dolor y sangre. Picasso comenzó intentando robar el fuego sagrado del arte religioso, pasó luego a querer robar el de la escultura ibérica, la primitiva escultura española, después el del arte tribal de Africa y el Pacífico para terminar rapiñando el fuego sagrado del arte clásico. Picasso iba al Museo Etnológico y veía el poder tribal encerrado en el arte. Veía la función mágica de la pintura. La pintura era magia. Del mismo modo que las esculturas tribales son fetiches para ahuyentar la enfermedad, causar la muerte de un enemigo o seducir a alguien. Picasso creía poder lograrlo mediante sus cuadros.
-¿Qué tipo de fetiche sonLes demoiselles d Avignon?
-Les demoiselles comienza como arte ibérico pero se convierte en tribal, en un instrumento de magia. Esaas mujeres son imágenes horrorosas destinadas a mantener a distancia a los malos espíritus, a protegerlo de la desgracia. Picasso roba los fuegos sagrados y hace después lo que quiere. Los utiliza a su gusto o los destruye: está matando a su padre. Encontré la confirmación de esta idea en un libro de un artista amigo suyo publicado en una pequeña ciudad de la Argentina. Picasso le explicó que "en el arte tienes que matar a tu padre".
-Un caso de parricidio artístico...
-Efectivamente. Picasso mata a su padre. Toma a Cézanne y comete actos monstruosos que hubieran horrorizado al francés. Y lo mismo hace con los clásicos. Destruye la armonía clásica a base de crear figuras desproporcionadas. Es otro ejemplo de arrebatar la magia y utilizarla para destruir, para arrebatar toda la energía.
-Por lo que cuenta en su libro, "arrebataba" también tesoros del Louvre...
-El hecho es que un íntimo amigo suyo robó estatuillas ibéricas y él se las compró. ¿Cómo es posible que entre los millones de objetos del Louvre robase las quue Picasso quería? Yo no creo que Picasso le dijese "vete y tráemelas", sino que le habló de ellas y su amigo fue a robarlas. Picasso diría ¿por qué no? Los arqueólogos franceses que las desenterraron en España eran los ladrones, y el museo no se daba cuenta de que custodiaba material robado.
-¿Por qué no le bastaba con verlas?
-Picasso necesitaba tocar. Por eso compró un montón de arte tribal africano, en buena parte de calidad mediocre. Necesitaba los originales para tocarlos, para desmontarlos, para adueñarse de la energía de los pueblos primitivos. Cuando era un hombre viejo solía buscar ropa de sus hijos y dormir con ella porque pensaba que así se apropiaría de parte de la fuerza vital de las criaturas. Picasso absorbía hasta la última gota de energía de la gente que tenía a su lado.
-Quizá por eso cambiaban tanto...
-Ahí está el enlace entre su vida y su obra. Los momentos críticos de esa década de 1907-1917 estaban marcados por su relación con las mujeres. Primero su bellísima amante Fernande Olivier, con la que se peleaba continuamente. Terminó rompiendo porque ella lo engañaba con un pintor italiano, Ubaldo Oppi. Picasso aprovechó el affairre para echarla. Era un gran manipulador y u tilizaba todo para su propio provecho. En aquella década hubo tres mujeres más. Todo el mundo sabía de Eva Gouel, pero nadie conocía a Gaby Lespinasse e Irene Lagut hasta que yo las descubrí. Picasso robó a Eva a otro pintor. No podían casarse. Ella, enferma -no era tuberculosis sino cáncer-,muere en diciembre de 1915. Antes de esa fecha había comenzado ya su amor con Gaby Lespinasse, que rechazaría luego su propuesta de matrimonio quizá por ser testigo principal de la "infidelidad" hacia Eva cuando la pobre estaba muriendo. Picasso intentó remontar el vuelo echándose en brazos de Irene Lagut, pero esta relación también terminaría, al cabo de un año, en plantón y desastre.
-¿Se pueden ver los altibajos sentimentales en los sucesivos retratos?
Hasta la última gota
-¿Para salar los residuos de energía vital?
-Yo hue utilizado con frecuencia el término "caníbal". Picasso te extraía la fuerza. Podías pasar el día con él en aparente descanso yendo a la playa y cenando en un restaurante pero, al final, las cuatro o cinco personas a su alrededor sufríamos un agotamiento nervioso colectivo. Chupaba hasta la última gota de energía de un modo canibalístico o vampirístico. Incluso a los ochenta años podía irrse después a trabajar en su estudio durante toda la noche utilizando la energía de los demás.
-Usted fue su amigo durante diez años. ¿Puede reconocer su propia energía en los lienzos de aquella época?
-Me gusta pensar que estoy allí, pero el elemento principal proviene de otros artistas y estilos. Picasso tenía una intensísima relación de amistad desigual con Georges Braque, el otro fundador del cubismo, y una fortísima rivalidad con Henri Matisse. Por aquella época yo veía mucho a Braque y, a la vuelta, Picasso, siempre me preguntaba por él y su trabajo.En cambio, Braque nunca me preguntaba por Picasso. Dora Maar, que fue su amante años después, me confirmó que, aparte de sus amigos de juventud en Els 4 Gats de Barcelona, el hombre al que más amó en su vida fue Braque, a pesar de que éste era muy reservado e incluso indiferente.
De un humor de perros
-¿Qué le parece la Operación Picasso emprendida por el museo Reina Sofía y el esfuerzo por reunir cuadros en España?
-Estoy a favor de que todo vaya a España, como también lo estaba Picasso, que amaba a España con verdadera pasión. Recuerdo que íbamos a Perpignan y nos sentábamos en un café desde el que se dominaba España. Picasso iba hasta el final de la terraza para contemplarla más de cerca y al regreso estaba siempre de un humor de perros. Necesitaba sus raíces. Por eso me alegra que los cuadros vayan a España. Hay otro lote de Christine Picasso que irá al Museo de Málaga. Es, sencillamente, estupendo.
-El centro Pompidou se ha quejado de que no se le prestó el Guernica para su última exposición Face a l Histoire.
-Cuando ese cuadro se envió a Milán en 1951 ó 1952 por ferrocarril no iba enrollado sino en una gran caja que sufrió daños, si no recuerdo mal, al entrar en un túnel. A pesar del fallo, Picasso terminó muy complacido porque los italianos llamaron inmediatamente al equipo que estaba restaurando La última cena de Leonardo y lo pusieron a trabajar en el Guernica. Pero la experiencia aconseja no trasladar cuadros tan grandes.
-Pues ahora lo ha pedido el Museo Guggenheim de Bilbao para su inauguración el próximo mes de octubre.
-Yo creo que se debería rechazar la solicitud porque la gente puede verlo en Madrid. ¿Por qué enviarlo a Bilbao? Quizá porque Bilbao está más cercva de Guernica. Pero, entonces, ¿por qué no a Guernica? Yo no veo el sentido de hacer viajar piezas de esa envergadura.
Por Juan Vicente Boo
(c) ABC y LA NACION
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