
Picasso, el más caro de todos
Los cuadros de las épocas rosa y azul son los más buscados por los coleccionistas. El récord mundial perteneció a un norteamericano con apellido de museo, publisher del New York Herald Tribune
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Algo tienen en común el Retrato del doctor Gachet subastado al récord de 82 millones de dólares en 1990 y el cuadro de Picasso, que es, desde el miércoles, la pintura más cara de la historia. Ambos retratos, el del médico personal de Vincent van Gogh y el del muchacho que merodeaba por el taller de Montmartre, comparten una atmósfera de melancolía. Ambos cuadros fueron pintados un siglo antes de ser rematados por artistas que gozaron siempre de una inmensa popularidad, pero por razones exactamente opuestas. Mientras Van Gogh es el prototipo del artista torturado, peleado con el mundo y la fama, incapaz de resolver el drama de su existencia hasta tal punto que termina quitándose la vida, Picasso, en el otro extremo, representa el colmo de la vitalidad y la energía. Longevo, atravesó prácticamente todo el siglo XX. Se nutrió de las vanguardias, del arte africano, de las madonnas de terracota que descubrió en su viaje a Italia; y navegó, sin ningún tipo de traumas, de la figuración a la abstracción, para volver luego a la figuración. Pablo Picasso fue un marketinero avant la lettre. Sus matrimonios y divorcios se convertirían en la comidilla de las revistas del corazón y su legado dividiría a la opinión pública y a los herederos. La retrospectiva en el MoMA de Nueva York, en 1980, marcó un modelo distinto de exposición. Fue la primera "mega" con gente haciendo cola para entrar en el museo; con catálogos agotados y una infernal repercusión mediática. Si Jackson Pollock fue el primer artista en conquistar la tapa de la revista Time, Picasso ha sido el pintor más fotografiado. La firma de Picasso, su grafía, es uno de los objetos de merchandising mejor aprovechados por los museos. Hasta un modelo de una automotriz francesa lleva su nombre. De la enorme, vasta y variada producción del malagueño, los coleccionistas prefieren las obras tempranas, según lo demuestra la cotización de Muchacho con pipa (época Rosa), Mujer de brazos cruzados (época Azul), Acróbata y joven arlequín (época Azul).
El fenómeno Picasso es la suma de una obra vasta y de la vigorosa personalidad del hombre que a los 55 años pintó el Guernica y con él grabó su nombre en la historia del arte universal. A los argumentos propios del retrato Rosa récord debe agregarse la procedencia. Whitney es un apellido de museo y la colección de John y Betsey fue la última señal, lo escribió Souren Melikian en el Herald Tribune, de que el mercado de arte era patrimonio de una elite occidental culta. John Hay Whitney, publisher del New York Herald Tribune, profesor en Yale, le agregó a esa pintura una pátina de prestigio. Dos de los tres cuadros más caros de la historia integraron esa pinacoteca de las Mil y una noches. Tenía su lógica pensar que el Picasso Rosa sería el cuadro más caro del mundo, tal como fue anticipado una semana atrás en estas columnas.
¿Cuándo volverá a subastarse un Picasso de 1905 con semejante pedigree? El deseo de poseer lo que es único no tiene precio.
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