Pintor del orden y el silencio
Las abstracciones de Manuel Espinosa, integrante del grupo de arte concreto, fueron siempre sutiles y sosegadas
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Hace poco más de un mes murió en Buenos Aires, ciudad en la que había nacido en 1912, el pintor Manuel Espinosa. Durante casi toda su vida fue un artista ligado a la abstracción. En ese contexto supo mantener una precisa personalidad, alimentada por una notoria sensibilidad plástica y una persistente inventiva geométrica. Sus pinturas sobre papel durante largo tiempo mostraron una especie de pudor cromático que les daba una tonalidad extraña, austera, no habitual. Era un admirador del famoso Blanco sobre blanco del ruso Kasimir Malevich. Sin dudas, también disfrutaba del silencio, del recato, del sosiego.
Espinosa estudió en las escuelas nacionales de Bellas Artes de Buenos Aires; muy pronto se alejó de las prácticas académicas que allí se impartían. En 1941, un año después de su primera muestra individual, pintó uno de los murales que decoraban la sala del Cine Arte (después Lorraine), en la avenida Corrientes. Como otros artistas de su generación, adhería a una estética de acentos surrealistas. Pero su paso por esa tendencia fue breve.
Poco después, se inclinó hacia una experiencia extrema para el Buenos Aires de la época: el arte abstracto constructivista. Antes de finalizar 1945, junto con Tomás Maldonado, Lidy Prati, Enio Iommi, Alfredo Hlito, Raúl Lozza y otros, fue uno de los fundadores de la Asociación Arte Concreto-Invención.
En marzo del año siguiente firmó uno de los documentos más importantes del arte rioplatense: el "Manifiesto invencionista" (manifiesto del arte concreto). Con el tono utópico de las vanguardias artísticas, en esas páginas se afirmaba: "La era artística de la ficción representativa toca a su fin. Las consideraciones en torno a la naturaleza de lo Bello ya no tienen razón de ser". El texto finalizaba con una frase que definía el carácter del colectivo: "Ni buscar ni encontrar: inventar". El nuevo artista debía "inventar", como el científico y el técnico.
Espinosa participó en las históricas exposiciones de Arte Concreto Invención con pinturas de marco irregular (un aporte notable de Madí y de Arte Concreto Invención). Nunca se señalará de manera suficiente que en ese momento existían unos pocos antecedentes internacionales del marco irregular; apenas algunas pinturas del alsaciano Hans Arp y del húngaro László Péri, un miembro del constructivismo de Berlín cuyos trabajos se perdieron en gran parte en los bombardeos sobre esa ciudad.
Años de experiencias
Al comenzar la década de los cincuenta Espinosa viajó a Europa por primera vez. Fue una buena oportunidad para recorrer museos, visitar talleres, conocer a varios de los artistas que seguían las mismas vías de la abstracción, entre ellos Max Bill, Richard P. Lohse y Georges Vantongerloo. Poco después de su retorno a Buenos Aires expuso una serie de pinturas a la témpera sobre papel. Había quedado atrás el marco recortado; su nueva morfología se fundaba en círculos y cuadrados sobre fondos de color homogéneo.
En el Museo Nacional de Bellas Artes, en 1963, Espinosa integró la recordada exposición: Ocho Artistas Constructivos. El grupo, como señaló Jorge Romero Brest, director de la institución, confirmaba la vitalidad de la abstracción geométrica.
En el mismo Museo, en 1968, estuvo entre los invitados a la exposición Nuevo ensamble, una experiencia ligada a las estructuras primarias (minimalismo). Pocos meses después, formó parte del conjunto de artistas seleccionados para otra muestra de carácter experimental: Materiales, nuevas técnicas, nuevas expresiones. También exponían Enio Iommi, Kenneth Kemble, Gyula Kosice, Lea Lublin, Alejandro Puente y Clorindo Testa.
En la década de los sesenta Espinosa se volcó hacia una nueva abstracción geométrica, fundada en la repetición de círculos y semicírculos. Luego utilizó pequeños círculos y cuadrados seriados y translúcidos. Con esas obras participó, en 1981, de un colectivo ecléctico que actuó con el nombre Grupo de la Abstracción sensible.
Manuel Espinosa integró las exhibiciones antológicas del constructivismo rioplatense, entre ellas, Abstract art from Río de la Plata. Buenos Aires and Montevideo 1933-1953, en The Americas Society, Nueva York, 2001. El Museo de Arte Moderno de Buenos Aires presentó en 2003 una muestra antológica de sus pinturas sobre papel. La última exposición en las que participó fue Utopía de la forma. Arte concreto argentino, que se presentó en las galerías Del Infinito, de Buenos Aires, y Alejandra von Hartz, de Miami, en 2004-2005.






