Por primera vez en 371 años, una mujer dirige la Universidad
Entre seis candidatos, ganó Drew Faust
1 minuto de lectura'
Drew Gilpin Faust se convirtió ayer en la primera mujer en alcanzar la presidencia de la Universidad de Harvard, la casa de estudios superiores más antigua de los Estados Unidos y una de las más prestigiosas del mundo, tras un largo proceso de designación que comenzó en junio de 2006. Es el primer caso en 371 años.
"Estoy profundamente agradecida por la confianza que ha sido depositada en mí -dijo Faust, reconocida historiadora de 59 años, en un comunicado publicado por la Harvard University Gazette- . Trabajaré con todo mi corazón, junto con la gente de Harvard, para responder a esa confianza."
Faust también reconoció la importancia de su cargo y de la institución que presidirá: "Ninguna universidad del país, y probablemente del mundo, tiene un pasado tan destacado como el de Harvard. Nuestro principal objetivo será hacer del futuro de Harvard algo incluso más destacado que su pasado". La flamante presidenta agregó que la meta es construir a partir de lo que Harvard ha hecho bien.
La académica, autora de cinco libros y reconocida especialista en la historia del sur de los Estados Unidos, se desempeñaba desde 2001 como decana del Instituto Radcliffe de Estudios Superiores, la más pequeña de las facultades de Harvard. Su designación como la 28a presidenta de la universidad, fundada en 1636, quebró una extensa tradición de autoridades masculinas.
Ajena a Harvard
Faust es, además, la primera autoridad que no realizó sus estudios universitarios en Harvard desde Charles Chauncy, que había estudiado en la Universidad de Cambridge, en Londres, y murió en 1672.
"Es un gran día, y un día histórico, para Harvard", opinó James R. Houghton, uno de los siete miembros de la Corporación Harvard, que estuvo a cargo del proceso de elección. Houghton, quien según The New York Times emitió un comunicado, no ahorró elogios para la historiadora: "Drew Faust posee un intelecto poderoso y abierto, una demostrada capacidad para ejercer un fuerte liderazgo y un talento para estimular a la gente a realizar su mejor trabajo posible, tanto individual como colectivamente".
La designación de Faust tiene especial importancia debido a la controversia generada por su antecesor en el cargo de presidente, Lawrence Summers, cuyos comentarios hacia las mujeres del ámbito universitario habían causado una marcada oposición dentro de la Universidad.
Dos años atrás, Summers insinuó que la aptitud intrínseca era la razón por la cual había tan pocas mujeres en los altos puestos científicos. La polémica llegó hasta junio del año pasado, cuando Summers, que antes había ejercido como secretario del Tesoro durante el gobierno de Bill Clinton, presentó su renuncia, tras cinco años de ejercicio.
El conflicto de géneros también se hizo presente durante las horas previas a la designación de la presidenta. Por ello, al ser elegida, Faust dijo: "Esta oportunidad hubiera sido inconcebible hace una generación. No soy la mujer presidenta de Harvard. Son la presidenta de Harvard", según consignó la agencia AP.
"Harvard ha esperado mucho, desde 1636", había declarado Patricia Albjerg Graham, una profesora emérita de Historia de la Educación, al New York Times . Por su parte, Mary Water, que dirige el departamento de Sociología de Harvard, había comentado: "Ha sido un lugar solitario para las mujeres, muy solitario".
Sin embargo, la situación en el escenario universitario de EE.UU. parece estar en cambio. Con la designación de Faust, ya son cuatro las presidentas dentro de la Ivy League, el grupo que contiene a las ocho casas de estudio más importantes de los Estados Unidos. Faust fue elegida entre seis candidatos, cuatro de los cuales eran mujeres. Tres de ellas ya habían declinado ser elegidas.






