
Ramona y Juanito viajan a Houston
Los entrañables personajes de su narrativa pictórica reunidos, a partir del 9 de noviembre, en la mayor muestra del artista rosarino fuera del país: un proyecto de cooperación entre Malba y el MFAH
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Una vez más Juanito está haciendo las valijas para una salida de alto vuelo. Le toca repetir la hazaña de 1962, cuando Berni ganó en la XXXI Bienal de Venecia el Premio Internacional de Grabado, justamente, con las imágenes del chico villero inmortalizado en soberbias placas gigantes, mezcladas con cielos borrascosos de la pampa criolla. Llegar a Houston en compañía de Ramona Montiel, la otra creación inmortal del maestro rosarino, es la meta de un proyecto conjunto impulsado por Malba y el Museo de Bellas Artes de Houston con los curadores Mari Carmen Ramírez y Marcelo Pacheco como protagonistas.
Antonio Berni nació en Rosario en 1905 y murió en 1981 en un tonto accidente doméstico. Algunos dicen que se atragantó con un hueso de pollo; otros, con un bocado de lomo. Da igual. Se fue un artista en la plenitud de su entrega apasionada, del que no se sabe, ni se puede intuir, qué otros pasos audaces podría haber dado. Los dio casi todos. Era un chico cuando retrató a mano alzada a Fermín Lejarza, un aristócrata rosarino que sería luego uno de los impulsores de la beca del Jockey Club que lo llevó a París.
Un niño prodigio, de familia humilde, hijo de un italiano cuyo destino se perdió en la Gran Guerra, Berni como Picasso cambió cuantas veces quiso sin respetar mandatos académicos ni escuchar los cantos de sirena del éxito comercial ganado con los retratos de chicos de ojos almendrados y glaucos como los de Spilimbergo.
Ésta es la muestra más importante de Berni fuera de la Argentina. Una jugada audaz de Mari Carmen Ramírez, nacida en Puerto Rico, formada en Estados Unidos, con los pergaminos suficientes para llevar a la tierra tejana de los petroleros la obra de un artista militante representado por un chico villero y una prostituta nacida en los márgenes.
Ramírez está considerada una de las latinas más influyentes en el mapa norteamericano de las artes visuales. Años atrás puso en el centro de la escena la obra de Xul Solar; ahora le toca a Berni, un artista de enjundia, carnal y matérico, cuya poderosa obra nada tiene que ver con la línea controlada de la geometría, con los juegos ópticos del arte cinético ni con la abstracción lírica tan en boga entre el coleccionismo latinoamericano. Berni se entronca con el grotesco nacional de El matadero, de Esteban Echeverría. Él mismo recoge los materiales en la calle y se anima a los assemblages con hierros, chapas y maderas, antes de que el propio Rauschenberg conquiste un galardón en Venecia.
Su compromiso con el arte no conoce claudicaciones; prueba de ello son los 130 trabajos, entre grabados, pinturas y esculturas ( 1958 - 1978), procedentes de colecciones públicas y privadas, que se verán primero en Houston y, en 2014, en Malba . El catálogo, un libro de colección, analiza en profundidad el sentido y el lugar de Juanito y Ramona en la narrativa del maestro; la materia con que están hechos ambos pertenece a dos mundos: los suburbios de Rosario y el vecindario del taller de París. Los prostíbulos de Funes y el mercado de pulgas del quartier donde encuentra retazos y deshechos para construir sus criaturas. En esta nota coral de anticipo de una muestra histórica opinan Pacheco y Ramírez, pero habla también "Sunula", Silvina, su última mujer, dueña de secretos e intimidades, objeto del deseo de un voyeur impenitente.
El generoso apoyo de coleccionistas tejanos, como los Adler, dueños de muchas obras maestras de Berni, seguidores de su rastro a la distancia, confirma la importancia de este desembarco que sella la alianza del MFAH con Malba. A partir de la gala del 9 de noviembre, Juanito y Ramona estarán en el pabellón diseñado por Mies van der Rohe, nada menos, para uno de los diez museos más importantes de Estados Unidos. Gary Tinterow, entrevistado por adncultura cuando asumió como director en Houston luego de una larga gestión en el Met neoyorquino al lado de Philippe de Montebello, subraya la trascendencia de la muestra de Berni en suelo tejano al referirse al "extraordinario cuerpo de obras, legendarias por décadas, nunca presentadas de esta manera".
Juanito de viaje. Es imposible no recordar aquel otro viaje a Venecia, tras una reñida disputa entre Rafael Squirru y Jorge Romero Brest, que no jugaba sus fichas por Berni.Pero ganó Squirru la partida y el escritor, fundador del Museo de Arte Moderno de Buenos Aires y por años crítico de La Nacion, tuvo el buen tino de hacer competir a Berni en la sección grabado, donde un sudamericano desconocido tendría más posibilidades que en el premio de pintura.
La Argentina no tenía pabellón propio, como es harto conocido, y le tocó compartir con Suiza, que tiene hoy un pabellón espléndido en la avenida de plátanos de los Giardini, bautizado Harald Szeemann en honor al curador suizo que fue dos veces director de la Biennale. Alberto Giacometti representaba a la Confederación Helvética y Gyula Kosice montó el envío argentino, siendo que su credo estético se ubicaba en las antípodas del de Berni.
Cuenta Fernando García en Los ojos, imperdible viaje por el universo berniano, que Kosice tuvo que pagar el cóctel de festejo cuando ganó Berni el Gran Premio de Grabado y Giacometti el de Escultura... pero le devolvieron la plata. El libro de García es fascinante. De pronto estamos viviendo con Lily, Nélida, José Antonio, Sunula, Le Parc, Seguí, Inés Quesada, Juanito y Ramona, vestida de novia con un mantel. Kosice fue el comisario menos pensado. En el archivo de La Nacion se conserva la foto de Giacometti, flaco y desgarbado, al lado del guapo y musculoso Gyula.
El último capítulo, que Fernando García no ha escrito, comenzará en pocas semanas en Houston. La muestra culmina una tarea iniciada por Peter Marzio, figura clave como director del MFAH en la génesis de la relación con el arte argentino por su interés e intuición primero, y por la amistad con Marcelo Pacheco, desde siempre.
Algunos antecedentes tiene esta salida internacional centrada en el atractivo poderoso de la máxima creación de Berni: Juanito Laguna y Ramona Montiel. Dos personajes que, siendo uno, son muchos. El chico villero es todos los chicos, y la Ramona encandilada con las luces de las ciudad tiene su origen en los piringundines del gran Rosario, aunque es en París donde se define su dimensión y su continuidad.
Hay un momento y un año clave en la difusión de la obra de Berni: 1997. Jorge Glusberg organiza la muestra del Bellas Artes, una antológica estupenda visitada por 350.000 personas. Nunca visto. Por primera vez se exhibían juntas todas las obras de Berni, las más comerciales y las más jugadas que formaban parte del legado de Lily y José Antonio, luego de su temprana e inesperada muerte.
En mayo de ese año, el Banco Velox lanzó el libro de Berni con texto de Jorge López Anaya. En la tapa estaba Desocupados, hasta hoy el cuadro más caro de un artista argentino, pagado en venta privada con 800.000 dólares. La muestra del Bellas Artes fue prologada por la adquisición de la Orquesta Típica, compra impulsada por Pacho O’Donnell, entonces secretario de Cultura de la Nación.
Por semanas la ciudad estuvo tapizada con ese conjunto musical desparejo, que anunciaba la llegada de Antonio Berni a nuestro museo mayor situado en Pueyrredón y Libertador.
Esa muestra fue la piedra de toque y el comienzo de una "bernimanía" que puso su obra en el centro del reconocimiento internacional. Unos meses más tarde, en noviembre del 97, llegaban Ramona y Juanito a Nueva York para protagonizar una seguidilla de récords en Sotheby’s y Christie’s, pagados por Amalia Fortabat y Eduardo Costantini. Rumbosa venta de mediáticos compradores. Estaba en Nueva York para cubrir los remates latinos cuando la obra de Berni se convirtió en el eje del suceso, Juanito y Ramona brillaban como dos luminarias. Recuerdo que las radios porteñas me despertaron temprano por la mañana en la habitación del hotel Barbizon de Lexington con la pregunta: "¿Medio millón de dólares por un Berni?"
Una buena noticia para los empresarios coleccionistas que venían del mundo de los laboratorios y en esos días compraban el cuadro más caro vendido en la Argentina, el fresco social que es Desocupados. En el lobby de las rematadoras del Upper East de Manhattan se hablaba de Berni como "la gran sorpresa". Para celebrarlo, Ruth Benzacar, que había manejado con timing la operación, y Lily Berni organizaron una comida en Bice para los amigos. Lily, mujer de pocas palabras y más bien retraída, estaba exultante.
Lo demás es historia conocida, porque Berni pasó a ocupar el sitial del artista argentino más importante del siglo XX: sus obras fueron peleadas en subastas locales y extramuros. Los Monstruos, esas pesadillas nacidas en la mente de Ramona, que habían causado estupor, se convirtieron en piezas de colección. Y hay todavía más.
En una recordada edición de arteBA fue Amalia Fortabat en persona quien eligió la instalación de la Difunta Correa que se exhibe en la Colección Fortabat de Puerto Madero. Histórico. Hitos de un camino que ahora conduce a Houston y el año próximo traerá de vuelta a su tierra a Ramona y a Juanito .
Vida y obra del maestro: otras miradas
Antonio Berni
Banco veloxBerni. palabra e imagen
José ViñalsLos ojos. Vida y pasión de Berni
Fernando GarcíaCatálogo de la muestra
Ramírez / Pacheco
De la villa al Primer Mundo, ida y vuelta
Itinerante. Antonio Berni: Juanito y Ramona se exhibirá desde el 9 de noviembre hasta el 26 de enero en el Museo Nacional de Bellas Artes de Houston (MFAH) y en Malba en noviembre de 2014 . La muestra fue curada por Mari Carmen Ramírez y Marcelo Pacheco. En la Web: http://www.youtube.com/watch?v=np2jleb3hTs
Una historia que duró casi dos décadas
Juanito Laguna y Ramona Montiel reflejan la vida de los latinoamericanos en un mundo sin equidad
- 1961
Presenta Berni en el tema de Juanito Laguna en la galería Witcomb. Entre las doce obras que relatan la vida de un niño imaginario en una villa miseria del Bajo Flores se cuenta Pesadilla de los injustos, adquirida por el Museo Nacional de Bellas Artes en arteBA 2009 - 1962
Recibe el Premio de Grabado y Dibujo y una mención especial al conjunto total de las obras exhibidas en la XXXI Bienal de Venecia, por sus grandes xilografías sobre Juanito Laguna. Es la primera vez que un artista argentino recibe este importante premio internacional - 1963-64
Realiza una exposición individual en el Museo de Arte Moderno de Buenos Aires y lleva a París las series de Juanito y Ramona. En el Museo de Arte Moderno de esa ciudad integra la gran exposición Mitologías cotidianas, que marca el comienzo de la "Figuración narrativa" - 1965
El Centro de Artes Visuales del Instituto Torcuato Di Tella aloja la retrospectiva Berni: obras 1922-1965, que luego itinerará con ligeras variaciones por el Museo Provincial Emilio Caraffa (Córdoba), el Museo Rosa Galisteo Rodríguez (Santa Fe), Estados Unidos, México D.F. y Río de Janeiro - 1967
Exhibe en la galería Rubbers el "espectáculo de estructuras" Ramona en la caverna, en el marco de la Semana de Arte Avanzado en la Argentina, organizada por el Instituto Torcuato Di Tella, el Museo Nacional de Bellas Artes, el Museo de Arte Moderno, la Sociedad Hebraica y algunas galerías - 1971
Presenta la muestra individual Antonio Berni en Casa de las Américas, en La Habana, antes de ocupar varias salas del Museo de Arte Moderno de París con una retrospectiva de su obra desde 1929; incluye la ambientación La masacre de los inocentes, producida durante varios meses en la capital francesa - 1973
En el parisino Atelier Jacob exhibe 24 obras sobre Juanito y Ramona. Acompañan la muestra los discos sobre Juanito Laguna grabados por Eduardo Falú, Mercedes Sosa, Jorge Cafrune y otros. Un coleccionista belga adquiere La familia de Juanito Laguna emigra para el Museo de Bellas Artes de Ostende - 1977
En el hotel Chelsea de Nueva York crea las obras que integrarán la muestra Antonio Berni. Pinturas, dibujos, grabados, collages. La magia de la vida cotidiana en la galería Bonino. Aunque incluye la obra Shoe Shine Juanito Laguna, la producción neoyorquina toma distancia de sus series anteriores
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