
Sobre la experiencia subjetiva
DULCES SUEÑOS Por Daniel Dennett-(Katz)-Trad.: J. Barba y S. Jawerbaum-221 páginas-($ 37)
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El problema de qué es el yo, de cómo es posible que tengamos conciencia de nuestras sensaciones y nuestros actos, tiene una larga tradición filosófica y religiosa. Recientemente, esta tradición entró en diálogo con las ciencias empíricas, en particular con los estudios del cerebro, la neurobiología y las ciencias cognitivas. El resultado es un riquísimo debate entre expertos de distintas disciplinas, en el que se han destacado filosófos como John Searle, pero también biólogos como Francis Crick, premio Nobel como codescubridor de la estructura del ADN.
Dulces sueños. Obstáculos filosóficos a una ciencia de la conciencia , de Daniel Dennett -graduado en Harvard y Oxford, y actual codirector del Centro de Estudios Cognitivos de la Universidad de Tufts- actualiza esa discusión. Se trata de una recopilación de ensayos escritos entre 1999 y 2005 en los que Dennett pone al día sus reflexiones sobre el problema de la experiencia subjetiva. Avanza así desde el modelo que propuso originalmente en 1991 en su libro La conciencia explicada. Una teoría interdisciplinar -traducido al español en 1995 por Paidós Ibérica-, respondiendo a las críticas de sus colegas e incorporando aportes de investigaciones de laboratorio.
Dennett, como la mayoría de los participantes en este debate, rechaza el dualismo, representado por la teoría del "fantasma en la máquina" de Descartes: no hay cuerpo y alma, no hay carne y espíritu como dos entidades diferentes. No hay nada de sobrenatural en la conciencia. Para Dennett, la clave está en el funcionamiento del cerebro, escenario donde la materia se vuelve ideas y sentimientos.
En su modelo, la conciencia surge de la competencia entre distintos grupos de neuronas, que luchan por imponer a las demás su interpretación de los estímulos percibidos. Originalmente, esta propuesta, que refleja la actividad paralela y rival de estos grupos, fue llamada por Dennett "modelo de las versiones múltiples de la conciencia". Más tarde, para afinar la sintonía con un público no especializado, cambió el nombre por el de "modelo de la fama en el cerebro" o de la "popularidad cerebral": gana el grupo de neuronas que logra imponerse sobre los otros.
Desde el punto de vista metodológico, Dennett cree en la importancia de los enfoques distanciados. Aun en una investigación que tiene como centro la subjetividad, propone dejar en segundo plano recursos como la introspección o la empatía. Apoyándose fuertemente en las ciencias empíricas, con su énfasis en la observación, elabora una metodología de "tercera persona", que bautiza "heterofenomenología": sostiene que es posible que los sujetos investigados transmitan su experiencia consciente al científico. Para justificar este enfoque, por ejemplo, Dennett da vuelta el lugar común que indica que la experiencia de los colores es privada y única, considerándola una intuición equivocada.
Dulces sueños título que alude a las figuraciones engañosas que suelen acompañar el estudio de la conciencia es una obra clave, que aborda las líneas centrales del debate sobre este tema y resume la propuesta de uno de sus mayores exponentes.




