Todos los soles
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Durante más de 40 siglos, los campos de girasol fueron una vista reservada solo a los pueblos americanos. El espécimen más conocido de la familia Helianthus, cuyo nombre deriva de las palabras griegas sol y flor, tiene hoy una importancia económica sustancial. Pero solo cuando los europeos llegaron a este continente descubrieron la pródiga flor que sigue al sol y la llevaron a sus campos. Más de 5000 años después de haber sido domesticada, se cosechan hoy unas 50 millones de toneladas de girasol por año, aunque con una triste vuelta de tuerca: en su viaje de siglos, los dos países que más producen esta altiva planta anual son Rusia y Ucrania. La Unión Europea está en tercer lugar, seguida de la Argentina. En la imagen, agricultores indios –donde creían haber llegado los españoles hace 500 años– inspeccionan una plantación de girasoles en las afueras de Bangalore. Las vueltas de la vida.






