Un cuadro robado por los nazis que apareció en Países Bajos remite al caso de Mar del Plata
Se trata de “Retrato de una joven”, del artista neerlandés Toon Kelder, una obra saqueada durante la Segunda Guerra Mundial al galerista Jacques Goudstikker, el mismo al que pertenecía la pintura encontrada el año pasado en una casa de la costa argentina
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Un cuadro del artista neerlandés Toon Kelder, Retrato de una joven, fue hallado en Países Bajos en la casa de una mujer, descendiente de un militar que colaboró con las SS durante la Segunda Guerra Mundial. La obra había sido robada por los nazis al galerista judío Jacques Goudstikker y reapareció más de ochenta años después del saqueo de su colección. La historia remite al caso ocurrido en la Argentina en agosto del año pasado, cuando en una casa de Mar del Plata fue encontrada otra pintura de título similar que había pertenecido al mismo galerista neerlandés.
Retrato de una joven apareció en la vivienda de la nieta de Hendrik Alexander Seyffardt, un militar holandés que durante la Segunda Guerra Mundial comandó la Legión de Voluntarios de Países Bajos, una unidad que combatió junto al ejército nazi en el frente oriental. La existencia de esta obra se conoció públicamente ahora a través de Arthur Brand, reconocido investigador especializado en arte robado (conocido como “el Indiana Jones del arte”), luego de que un hombre –cuya identidad y relación con la nieta del jerarca nazi se mantienen preservadas– se contactara con él al descubrir el vínculo familiar que lo une con Seyffardt.

Según relató Brand al diario El País, el hombre que lo contactó desconocía hasta hace poco que estaba emparentado con Seyffardt, considerado uno de los colaboracionistas neerlandeses más importantes del régimen nazi. El general fue asesinado en 1943 por miembros de la resistencia neerlandesa, en un ataque ocurrido en su casa de Scheveningen, el distrito costero de La Haya. Su hijo Hendrik también colaboró con la ocupación alemana. Tras divorciarse de él en 1944, su exesposa –madre de sus hijas– decidió dejar de usar el apellido familiar. Desde entonces, según reconstruyó Brand, el pasado de la familia dejó de mencionarse. Ese cambio de apellido explica por qué el descendiente que hizo público el hallazgo no llevaba el nombre Seyffardt.
El cuadro permaneció dentro de la familia desde la guerra. De acuerdo con el relato del investigador, fue una nieta de Seyffardt quien se lo mostró al hombre que contactó a Brand y le advirtió que no debía venderlo ni hablar públicamente sobre él porque se trataba de “arte judío saqueado”. Al descolgar la obra, se encontró en la parte posterior del marco una etiqueta con el nombre de Jacques Goudstikker, el galerista cuya colección fue expoliada por los nazis durante la ocupación alemana.
BREAKING: A painting by Toon Kelder, looted by the Nazis from the famous Jewish art dealer Goudstikker, is still hanging in the house of the granddaughter of the notorious Nazi general Hendrik Seyffardt, head of the Dutch Waffen-SS. Seyffardt was liquidated by the resistance in… pic.twitter.com/FvEopbLATE
— Arthur Brand (art detective) (@brand_arthur) May 11, 2026
Gran parte de ese saqueo estuvo dirigido por Hermann Göring, uno de los principales jerarcas del Tercer Reich y coleccionista de arte. Muchas de las obras robadas a Goudstikker, que murió en 1940 mientras escapaba de los nazis, fueron adquiridas en ventas organizadas bajo coerción o directamente confiscadas durante la ocupación. Décadas después, el caso se convirtió en uno de los procesos de restitución de arte nazi más conocidos de Europa: en 2006, el gobierno neerlandés devolvió alrededor de 200 piezas a Marei von Saher, nuera de Goudstikker, tras una larga disputa judicial.
La historia se relaciona directamente con Argentina, porque el año pasado otra obra perteneciente a la colección del galerista judío apareció en una casa de Mar del Plata. El hallazgo se produjo de manera inesperada: periodistas neerlandeses detectaron la pintura colgada en una de las paredes de una casa cuyas fotografías estaban publicadas en el sitio web de una inmobiliaria que ofrecía la propiedad para la venta.
En aquel momento, la obra había sido atribuida al pintor italiano Giuseppe Ghislandi, conocido como Fra Galgario. Sin embargo, una nueva pericia difundida en enero concluyó que el cuadro correspondía en realidad a Giacomo Ceruti, apodado “Il Pitocchetto”, un artista lombardo del siglo XVIII célebre por sus retratos de mendigos, campesinos y personajes populares. La cotización actual del cuadro ronda los 250.000 euros.

La investigación sobre el caso argentino permitió reconstruir también cómo la obra había llegado al país. El cuadro perteneció a Friedrich Kadgien, asesor financiero de Hermann Göring y colaborador nazi que huyó a Sudamérica después de la guerra. Durante décadas, la pintura permaneció en la casa de una de sus hijas, en Mar del Plata, sin que se conociera públicamente su origen.
Los dos episodios muestran cómo las obras expoliadas por el nazismo siguen apareciendo en contextos completamente inesperados: una herencia familiar en Países Bajos, un aviso inmobiliario en la costa atlántica argentina. También evidencian que la historia de la colección Goudstikker está lejos de cerrarse. Aunque cientos de piezas fueron restituidas en las últimas décadas, todavía existen obras dispersas cuyo paradero permanece desconocido.

La obra hallada en Mar del Plata está en poder de las autoridades judiciales y la causa aún sigue en proceso. En Países Bajos, según informa hoy el diario neerlandés De Telegraaf, el cuadro expoliado por los nazis fue entregado por el descendiente de Hendrik Alexander Seyffardt a Arthur Brand, quien intermediará para efectivizar la restitución de la pintura a Marei von Saher, la misma mujer que espera que la justicia argentina dictamine la entrega de la otra obra de arte.
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