Una farsa folletinesca

La mentira y la estafa son las protagonistas de Número cero, la nueva novela de Umberto Eco, que se centra en una redacción periodística de los oprobiosos años de Mani pulite
Alejandro Patat
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12 de junio de 2015  

Quien afirme que Número cero, la última obra de Umberto Eco, nada tiene que ver con las novelas anteriores se equivoca. Es más, en algún punto parece la prosecución natural de El cementerio de Praga, el penúltimo trabajo del escritor y semiólogo italiano. Ambas narraciones están ligadas por el tema de la mentira y la estafa como moneda de cambio de la realidad y, sobre todo, por un mismo tono cínico y distanciado de la prosa del intelectual italiano, que tiende cada vez más a una simplificación de las tramas y del lenguaje.

Número cero narra la historia de la creación de una redacción periodística que en 1991, en Milán, antes del apogeo de Internet, deberá elaborar doce números de una revista mensual, que tendrá como título Domani ("Mañana"). La idea es publicar artículos de fondo que sean capaces de comentar e interpretar las noticias que los diarios y la televisión ya habrán difundido antes. Pero detrás de la iniciativa se esconde una operación mucho menos honesta. La revista, en realidad, nunca será publicada. El empresario que la financia, dueño de televisiones locales, hoteles, pensiones y asilos para ancianos, tiene intenciones de utilizar ese medio como arma política de intimidación y extorsión. Sus destinatarios son los círculos de poder italianos, los llamados irónicamente " salotti buoni", que abarcan desde la política hasta el empresariado, de los jueces a las altas esferas del Vaticano. El objetivo no es hacer estallar todo en el aire, sino difundir clandestinamente entre estos círculos los "números cero" para demostrar la capacidad del dueño de la revista de tocar los intereses ya constituidos. El paso siguiente es anular la publicación y obtener así el permiso para formar parte del circuito de poder.

La redacción está a cargo de Simei, un personaje sin escrúpulos, que, a su vez, decide llevar a cabo la empresa pensando en su propio beneficio. A cambio de un pacto secreto, le asigna el puesto de jefe de redacción a Colonna, un periodista muy profesional pero con un currículum mediocre y una situación económica vulnerable. Una vez terminada la farsa, Colonna, que es la voz que narra la historia, deberá escribir como ghost-writer de Simei un libro-escándalo sobre la redacción en la que habrá trabajado inútilmente por un año. El plan de Simei es ganar una buena suma de dinero, develando el secreto. Desde ya, sus planes aparentemente astutos se desbaratarán por completo.

La fe que sostiene la publicación se basa sobre algunos principios impuestos por Simei a la redacción: los diarios no están hechos para difundir una noticia, sino para crearla; la prensa no sigue las tendencias, las inventa. El periodismo es, en fin, una "máquina de fango" para usar a favor o en contra de intereses cambiantes, según sople el viento. Las estrategias puestas en marcha por la redacción son efectistas: la presentación de una misma noticia con dos versiones contrastantes, pero construida arteramente para subrayar una de las dos intepretaciones; la acumulación de hechos escandalosos; la invención de cartas de lectores indignados; la simplificación del estilo ("periodismo y no literatura", señala drástico Simei). En síntesis, el periodismo como una forma de la insinuación, no de información.

Quiere la suerte que uno de los redactores, ignorante de los fines innobles de la empresa, se tome en serio su trabajo y decida realizar una investigación profunda acerca de la conocida Operación Gladio (el proyecto-hermano de la Operación Cóndor en Sudamérica), promovida en los años setenta por los servicios de inteligencia estadounidenses para detener en la Europa mediterránea el avance de las ideologías soviéticas. La escena en que el redactor desanuda la verdad tiene lugar en el "putridairum" de la iglesia San Bernardo de Milán. Allí donde se pudrían los cuerpos, él expone los planes de una política putrefacta. El periodista le cuenta excitado a su jefe lo que acaba de descubrir: el golpe de Estado proyectado por la logia masónica P2, en 1980, en Italia, para derrocar al gobierno italiano e instaurar una dictadura militar tenía intenciones de llevar a Roma a Mussolini, que, en realidad, no habría sido masacrado en 1945 sino que se habría refugiado en Buenos Aires, gracias a la mediación de altos prelados romanos. Mientras que las teorías golpistas de la logia de Lucio Gelli y la P2 son ya parte de la historia y están demostradas y documentadas, la hipótesis del exilio de Mussolini en la Argentina forma parte de las conjeturas. Historia y periodismo se confunden: la verdad se desvanece detrás de un sinfín de sospechas. No es casual que la lengua italiana haya creado un término intraducible, "dietrologia", para ilustrar el examen de todo lo oculto y oscuro que está detrás de los hechos.

Ahora bien, por un lado, la novela -como todos los textos de Umberto Eco- se propone narrar una historia en un contexto muy bien delineado. Se trata del fatídico año 1991, cuando en Italia comenzaron los escándalos de Mani Pulite, la famosa acción judicial que acusó y condenó a cientos de políticos por corrupción y connivencia con la mafia, y que terminó llevando al poder a Silvio Berlusconi. La asociación entre el empresario de dudosas frecuentaciones dueño de la revista y la figura de quien ha sido y es aún el representante de la derecha italiana resulta transparente.

Y, sin embargo, es injusto sostener -como lo han hecho muchos periodistas italianos- que el libro de Eco es un panfleto contra la prensa de centroderecha, presunta responsable del ascenso al poder de Berlusconi y de su permanencia en el gobierno por más de veinte años. Númeroc ero es más que eso. Eco aspira a crear una ficción que mezcle la novela de folletín, la novela histórica y el policial de indagación (párrafos breves, enlace del final de cada capítulo con el siguiente, multiplicación de tramas y subtramas, vocabulario y estilo llanos). Y con la amalgama de esos géneros que siempre ha venerado, conducir al lector a un terreno más sólido que el de la historia y que el del periodismo, en el que la única verdad posible -frágil, indemostrable, quebradiza-, pero verdad al fin, es la que profesa la literatura.

Número cero

Umberto eco

Lumen

Trad.: Helena Lozano Miralles

224 páginas

$ 229

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