
Ver para no creer: cuando la fotografía deja de ser una prueba y se convierte en ficción
De las fotos de supuestos ovnis a las escenas inquietantes de Park Chan-wook, pasando por el redescubrimiento de Martine Barrat y la cultura visual de las independencias africanas, los Encuentros de Arlés exploran la frontera difusa entre documento y construcción
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ARLÉS.– La ballena yace sobre una lona azul, a los pies de un camión cargado de hielo. Parece una escena banal en cualquier mercado coreano, hasta que cobra un aire de cine de género: hay rastros de sangre sobre el animal y su cuerpo pálido, vencido sobre el asfalto, imprime a la imagen una violencia sorda. No es extraño que detrás de la cámara se encuentre Park Chan-wook, el magistral director de Oldboy y Decision to Leave, que expone por primera vez en Europa su faceta como fotógrafo, atravesada por esa mezcla entre lo cotidiano y lo ominoso que caracteriza también a su cine. En sus imágenes, un ramo de flores parece asfixiarse dentro de una funda de plástico. La mano de un maniquí surge de un radiador. Y basta entornar los ojos para que una hilera de parasoles cerrados se convierta en una inquietante procesión de fantasmas.

