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Ahora disfruta de dos campeonatos. Pero quiere más. No se conforma. Por eso irá por la reelección por cuatro años más de mandato y está haciendo todos los esfuerzos para que Carlos Bianchi siga al frente de Boca en el 2000. En su oficina de Brandsen 805, el presidente Mauricio Macri habló con La Nación de todos los temas que rodean al club.
-¿Lo va a dejar ir a Bianchi?
-A Bianchi lo traje yo y ni loco lo dejo ir de Boca.
-Por las palabras que usted le dijo a la Cadena SER, de España, parecía tener otra idea.
-Para nada. Esa nota fue editada y por eso se malinterpretó. Yo dije que algún día Bianchi podría dirigir a Atlético Madrid, pero a largo plazo. Cómo me voy a deshacer del mejor técnico del mundo.
-¿Sabía que Orlando Salvestrini, el tesorero, propuso a Ricardo Gareca como técnico y que Pedro Pompilio le pidió referencias de Osvaldo Piazza al mismo Bianchi?
-Sí, es verdad. Uno siempre tiene que prever qué pasa si Bianchi dice que no renueva y se va. Igual, el consenso de toda la comisión directiva es darle la prioridad a Bianchi para que siga.
-Entonces, si el DT no sigue, ¿ellos son los candidatos?
-¡No!, no hay candidatos todavía. Yo quiero que Bianchi se quede. No me imagino otro entrenador dirigiendo a Boca en el 2000.
-¿Por qué parece, a veces, que entre el técnico y usted existe una lucha de poderes?
-No, eso lo inventan los periodistas. Yo no compito con Bianchi. Yo fui el que trajo a Bianchi al club. Me jugué por él y lo defiendo a muerte, no lo piso.
-Bianchi dijo que la pelota, ahora, está en la mitad de la cancha.
-Yo creo que tiene un penal. Estamos muy cerca de renovar el contrato hasta fines del 2001.
-¿Falta un poco más de buena voluntad de los dirigentes, como dice él?
-Boca está haciendo un esfuerzo económico muy grande para retener a Bianchi. Por la oferta que le hicimos (1.150.000 dólares por año), si él se quiere quedar, no le puede decir que "no".
Bianchi tiene el sí en la punta de la lengua. Es más, dijo que le seduce ganar la Copa Libertadores. Antes, quiere refuerzos para un plantel que en los últimos tiempos se vio azotado por varias lesiones. Es más, aún no se sabe si contará con Palermo.
-¿Qué hará si el Virrey le pide tres refuerzos?
-Veremos si los refuerzos son razonables y si tenemos la plata para comprarlos. Comprar por comprar no nos lleva a nada. De acá al futuro, Boca tiene que acostumbrarse a formar a sus jugadores. Se acabó la época del abrir la billetera y salir a comprar afuera.
-Usted quiere darle paso a los juveniles, pero el técnico opina que "les falta madurar".
-Si Palermo se quiere ir, habrá que ver qué pasa; si llega otro jugador o si se lo reemplaza con alguien del club.
-Si antes Bilardo y Veira compraban jugadores a voluntad, ¿por qué Bianchi no tiene el mismo derecho? ¿Se están pagando errores de otras conducciones?
-Para nada. A Bianchi le trajimos a Ibarra, Pereda y Barijho. Hasta ahora cubrimos todos los puestos que él quería.
-¿La próxima adquisición de Boca será Bassedas?
-... (Se ríe)
-¿Perjudicaría su reelección que Bianchi diga "no sigo"?
-Sería una lástima porque el proyecto quedaría inconcluso. Sería una pérdida muy grande.
-¿Qué opina de la oposición?
-Alegre y Heller son un capítulo cerrado en la dirigencia de Boca. Ellos ya estuvieron en el club y así lo dejaron.
-Ellos sostienen que el déficit financiero de Boca trepa a los 45.000.000 de dólares. ¿Qué les contesta?
-Es mentira. Si Boca tiene deudas es por lo que ellos nos dejaron. Estamos tapando sus agujeros.
-¿Por qué quiere cuatro años más en el poder?
-Porque hay que consolidar este modelo de conducción.
-¿Las elecciones las gana caminando?
-No, yendo a votar... Eso sí: si la oposición son Heller y Alegre, no me caben dudas de que gano yo.
-Hablando en épocas de elecciones, ¿le gustaría ser el presidente de los argentinos?
-Claro que me gustaría ser el presidente de los argentinos, pero, por ahora, me debo a Boca. Ya soy el presidente de la mitad más uno del país y estoy contento por eso.
-Ramón Díaz dijo que usted sólo se dedicara a hacer autopistas y que era un niño mimado...
-Sí, también me dijo una vez que debía estar en un baúl y después Boca salió bicampeón. Ramón es un bufón, le gusta causar gracia. Además, no se equivocó: yo soy un empresario exitoso.


