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ROMA.- Pese a las sonrisas de rigor, los abrazos y las palabras pomposas, fue una celebración llena de veneno y amarga la que se vivió anoche en el auditorium del Foro Itálico, donde, juntando el agua y el aceite, la FIFA le entregó a Diego Maradona el premio al "Jugador del Siglo", elegido por Internet, y a Pelé, el preferido por La Familia del Fútbol.
Claro, después de las polémicas por el sistema elegido por la FIFA, el ambiente no estaba para grandes festejos. El argumento para dividir los honores fue que Maradona fue votado en una encuesta realizada por Internet (a través de la página fifa.com), mientras que Pelé recibió la mayor cantidad de votos en una consulta calificada efectuada por la revista FIFA Magazine. Por eso se recurrió al nuevo ente: La Familia del fútbol, integrado por directores técnicos, funcionarios de la Comisión Técnica de la FIFA y periodistas, para que Pelé también fuera el mejor en alguna elección.
Lo mismo ocurrió con la mejor jugadora del siglo. Mientras en Internet ganó la china Sun Wen, el Gran Jurado de la FIFA se inclinó por la norteamericana Michelle Akers. Todo fue una gran confusión.
Aunque se sabía que la FIFA había decidido solucionar salomónicamente este embrollo, nadie esperaba que fueran a ser premiados por separado. Primero le tocó a Maradona, que fue aplaudido más que Pelé. Llegó hasta el escenario, donde le dio un abrazo a su enemigo Joseph Blatter, titular de la FIFA, y tomó el micrófono: "Quiero agradecerle a la FIFA por respetar el voto de la gente: los jugadores no seríamos nada sin ellos. Le dedico este trofeo al pueblo argentino, a Fidel Castro, a mis hijas, a Claudia -su esposa-, y, por sobre todas las cosas, a todos los jugadores del mundo que quiero y respeto".
Más tarde, al cierre de la celebración -que se grababa para la TV-, llegó el turno para O Rey, a quien se le hizo notar, con sendos comentarios del locutor que presentaba la ceremonia, que el verdadero ganador de la noche era él, y no Maradona.
En ese momento, el culminante para Pelé y para la Gran Gala de la FIFA, Maradona ya no estaba. Se había retirado. Y Pelé, por supuesto, hizo notar la ausencia del astro argentino: "Me hubiera gustado verlo, pero veo que ya se fue", dijo, señalando los asientos de la primera fila vacíos dejados por Maradona y su mujer.
Maradona llegó a las 20.30 al auditorium, un estudio de la Rai que queda cerca del estadio Olímpico. Allí lo esperaban con pancartas cientos de hinchas de Napoli, venidos especialmente para ovacionarlo.
El sitio estaba lleno de estrellas del fútbol: Alfredo Di Stéfano, Platini, Beckenbauer, Rivaldo, Weah, Zidane, Roberto Baggio, Paolo Rossi, Francesco Totti, entre otros.
Antes de ingresar en la platea, Maradona sentenció: "Gané gracias a la gente que me votó. Pelé ganó por una decisión tomada en un escritorio. Yo puedo estar más orgulloso que él por esta victoria".
Pese a estas declaraciones no bien entró en el Auditorio, a las 20.40, el argentino saludó eufóricamente a los jugadores italianos, ex compañeros y amigos (entre ellos, Claudio Caniggia), fue hacia donde se encontraba Pelé. Los dos grandes del siglo se abrazaron. La escena hizo estallar un aplauso entre los presentes, conscientes de la rivalidad que separa a los dos ídolos que "sólo Joseph Blatter podía juntar", como explicaban los entendidos.
Durante la celebración, que duró dos horas, la FIFA entregó distintos reconocimientos: la Argentina fue incorporada al Salón de la Fama; Real Madrid fue galardonado como mejor club del siglo, y La Saeta rubia, Alfredo Di Stéfano, recibió el trofeo. Aquí no hubo ni Internet ni Familias.
Di Stéfano, que era el tercer gran candidato a ser el jugador del siglo, dijo a La Nación que tanto Pelé como Maradona le parecían "dos excelentes jugadores", pero criticó el hecho de "que ambos plantearon su triunfo con una vanidad espantosa".
A las 22 le tocó a Blatter la ardua tarea de explicar cómo se había llegado a la designación: "Internet es un sistema no accesible a todos; teníamos que encontrar otro sistema, y tuvimos que enfrentarnos con dos resultados". Ya era demasiado tarde...



