Académicos: tres generaciones, tres ganadores

La misma mística en distintas épocas: Raffo, Estévez y Sued, delanteros que saben lo que es darle títulos a la Academia
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29 de diciembre de 2001  

Representan la chispa del gol, de la gambeta, de la habilidad que durante de la riquísima historia de Racing tuvo tantos ejecutores de lujo. Tres estiletes académicos, tres delanteros que, cada uno en su momento, hicieron historia. Ezra Sued, puntero izquierdo en el notable equipo blanquiceleste que consiguió el primer tricampeonato en el fútbol argentino, en 1949, 1950 y 1951; Norberto Raffo, delantero y goleador en el Equipo de José que conquistó el primer título mundial, y Maximiliano Estévez, el arma más desequilibrante de este Racing que renovó la gloria del club.

El propiciado por La Nacion en el Cilindro de Avellaneda es el encuentro entre algunas de las páginas memorables del pasado académico y un presente que volvió a poner en primer plano aquel brillo. “Qué dice, maestro”, saluda el Chanchi a Sued, a quien ya conocía. “Raffito, ¿cómo andás?”, le dice el Turquito al Toro. Entre los tres hay 104 goles de Racing, sumados los 47 de Sued (jugó en el club entre 1943 y 1954), los 26 de Raffo (del 67 al 69) y los 31 de Estévez (entre el 97 y hoy, con el paréntesis del año último, en el que llevó sus amagos a Racing de Santander, en España).

¿Que los equipos de hoy superan en dinámica y velocidad a los de aquellas épocas? Estévez no lo cree así. “Vi más de una vez la final del 67 contra Celtic. ¡Cómo se daban! Corrían y metían de una manera impresionante. Y después dicen que ese fútbol era lento...”, apunta el goleador del equipo de Reinaldo Merlo.

Las indicaciones del fotógrafo encienden la mecha y aparecen las risas. “¿Jueguito? Que lo haga él (señalando a Estévez)... Mirá si nos vamos a poner a intentarlo nosotros”, dispara Raffo. “¿Querés que la retenga con la cabeza? Pero ésa la hace el Diego, nada más...”, se suma Estévez.

Mística, fortaleza de grupo, alma de campeón, mentalidad ganadora. Si a cada uno de ellos se le pregunta qué puntos en común encuentran entre los equipos de la Academia que integraron, las coincidencias surgen nítidas. “Futbolísticamente, creo que ellos eran mejores. Pero en lo que los igualamos es en las ganas, el temperamento”, agrega el Chanchi.

“Estos muchachos tienen fuerza, levantaron resultados imposibles. Nosotros también teníamos un gran equipo, pero ellos nunca se dieron por vencidos. Hasta el último minuto no se rinden. Pero no sólo eso: hay varios jugadores de calidad, como Estévez, que es un puntero para la selección”, dice Raffo. “No sé si yo lo soy, pero de Racing se podría haber llamado a alguno... Sería un premio para lo que hizo este plantel”, le contesta Maxi.

Sued sabe bien qué es eso de desbordar y también llegar al gol con la camiseta de la Academia. Don Ezra, que lleva sus 78 años con una juventud de espíritu notable y una calidez humana singular, está segundo en la tabla histórica de presencias en Racing: con 308 partidos jugados, sólo lo supera Agustín Mario Cejas, que acumuló 315 encuentros defendiendo al club de Avellaneda.

“El Racing de hoy es un muy buen equipo. Juega cuando hay que jugar, y siempre pone alma, vida y corazón. ¿Estévez? Inteligente, guapo, habilidoso... Antes nosotros íbamos por un sector determinado; él corre por todo el frente”, comenta quien remataba aquella notable delantera con Salvini, Tucho Méndez, Bravo y Simes.

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Fuego de vencedores. Estirpe de campeones. Hombres que ayer y hoy marcaron momentos de gloria en la vida de La Academia. “Todo lo hacemos para la gente de Racing, que es incomparable”, dicen. Esa gente que hoy les agradece.

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