Olimpíadas de Bakú: otra derrota ante la bestia negra del ajedrez argentino

Crédito: Carlos Ilardo
La Argentina lleva 88 años sin vencer al equipo norteamericano
Carlos Ilardo
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4 de septiembre de 2016  • 16:52

Sucede con asiduidad en la mayoría de los deportes, ya sea en competencias individuales o colectivas, cuando de pronto, un mismo rival se vuelve invencible. Acá se lo conoce como “paternidad”, aunque en Europa le dicen “bestia negra”; lo cierto, lo único que no cambia es el desenlace final de cada encuentro. Esto pasa también en el ajedrez y lo padece la Argentina.

Hace 88 años que los ajedrecistas argentinos no pueden vencer a sus pares norteamericanos; la última vez sucedió en la Olimpíada de La Haya en 1928 (allí participaron Coria, Maderna, Palau, Reca y Grau), y desde aquel primer duelo hasta hoy, Argentina y EE.UU., se enfrentaron en 22 ocasiones más, donde sólo hubo dos empates y ya se contabilizaron veinte derrotas. Contundente. Ayer, en la 42ª Olimpíada de Ajedrez en Bakú, que se desarrolla en el estadio Crystal Hall, de esta ciudad capital, no fue la excepción, y el equipo argentino - invicto y uno de los 38 punteros del certamen-, cayó ante Norteamérica, su bestia negra, por 3 a 1. La derrota otra vez golpeó hondo.

“Duele mucho perder así; no porque no sea previsible, sino porque el match se dio de una manera que tuvimos opciones de lucharlo bien. Fernando (Peralta) llegó a tener ventaja contra Caruana (N° 3 del mundo) pero cometió un increíble error en el final, con el apuro de tiempo. Sandro (Mareco) tampoco ligó, y él estuvo ganado desde la apertura y al final no lo pudo quebrar a Nakamura (N°6). Y a Federico (Pérez Ponsa), le jugaron algo que no era bueno, él se dio cuenta, pero tal vez se apuró, no lo supo aprovechar y después terminó perdiendo ante So (N°7)”, contó con dolor el campeón argentino Diego Flores que igualó su partida con Ray Robson, el gran maestro juvenil norteamericano, de 20 años y N°66 del mundo. Y sobre ello, agregó: “en lo personal me voy también muy mal porque mi partida fue horrible; no tengo dudas en decir que jugué mi peor partida y por esas cosas la terminé empatado”.

El fastidio también se extendía a Mareco que conversaba con sus compañeros y hacía referencia a la partida que se le había escapado ante Nakamura. La bronca era más grande aún porque ya son varias las oportunidades que según él dejó escapar para asestar un golpe frente a grandes jugadores. Recordaba que en 2014, en Tromso se le escapó el triunfo ante Bacrot y Onischuk, y antes, en Estambul 2012, no pudo vencer a Jokovenko con lo que le hubiera dado el empate a la Argentina frente a Rusia.

La “paternidad” o “bestia negra” como prefieran decirle ante Estados Unidos, curiosamente se mantuvo, incluso, en la década del cincuenta, es decir cuando la Argentina cosechó sus mejores actuaciones internacionales con tres subcampeonatos en olimpíadas. Tanto en Dubrovnik 1950 (con Najdorf, Bolbochán, Guimard, Rosseto y Pilnik) como en Helsinki 1952 (con Najdorf, Bolbochán, Eliskases, Pilnik y Rossetto) se perdió por la mínima, 2,5 a 1,5. Y los dos empates sucedieron en Münich en 1958 (con Pilnik, Panno, Eliskases, Redolfi, Sanguineti y Emma) y La Valeta en 1980 (con Quinteros, Rubinetti, Debarnot, Schweber, Giardelli y Hase).

Tras el dolor de la derrota, la Argentina, con 4 puntos, retrocedió al puesto N°36 de la tabla de posiciones que componen 180 naciones. Así quedó a dos unidades del grupo de 16 punteros, con 6, entre ellos, Rusia, Azerbaiján, Cuba, EE.UU., China Holanda, Ucrania e Inglaterra.

Mañana, en la 4ª jornada, será rival de Uzbekistán (preclasificado N°31), cuyo primer tablero es el ex campeón mundial, Rustam Kasimdzhanov.

En tanto, en la competencia femenina, la Argentina cosechó un empate ante Italia. Dos derrotas, Carolina Luján y Marisa Zuriel ante Olga Zimina y Marina Brunello, mientras que Florencia Fernández y Ayelén Martínez vencieron a Daniela Movileanu y Alessia Santeramo, respectivamente, logrando de esa manera la igualdad en el match.

“Fue todo muy raro el match de hoy con Italia, porque de entrada estábamos las cuatro mucho mejor y con chances claras de triunfo, incluso, Florencia (Fernández) ganó enseguida y nos tranquilizó, pero después empezamos a sufrir. Perdió Carolina (Luján), a mí me costaba rematar la partida hasta que por suerte llegué a un final de torres ganador y entonces sólo faltaba Marisa (Zuriel) que en posición de tablas perdió la partida por tiempo. Eso nos dio bronca porque pensábamos festejar que con el empate ganábamos el match. En fin ya pasó y ahora hay que pensar en lo que viene”, remató la joven riojana, que representa a San Luis y es la actual campeona argentina.

De esta manera, con 5 puntos, el conjunto femenino de la Argentina ocupa el puesto N°20 entre 140 participantes, y su rival de mañana será la poderosa Alemania (preclasificada 10ª).

La 42ª Olimpíada de Baku se lleva a cabo por sistema suizo a 11 ruedas, el miércoles próximo habrá jornada de descanso, y el 13 de este mes finalizará el certamen.

ci/jt

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