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Ridículo resultaría tomar como ejemplo a un fastuoso megaestadio de la NBA para compararlo con uno de los precarios gimnasios que utilizan los clubes de la Liga Nacional. El poder económico de cada uno de los países, como las posibilidades de generar dinero del basquetbol norteamericano respecto del argentino, impiden cualquier intento de comparación. Lo doloroso es que tampoco la Argentina puede equiparar su infraestructura respecto de América del Sur, pese a la superioridad que tiene en la mayoría de los deportes que se realizan en escenarios cubiertos.
En los Estados Unidos y Canadá, los grandes coliseos de la NBA pertenecen a capitales privados y albergan a diferentes deportes superprofesionalizados (beisbol, hockey sobre hielo y fútbol americano), además de espectáculos artísticos de toda índole.
Por ejemplo, el fabuloso Skydome, de Toronto, Canadá, donde juegan los Raptors, pertenece a una compañía cervecera y además de distinguirse como el escenario con techo corredizo más amplio del mundo, se ubica en el segundo lugar entre los que tienen más días ocupados (265 por año), detrás del Madison Square Garden, de Nueva York.
Algunos datos sobre esta obra espectacular no pueden soslayarse: cuenta con una capacidad máxima de 69.000 espectadores (para el basquetbol sólo se aprovecha la mitad), el contrafrente de un hotel ocupa uno de los laterales del estadio (70 habitaciones son balcones preferenciales que dan a la cancha) y el techo móvil se cierra automáticamente mediante radares cuando se detecta tormenta, mientras que en verano se mueve en círculo a manera de visera protectora.
Costó 400 millones de dólares, tiene 200 puestos de Mc Donald´s, un Hard Rock Café, cines, galerías comerciales, estacionamiento cubierto, tintorería, depósitos y muchas otras dependencias apropiadas para las actividades deportivas.
Y un dato anecdótico: en ese magnífico lugar se jugó el último Mundial de basquetbol en 1994, donde el base del seleccionado argentino, Marcelo Milanesio, se consagró como el ganador del rubro estadístico de las asistencias, con 6,9 de promedio por partido, desplazando al segundo lugar al croata de Chicago Bulls, Toni Kukoc (6,7).
Como el Skydome, pero sin techo corredizo, existen otros muchos estadios en la NBA, tan lujosos, cómodos y funcionales. Es una condición impuesta por la organización, que permite al público apreciar con tranquilidad cualquier espectáculo y a los protagonistas les brinda absolutas garantías. Por eso, una platea lateral puede costar entre 125 y 150 dólares y revenderse a más de 400, según el partido.
"Nosotros aún estamos muy lejos de conseguir que una empresa privada construya un estadio como esos para un equipo de la Liga Nacional, pero también es difícil que algún ente oficial, un gobierno municipal, provincial o nacional, solvente una obra de esas características, como sucede en muchos otros países", explicó Eduardo Bazzi, presidente de la Asociación de Clubes de basquetbol.
"En España, en Italia y en toda América del Sur existen mejores estadios que los nuestros. El otro día vi por televisión un partido de Ingavi, de Bolivia, por la Liga Sudamericana. Le juro que me dio vergüenza y bronca ver el hermoso escenario de La Paz. Nosotros no tenemos ni uno igual. Para colmo, los mejores estadios de nuestro país no tienen equipo en la Liga", agregó el dirigente.
La indignación de Bazzi crece cuando se refiere al Polideportivo de Mar del Plata, inaugurado para los Juegos Panamericanos. "Las autoridades municipales prefieren alquilarlo para cualquier espectáculo artístico antes que cedérselo a Quilmes o Peñarol para que jueguen por la Liga. El basquetbol es el deporte más representativo de esa ciudad y, sin embargo, los dos clubes deben jugar en el Once Unidos. Ya me dijo Mario Gallina, director de Seguridad Deportiva de la Provincia de Buenos Aires, que en ese gimnasio no se jugará nunca más un clásico."
En el último, James Parker, de Quilmes, saltó el cerco perimetral y trepó la platea para golpear a un simpatizante que lo había insultado.
La falta de infraestructura es la asignatura pendiente de la Liga (y del país), tema que los dirigentes reconocen y por el cual crearon un reglamento que obligará a las entidades de primera división a aumentar las comodidades a 4500 personas desde la próxima temporada. "Si hacemos cumplir esa ley - dijo Bazzi - nos quedamos sin Liga, porque no hay más de cinco estadios en esas condiciones."
Indudablemente, la falta de comodidades conspira contra la afluencia de las familias a las canchas y se hace cómplice de cualquier incidente. "Ese es el tema que más nos preocupa porque ya nos dijeron que si ocurre algún problema grave las consecuencias serán muy duras para el basquetbol. Por eso, necesitamos del apoyo del Gobierno para mejorar la infraestructura, porque los clubes no están en condiciones de levantar ni una tribuna". concluyó Bazzi.
Durante el torneo Mc Donald´s de París, donde participó Atenas, el comisionado técnico de la NBA, David Stern, provocó una profunda desilusión en los periodistas argentinos que pudieron interrogarlo.
"Creo que antes de que termine el año 2000 se va a jugar en América del Sur un partido de la NBA. El motivo es muy simple: el interés por nuestra competencia ha crecido, en proporción, mucho más en América del Sur que en cualquier otro lugar, especialmente en la Argentina y Brasil."
La pregunta siguiente de los argentinos resultó obvia e indispensable: ¿de qué depende que sea en uno u otro país? La respuesta fue dolorosa: "De varias cosas, por ejemplo de que el organizador aporte una garantía importante, pero también de que se realice en un estadio acorde con la seguridad que nosotros pretendemos. Sabemos que la Argentina tiene un déficit en ese aspecto".
Quienes proyectan levantar el año próximo un gran estadio en Puerto Madero, el que mejoraría las posibilidades de observar un partido de la NBA, tienen una teoría muy sabia: "En nuestras canchas, durante los entretiempos, el público tiene que elegir, o va al baño o come algo".
Una gran verdad. Incomodidad más imposibilidad de consumir: un mal negocio. En esta época del marketing, para que algo resulte redituable hay que invertir y tratar bien al público.


