Teleatletismo: cómo correr una misma carrera... en tres países, y el insólito récord que no fue

Noah Lyles, en Estados Unidos; Churandy Martina, en Países Bajos, y Christophe Lemaitre, en Suiza, rivales al mismo tiempo pero a cientos y miles de kilómetros entre sí.
Noah Lyles, en Estados Unidos; Churandy Martina, en Países Bajos, y Christophe Lemaitre, en Suiza, rivales al mismo tiempo pero a cientos y miles de kilómetros entre sí. Fuente: Reuters
Xavier Prieto Astigarraga
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10 de julio de 2020  • 00:30

La distancia social recomendada en la batalla contra el coronavirus es de un metro y medio -dos, según el especialista- como mínimo. Pues el atletismo se lo tomó a pecho: este jueves compitieron entre sí deportistas alejados miles de kilómetros uno del otro. Una novedad que no estuvo exenta de errores...

La incipiente nueva normalidad demanda creatividad para no frenar todas las actividades y así parece nacer una suerte de teleatletismo: la Liga Diamante, el circuito de torneos que reúne a los mejores del mundo en varias etapas por año, decidió salir de su congelamiento sin dejar de cuidar la salud de sus protagonistas e inventó los Juegos Inspiración, una exhibición de ocho pruebas con tres participantes en cada una, compitiendo en simultáneo en siete ciudades de seis países. Es decir, con velocistas corriendo una misma carrera y saltadores brincando en una misma prueba contra rivales que estuvieron en el mismo tiempo pero en otro lugar, muy lejos. Y por ende, con la particularidad de hacerlo en diferentes condiciones climáticas, algo no menor.

Pero la idea no era establecer récords ni entregar inolvidables rendimientos, sino moverse, empezar a hacer algo mientras la Covid-19 amaga con fortalecerse en el hemisferio donde ya había cedido terreno. Y que el aficionado al atletismo volviera a ver una disciplina en un nivel de jerarquía que, si la competencia fuera normal, implicaría traslados internacionales, tan desaconsejados en este tiempo.

¿Cómo fue el mecanismo? En el caso de las carreras, las salidas fueron simultáneas, porque el disparo de la pistola de largada en Zúrich, Suiza, la sede central, se replicó exactamente a la vez, por obra de la electrónica, en las urbes donde había corredores en cada caso. El problema era para la televisación, a la que la tecnología, a pesar de los avances, por ahora no logra exonerar de cierto diferimiento, sea por satélite o por Internet. Entonces, la organización demoró un poco las transmisiones de los lugares de donde la señal llegaba algo antes para mostrar simultáneamente las tres a los seguidores de la televisión y de YouTube, con hasta dos minutos de retardo respecto a la realidad.

Así las cosas, se vio, por ejemplo, correr "mano a mano" en 200 metros al estadounidense Noah Lyles, al francés Christophe Lemaitre y al neerlandés Churandy Martina, pero cada uno en un país. Y en diversas condiciones climáticas: Lyles, en los 32 grados y 3,7 metros por segundo de viento de cola de Bradenton, Florida; Lemaitre, en los 27 grados y 1,2 m/s de viento en contra de Zúrich, y Martina, en los 18° y +1,4 m/s de Papendal, Países Bajos.

Lea Sprunger, de Suiza, corre en los 300 metros con vallas en Zúrich, donde hubo menos espectadores de carne y hueso que... de cartón.
Lea Sprunger, de Suiza, corre en los 300 metros con vallas en Zúrich, donde hubo menos espectadores de carne y hueso que... de cartón. Fuente: Reuters

Tan amistoso y de prueba fue el torneo, casi sin público en cada estadio y sin marketing, que con Lyles ocurrió un error inconcebibleen una competencia oficial. El campeón mundial de los 200 metros llegó a su meta bastante antes que sus rivales a las propias. Demasiado antes, y no por retraso televisivo: el reloj reveló increíbles 18,91 segundos, que habrían sido un insólito récord mundial por 28/100 de ventaja (Usain Bolt tiene 19s19/100), contra 20,67 de Lemaitre y 20,82 de Martina. ¿Qué sucedió? Lyles largó en una línea de partida equivocada, 15 metros adelantada. Es decir, corrió 185 en vez de 200. Y eso, pese a que había jueces. La confusión duró un buen rato, y por lo informal del acontecimiento terminó en sólo una graciosa anécdota.

"No pueden jugar así con mis sentimientos... Me colocaron en el carril equivocado", dijo luego con humor el atleta estadounidense. No hubo récord mundial, sólo un buen entrenamiento con un viento intenso para comenzar la temporada de competiciones de atletismo, prácticamente anulada por la crisis de salud.

Así y todo, hubo un total de 200.000 dólares en premios distribuidos en las ocho competencias: 10.000 para el ganador, 6000 para el segundo y 4000 para el tercero. O sea, todos cobraron algo, porque hubo tres participantes en cada prueba, salvo en la de postas femeninas, que tuvo tres equipos de tres integrantes. Otra anomalía reglamentaria: postas de tres. Como la carrera de 100 yardas de varones, la de 150 metros de mujeres y la de 300 con vallas de mujeres. Sucede que los Inspiration Games Weltklasse ("Clase Mundial") Zurich 2020 no se propusieron ser ortodoxos, sino, como dijeron algunos protagonistas, sacarle "el óxido" al atletismo luego de tanta pausa por la pandemia.

Mujinga Kambundji y Ajla Del Ponte, de la posta suiza de tres integrantes; los Juegos Inspiración, de la Liga Diamante, fueron un ensayo y ofrecieron pruebas heterodoxas.
Mujinga Kambundji y Ajla Del Ponte, de la posta suiza de tres integrantes; los Juegos Inspiración, de la Liga Diamante, fueron un ensayo y ofrecieron pruebas heterodoxas. Fuente: Reuters

Ahora bien: ¿puede surgir de esto algo definitivo, si se prolonga por demasiado tiempo el confinamiento casi mundial? ¿Es un prolegómeno de la nueva normalidad del deporte madre? No en el atletismo al aire libre: los factores climáticos (temperatura, humedad, viento, presión) pueden no parecer influyentes en un amateur, pero resultan decisivos en un atleta profesional, en el que cada detalle puede incidir en fracciones de segundo en una carrera y en centímetros en un salto o un lanzamiento. ¿Y si la competencia se desarrolla bajo techo?Cambia el panorama, claro, mientras las altitudes de las ciudades sede sean la misma o similares y mientras se logre replicar exactamente, o casi, las demás condiciones meteorológicas.

Esta vez, las diferencias fueron demasiado grandes entre Karlstad, Suecia (17° de temperatura); Papendal (18° y +1,4 m/s de viento), Lisboa (22°), Zúrich (27° y -1,2), Walnut (27° y -0,1), California, Estados Unidos; Bradenton (32°), y Aubière, Francia, donde el garrochista Valentin Lavillenie actuó... bajo techo.

Pedro Pablo Pichardo estuvo solo en la pista de Lisboa, pero tuvo dos adversarios lejos de allí; el cubano nacionalizado portugués ganó en salto triple.
Pedro Pablo Pichardo estuvo solo en la pista de Lisboa, pero tuvo dos adversarios lejos de allí; el cubano nacionalizado portugués ganó en salto triple. Fuente: Reuters

Nadie se quejó, por supuesto. Aunque tuvieron estrellas (la velocista Allyson Felix, los propios Lyles y Lemaitre, el saltador triple portugués Pedro Pichardo) y dinero, los Juegos Inspiración fueron sólo un ensayo. Queda por ver si serán, con el tiempo, la pandemia y la tecnología, eso mismo: inspiradores de algo naciente.

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