Ferrari: la sanción por US$ 1 millón, otro papelón de la FIA

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27 de junio de 2002  

Ferrari deberá pagar un millón de dólares de multa por el comportamiento de sus pilotos en el Gran Premio de Austria, pero no sufrirá quita de puntos en los campeonatos de conductores y de constructores. La mitad de la multa será pagada de inmediato; el resto quedará en suspenso durante un año. Fue aplicada tanto para Ferrari como para Michael Schumacher y Rubens Barrichello.

La sanción tomó por sorpresa a muchos especialistas que habían pronosticado que habría quita de puntos. La FIA aclaró que "es imposible castigar a los pilotos porque están obligados a ejecutar órdenes", aunque deploró su comportamiento en el podio, "especialmente por la presencia de las autoridades del gobierno de Austria".

Bernie Ecclestone admitió que "desde el punto de vista deportivo no fue un bello espectáculo", pero agregó: "Las órdenes de equipo tienen larga tradición y están permitidas. Lo ocurrido en el podio -señaló- es irregular. Michael tuvo miedo por los silbidos del público y se comportó de modo estúpido". Tanto Luca Cordero di Montzemolo, presidente de Ferrari, como Jean Todt, director deportivo, aceptaron la decisión. Aquél pormenorizó que "cosas como la de Austria se hacen una vez y nunca más" (ANSA).

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La FIA fundamentó la decisión en que como es imposible castigar a los corredores, porque ellos tienen que obedecer órdenes, en cambio puede sancionarlos por su comportamiento en el podio. El mundo del revés.

Era de esperar que la FIA no se animaría a entrar "a saco" en el riñón deportivo de Ferrari, simplemente porque no podía hacer semejante cosa. Menos mal que alguien tuvo la habilidad para contener un delirante impulso del Consejo, quedándose en la vereda de la casa de Módena, sin violentarla.

Pero esto de entrar por la ventana del espinoso y lamentable final de Austria, castigando a Ferrari y a sus pilotos por lo que hicieron en el podio, parece marchar de la mano de un gusto discutible por lo injusto.

Veamos. A Ferrari se la castiga por lo que hicieron sus pilotos. ¿Por qué a Ferrari? Porque parece que por la orden de intercambiar posiciones no es. Es por lo que hicieron los pilotos en el podio. Y lo que ocurrió en el podio fue una toma de conciencia de Schumacher (ejecutor de la supuesta maniobra delictiva) ante la pasividad golpeada de Barrichello (involuntario cómplice sometido).

Si usted prefiere que se lo cuente con otras palabras, las digo. ¿Qué pasó en el podio? Schumacher advertía un poco tarde que no había procedido bien obedeciendo la orden absurda que le imponía ganar la carrera. Y lealmente -ahí es cuando la FIA interpreta que Schumacher hizo lo que no debía hacer- cedía el escalón más alto. Justamente cuando Schumacher hacía lo que debía hacer, entregando a su dañado compañero el trofeo que le pertenecía a él por haber cruzado la línea de llegada antes.

Bien mirado, la FIA -por vía de su Consejo- acaba de cometer otro papelón que se suma a esta reunión que ayer practicó en París, inspirando desde su anuncio las más infames versiones sobre un hecho deportivo que ese Consejo juzgaba como episodio policial. ¿Y el deporte? ¿Y qué hay de los millones de "enanos bajitos" que miran la TV y que analizan mejor que nosotros lo que miran? ¿Cuál será la moraleja que ellos extraerán del final cambiado en los últimos metros y de la multa a los pilotos que en definitiva revertían en el podio lo que equívocamente se les había ordenado hacer en la pista?

Con el excepcional poder que tenía Esopo, el sabio narrador griego, después de contar esta sucia fábula deportiva, pudiera sentenciar: "Moraleja: tendrán penas y castigos todos los que quieran limpiar su conducta".

Una cosa así. Doloroso.

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