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El Gran Premio de Azerbaiyán, que se disputa en el circuito urbano de Bakú, es uno de los desafíos más complejos que ofrece el calendario de Fórmula 1: una larga recta con una frenada fuerte al final y una sección estrecha de curvas retorcidas construyen una combinación que representa un desafío técnico mayúsculo para los corredores. Sin embargo, en los entrenamientos libres del viernes, el propio trazado atentó contra los pilotos en un papelón inédito: la primera sesión debió suspenderse rápidamente después de que se soltara una tapa de alcantarilla.
Iban apenas doce minutos de la primera tanda de prácticas para que los pilotos conocieran el circuito cuando George Russell destrozó el fondo plano de su Williams FW42 tras pasar por encima de una de las tapas de alcantarilla. El joven piloto británico, quien está cumpliendo su primera temporada en la máxima categoría del automovilismo mundial, se vio forzado a frenar automáticamente.

La normativa de la F1 obliga a sellar todas las tapas de alcantarilla en cada circuito, una máxima que Bakú no cumplió en, por lo menos, un punto de sus seis kilómetros de recorrido. El incidente obligó a la suspensión total de la actividad a 62 minutos del final, cuando apenas el monegasco Charles Leclerc y el alemán Sebastian Vettel, compañeros en Ferrari, habían completado cinco y cuatro vueltas respectivamente. Fue justamente Leclerc el primero en pasar por encima de la tapa de alcantarilla en el sector tres que, inmediatamente después, provocó el caos.

"Sufrí un terrible golpe. El motor se apagó por completo y el suelo del coche quedó destrozado. También estoy preocupado por el chasis", explicó Russell después del incidente. Sus miedos se hicieron realidad: Williams tendrá que reemplazar completamente su chasis y el británico no podrá participar de la segunda etapa de entrenamientos. "El auto de George requerirá un cambio de chasis debido al daño causado por la cubierta de drenaje suelta", explicó la escudería mediante un comunicado.

Es un arranque de temporada para el olvido de Williams, destinados al fondo de cada uno de los Grandes Premios por la diferencia abismal entre ellos y el resto del emparrillado. Para colmo, después de que los comisarios desplegaran inmediatamente la bandera roja para interrumpir la sesión, la grúa que llevaba al Williams golpeó uno de sus brazos contra un puente del circuito y lanzó líquido de su sistema hidráulico sobre el coche de Russell.
Sufrí un terrible golpe. El motor se apagó por completo y el suelo del coche quedó destrozado
Los inspectores del circuito tendrán que revisar más de 300 tapas diseminadas a lo largo del trazado. Claire Williams, jefa del equipo británica, plasmó su enojo: "Vamos a hablar con el control de carrera. Esto no es lo que se puede esperar de un circuito de F1". Mientras tanto, Lewis Hamilton, pentacampeón y actual líder, bromeó en su Instagram: "¿Cómo puede ser que no hayan sellado las tapas de las alcantarillas. Bueno, al menos me da tiempo para ponerme al día con Game of Thrones".









