La unión de dos ríos y un puñado de historias: la media maratón de Neuquén por dentro

Cruzando el puente que une Neuquén con Cipolletti: al frente, Antonio Poblete, el hombre que se entrena en la base de un volcán
Cruzando el puente que une Neuquén con Cipolletti: al frente, Antonio Poblete, el hombre que se entrena en la base de un volcán Crédito: Patagonia Eventos
Ezequiel Brahim
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5 de septiembre de 2019  • 00:01

NEUQUEN.- La segunda realización de la media maratón de Neuquén unió las aguas de dos ríos y las historias de miles de corredores. La mañana del domingo ofrecía un cielo desbordado de celeste sobre un frío calmo, sin viento: las condiciones ideales para desafiar los cronómetros. Los atletas cruzaron el puente interprovincial sobre el río Neuquén para pisar el suelo rionegrino de Cipolletti y en el otro extremo del circuito rozaron la costa del río Limay. Ambas corrientes mezclan el deshielo de la cordillera con las aguas del Nahuel Huapi. Así, la marea de 5000 participantes mezclaron al mejor atleta argentino con un perro que lleva decenas de carreras, a una exfutbolista de selección que ganó los 21k con una quinceañera que ganó los 3k y sueña con brillar en el triatlón. Todos surcaron las calles neuquinas, todos corrieron escribiendo su propia historia...

El atleta olímpico que se anotó por su ídolo

Federico Bruno es algo más que maratonista de los Juegos de Río 2016 o récord nacional de 1500 m: es también el mejor argentino de los últimos años, por ahora todos vienen corriendo detrás de él. "Elegí venir por Javier", confiesa Bruno en referencia a Javier Carriqueo, dos veces olímpico y esta vez encargado de los atletas de elite de la media maratón de Neuquén. "En 2008 lo veía a Javi que rompía todos los récords, y yo empezaba a entrenar soñando con sus marcas", recuerda Federico, "y cuando me fui por primera vez a competir a España con 19 años [en el 2012], él me mandaba un mail todas las semanas para ver cómo estaba, si precisaba algo. Son cosas que no se olvidan".

El saludo final entre Antonio Poblete (2°) y Federico Bruno, el ganador
El saludo final entre Antonio Poblete (2°) y Federico Bruno, el ganador Crédito: Patagonia Eventos

Bruno le devolvió en parte la gentileza aceptando la invitación y ganando por segundo año la media maratón de Neuquén con 1h05m12s. "Aunque este año me apuraron más que el anterior", reconoce Federico en referencia a quien salió segundo, Antonio Poblete. Este mendocino que cruzó la llegada a 20 metros de Bruno está viviendo el mejor año deportivo de su vida. En la primera edición de esta carrera se había clasificado 5°, a un kilómetro de distancia de Federico. Hoy es otro atleta y no esconde el secreto del cambio: "Cerré la boca y me cagué de hambre". Lo que nadie sabe es que su historia se forjó a los pies de un volcán.

Un lugar de entrenamiento secreto

Antonio Poblete vive en San Rafael y está muy contento. "A principios de año inauguraron la pista [de atletismo] nueva, es una locura". Implantada dentro de un bosque, con superficie sintética e iluminada por led, la flamante instalación deportiva hace honor a su palabra. "Me queda a un kilómetro, es como si fuera el patio de casa", cuenta Antonio. Pero su lugar secreto de entrenamiento está a 1600 metros de altura de su hogar. Poblete viaja una vez por semana a la base del volcán Diamante para hacer los entrenamientos largos a 2200 msnm.

"Nadie lo conoce, pero yo los invito a todos, es un lugar impresionante", asegura Antonio, y también afirma que más allá de la pista y el volcán, su mayor sacrificio estuvo en la dieta. No padecía obesidad, pero llevó su cuerpo de 1,79m de altura de 69 a 65 kilos. "Cambié mi dieta por completo, me puse 4 alarmas por día para comer poco pero muy seguido", cuenta y se ríe Poblete. "Ahora me llevo el tupper al trabajo como hacen muchas señoras".

Ganar rápido para irse a estudiar

Más allá de la edad de las señoras en cuestión, en Neuquén una de las damas que brilló tiene 15 años y fue la más rápida en la distancia más corta. Mar Mantelli corre, nada y pedalea todos los días de su vida desde hace mucho tiempo. Al menos con 15 años ya parece que se pasó una vida persiguiendo en cada brazada, en cada zancada, su sueño en el triatlón. Aunque el deporte de las tres disciplinas necesita de algo más de calor que los 4 grados que templaron el domingo neuquino. Fue entonces que Mantelli dejó de lado las aguas del río Limay y se calzó las zapatillas para competir en los 3 km que también ofrecía la media maratón de Neuquén.

Aún no puede manejar un auto o salir sola del país, pero demostró que ya puede ganar una carrera. De hecho, también lo había demostrado en los 5km de "Neuquén Corre" la semana anterior. Pero la seguidilla de triunfos no distraen a Ángeles, su madre: "De acá nos vamos a casa porque mañana tiene prueba. Si bien es muy prolija en la escuela, ahora le toca un recuperatorio". Así que la carrera siguió para Mar, pero rumbo a los libros. Valió la pena: el lunes estaba firmando un 8 sobre su examen de biología.

De patear la pelota a patear el tablero

Claro que no fue la única dama ganadora, aunque esta otra no viene del triatlón, sino del futbol. María Luz Tesuri aparenta ser una historia similar a la de Bruno: ganó la primera edición el año pasado, regresó este año y volvió a ganar. Pero excepto eso, el resto tiene otro guión. Mientras Bruno se entrenaba admirando atletas olímpicos, María Luz, alias la zurda, corría tras la pelota gambeteando rivales. Llegó a jugar en la selección nacional Sub 23, pero una lesión la sacó para siempre de las canchas, y el destino y su marido (Juan Manuel Benítez) la llevaron a las pistas.

María Luz Tesuri era futbolista, pero un día cambió de hábito: ya ganó dos veces la media maratón de Neuquén
María Luz Tesuri era futbolista, pero un día cambió de hábito: ya ganó dos veces la media maratón de Neuquén Crédito: Patagonia Eventos

Ahí ya consiguió más triunfos que goles en su historial. Y volvió a Neuquén por una promesa. "El año pasado, luego de ganar, ya me había comprometido a volver", cuenta Tesuri. "Después surgió que la fecha de la media maratón de Buenos Aires quedaba una semana antes [el año pasado ella fue la segunda mejor argentina en Bs. As.], pero no lo dudé. Acá nos tratan excelente, tenía muchas ganas de volver". Por lo visto, tenía muchas ganas de regresar y de correr porque abrió una ventaja de más de un kilómetro con la segunda dama, Karina Fuentealba. La escolta también terminó feliz: mejoró el 4° puesto del año pasado y su marca por 6 minutos. Ambas damas contentas.

El árbitro más rápido del país

Y en el grupo de los contentos también aparece un árbitro de futbol. No la dirigió a Tesuri, ni siquiera estuvo en la carrera el año pasado. Por eso fue una de las grandes sorpresas.

Antonio Ruiz es referí de fútbol y se impuso en los 9k
Antonio Ruiz es referí de fútbol y se impuso en los 9k Crédito: Patagonia Eventos

Antonio Ruiz no le tiene miedo a esa denominación. Es que ostenta la quinta mejor marca del año en 1500 metros y de los cuatro argentinos que figuran delante, ninguno imparte ley en partidos de fútbol. Nacido en Cipolletti, apenas tuvo que atravesar el río Neuquén para ganarle a todos en los 9k que también ofrecía la competencia evento. "En los retomes nos cruzamos con muchos que aún iban", relata Ruiz sobre la carrera. "Y que te griten tu nombre, gente que no conocés o ni siquiera alcanzás a ver, es muy fuerte".

Por lo visto, la energía del aliento fue un buen combustible para el atleta del Team Scat, porque se impuso por apenas 3 segundos al local Ulises Toledo. Igual, el público lo aplaudió como si fuese de la casa. "El mayor apoyo lo tengo de mi familia", reconoce Antonio. "Justo hoy no pudieron venir, pero están en todas y soy un afortunado por cómo me bancan. Sin ellos sería imposible".

Lo tiraron en los yuyos, pero...

La carrera va llegando al final, y la última historia es del participante más joven de todos: con apenas 6 años, ya es un veterano de las competencias.

Ricardo Barrera corre con Tazmania, su compañero inseparable
Ricardo Barrera corre con Tazmania, su compañero inseparable Crédito: Patagonia Eventos

Tazmania, pero Taz para los amigos, tuvo el momento bisagra en su vida a poco de nacer. Una noche de invierno del 2013 lo tiraron en unos pastizales cerca del aeropuerto de Neuquén. Hasta ahí todo mal: era un cachorrito, tenía pocas chances de sobrevivir. Aunque dicen que Dios aprieta, pero no ahorca. Al rato pasó Ricardo Barrera, de 45 años, triatleta y amante de los animales. Fue conexión a primera vista. Hoy no hay carrera o entrenamiento a pie que Ricardo no haga con Tazmania. "Trabajo en horarios rotativos, 8 por 24 horas", explica Ricardo, "por lo que me entreno cuando puedo, en cualquier horario. Aún no sé cómo, pero cuando abro la puerta de casa Taz ya sabe si es para ir a trabajar o a correr. Para lo primero se queda echado, para entrenar lo tengo al lado". Asegura que jamás un organizador le negó largar una carrera con su perro: "Nosotros nos orillamos en la largada y listo". Y también sabe que esa relación es muy especial, pero no eterna. "Es un compañero de la vida, pero el amor no tiene que ser egoísta. Cuando le toque partir lo tiene que hacer como vivió, con dignidad".

Todo esto, mezclado entre miles, fue la media maratón de Neuquén, una carrera que atravesó la ciudad dejando su marca. Porque nadie corre dos veces por el mismo río.

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