

Encontrá resultados de fútbol en vivo, los próximos partidos, las tablas de posiciones, y todas las estadísticas de los principales torneos del mundo.

COMODORO RIVADAVIA, Chubut.- La tragedia golpeó una vez más al Turismo Carretera. Esos momentos de zozobra que paralizan a una multitud que en el momento percibe que la peor noticia invadió el autódromo patagónico, mientras los auxiliares de pista, médicos y encargados de seguridad trabajaban denodadamente para rescatar a los involucrados en un accidente múltiple, que finalmente se llevó la vida del piloto Guillermo Castellanos.
"El Departamento Médico de la ACTC comunica el fallecimiento del piloto Guillermo Castellanos a causa de múltiples traumatismos producidos en la competencia desarrollada en el autódromo de Comodoro Rivadavia", encabezó el informe que se emitió mientras finalizaba la final de la quinta fecha que la categoría realizó en el circuito chubutense y en el que se impuso Matías Rossi (ver pág. 24).
La tragedia llegó en la vuelta número 8 de la final y de inmediato se desplegó la bandera roja para detener la competencia. La carrera, que era dominada por Rossi, sufrió el despiste de Pedro Dandlen (Dodge), que se fue junto con el Chevrolet de Sergio Alaux. En medio de la sorpresa por la maniobra producida delante de él, se despistó Laureano Campanera (Chevrolet), que impactó de frente contra el auto de Dandlen y le produjo un giro de 180 grados en medio de una zona árida aledaña a la salida de la denominada Curva de Mar. En los siguientes despistes, Ernesto Bessone (Dodge) quedó detenido en el lugar y Guillermo Castellanos (Chevrolet), que intentó evitar el impacto de frente contra el auto de Dandlen, maniobró y el eje trasero izquierdo chocó contra el coche detenido, por lo que se produjo el golpe fatal.
"Pedro salió despedido y yo lo enganché de adelante. No lo pude eludir", indicó Campanaera. "Yo vi que se armó un desparramo adelante, pero no alcancé a divisar quiénes se habían ido. Fue muy feo. Por suerte, yo salí ileso, sin ningún problema", explicó Tito Bessone.
Las primeras imágenes de pánico se observaron cuando los autos de Dandlen y de Castellanos se prendieron fuego. El acompañante de Castellanos, Carlos Silvestre, salió por sus propios medios, aunque en un primer momento sin conciencia sobre las consecuencias del accidente. "Nos encontramos con el auto de Dandlen parado, pero no lo pudimos esquivar y le pegamos muy fuerte", dijo Silvestre, que por primera vez acompañaba a Castellanos.
"En ese sector del circuito, los autos transitan a pleno en tercera marcha. Calculo que por allí vamos a 160 km/h", explicó Mathías Nolesi, segundo en la final que se relanzó minutos después del traslado de Castellanos, aunque en ese momento no se conocía el estado de salud del accidentado. Según algunos reporteros gráficos y pilotos, la sangre en el buzo antiflama, su estado de inconsciencia y el cuello hinchado indicaban la gravedad del incidente. Para algunos allegados al piloto, la lesión más grave fue la de la base del cráneo. Las ambulancias no salieron hacia el mismo lugar.
Dandlen, con la fractura en la pierna, fue derivado a la Clínica del Valle, mientras que Castellanos fue trasladado al Hospital Regional de Comodoro Rivadavia.
Un duro golpe recibió el Turismo Carretera, que el año último había sufrido la muerte de Alberto Noya y Gabriel Millar, en el TC Pista, y que ya había dejado atrás las épocas en las que esta clase de noticias eran habituales. Mientras las normas de seguridad se actualizan día tras día, el infortunio y el fallecimiento de Guillermo Castellanos enlutaron al automovilismo argentino.
13 años pasaron desde la última muerte de un piloto durante el desarrollo de una final de TC; fue la de Osvaldo Morresi en La Plata, el 27 de marzo de 1994.


