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Es llamativo, realmente. Uno de los empresarios argentinos con mayor perfil de la actualidad, lejos del riguroso traje y las corbatas coloridas, luce una indumentaria particular: el buzo antiflama blanco, con vivos rojos. Así se pasea Cristiano Rattazzi por los autódromos donde compite el TC 2000, ya que corre en la Fiat Linea Competizione, monomarca que acompaña a la categoría por buena parte del país.
Si bien su acento y sus ancestros lo vinculan con Italia, su origen es bonaerense. Hace 62 años nació en Balcarce. Bisnieto de Giovanni Agnelli, fundador de Fiat, en su juventud despuntó el vicio por su gran pasión, el automovilismo, de manera profesional. Ahora tiene la mente ocupada en la evolución de Fiat Argentina, con una producción de 440 autos diarios en la planta de Ferreyra, Córdoba. En el mismo lugar donde hace unos años sólo había 350 empleados, ahora trabajan más de 6000, directa e indirectamente. "Si no fuese por la postura de Rattazzi, esta planta hoy sería un baldío", sostienen los que pasaron su vida en el predio fabril.
-¿Es compatible el automovilismo con la responsabilidad empresarial?
-Yo acompaño en la categoría, que es nuestra. La paso bien; se conformó un grupo muy lindo. Hay otros empresarios que compiten y gente en lista de espera. Los autos son muy parejos y las carreras son divertidas. Pero mi trabajo sí me lo tomo en serio. La responsabilidad es mayor, por supuesto.
-En su juventud, cuando era piloto, estuvo a pocos metros de conducir una Ferrari de F.1. ¿Cómo fue esa situación?
-¡Es cierto! Me sorprende que lo recuerde. Niki Lauda me cedió la Ferrari en la pista de pruebas. Pero llegó el mensaje de don Enzo Ferrari, que me negaba esa posibilidad. Yo ya tenía el buzo antiflama y el casco puestos, y a pocos metros tuve que dar media vuelta y volverme.
-Me imagino lo que habrá pensado de don Enzo en ese momento?
-Sí. ¡Jajá! Me hubiese encantado probar una Ferrari. Sabía que era mi única posibilidad. Pero el mensaje fue muy claro.
-¿Entendió la postura de Ferrari?
-Por supuesto. Don Enzo fue un gran tipo y una gran persona. Estaba en su oficina y yo quería probar en Fiorano. Pero entendí de inmediato lo que significaba para él que un piloto que no era del equipo probara su auto.
-A lo lejos, Enzo Ferrari mostraba una imagen dura. Hasta parecía que andaba siempre de mal humor. ¿Era así, realmente?
-Las dos personas que en el automovilismo siempre me impresionaron por su carácter y por su calidez y por su sabiduría fueron Ferrari y Juan Manuel Fangio. Eran personajes extraordinarios, completos, llenos de anécdotas. Unicos.
-Por su vínculo con Ferrari, ¿qué relación tuvo con Schumacher?
-Tuve mucho más vínculo con Niki Lauda. Mi mejor amigo, Luca Di Montezemolo, lo descubrió a Niki, y tuve una gran llegada a él. A Michael lo conocí, por supuesto. No se lo puede discutir como piloto, fue fantástico por lo que significó para la Fórmula 1 y para Ferrari en particular.
-Saliendo del automovilismo, usted no se muestra ni oficialista ni opositor, y el Gobierno se encarga de manifestarle sus posturas. ¿Por qué tiene tanta exposición como empresario?
-Elogio cuando hay que elogiar y critico cuando hay que hacerlo. Yo quiero que a este gobierno le vaya bien, porque le va a ir bien al país. Yo fui el primero en decir que el gran problema de la economía nacional es la inflación. Estaba solo cuando sostenía esa postura. Ahora el problema está instalado y todo el mundo habla de eso.
-¿Y el Estado qué debe hacer?
-El Estado debe solucionar los problemas a largo plazo. El Estado debe solucionar el problema de la inflación, pero no las pérdidas que ocasiona Aerolíneas Argentinas. El país sufre una decadencia que lleva unos 80 años.
Además de Cristiano Rattazzi, que ganó en Alta Gracia y lidera el certamen, en la categoría Fiat Linea Competizione corren el ex futbolista Bruno Marioni y la modelo Delfina Frers, entre otros.




