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¿Qué otro lugar hubiera elegido Ricardo "Caito" Risatti para obtener su primer éxito en el Súper TC2000 que no sea Río Cuarto? Es el autódromo más cercano a su Laboulaye natal. Apenas 195 kilómetros separan a ambas ciudades del sur cordobés. Allí, Ricardo continuó el paso triunfal de una familia que cuenta con un patrimonio fenomenal en la historia del automovilismo argentino.
Risatti es un apellido ilustre en el automovilismo nacional. Jesús Ricardo fue uno de los pioneros, cuando la actividad marcaba senderos sobre los campos que luego se hicieron camino. Fue campeón nacional cuando el Turismo Carretera aún no era tal. La pasión pasó de generación y apareció otro Ricardo, "Kelo", el que una fotografía de El Gráfico inmortalizó en 1950 en aquel salto en la Vuelta del Chaco. Apareció la tercera generación de Ricardo Risatti, el que se destacó en la Fórmula 3 Sudamericana y en el Turismo Sudamericano (Copa de las Naciones), y finalmente llegó su hijo, "Caito", también Ricardo, que corrió en monopostos, fue campeón de la Fórmula 3 española y la peleó hasta probar por mérito propio un Fórmula 1 del equipo Toyota.
"Es un sueño ganar aquí. Por mi familia, por la gente de mi ciudad, por el equipo Honda, que confió en mí", fueron las palabras del cordobés, que el jueves cumplió 26 años.
Río Cuarto es especial para "Caito". En el circuito del Imperio cordobés aprendió a manejar un automóvil particular, de la mano de su padre, que lo llevó en cada escalón que subió en su carrera deportiva. Y también en el trazado riocuartense logró la victoria en la Fórmula 3 Sudamericana Light.
Risatti se benefició con el sistema de penalizaciones que instrumenta en algunas competencias el Súper TC 2000, ya que la pole position fue para Mariano Werner (Toyota). Sin embargo, el cordobés largó desde el primer lugar. E hizo valer su condición, ya que ganó de punta a punta.
No es casualidad el triunfo del equipo Honda en Río Cuarto, el circuito que cuenta con la segunda recta más extensa (detrás de Termas de Río Hondo). En Rafaela, el Civic, al comando de Gabriel Ponce de León, logró el récord de velocidad final de la historia del automovilismo (306,383 km/h). Tras el eufórico festejo, Sergio Polze, responsable del equipo Sportteam, le comentaba a la nacion: "Me tengo mucha fe en los circuitos veloces. Logramos un rendimiento aerodinámico significativo. Por eso estoy muy confiado". Polze tenía razón, porque en Río Cuarto el Honda supo prevalecer en los sectores veloces y así construir el primer podio y la primera victoria de la marca japonesa bajo la dirección de dicha estructura. "Se lo dedico a Guido (Falaschi) que mañana cumple años", recordó Polze, que su última victoria había sido justamente con el malogrado piloto en Termas de Río Hondo.
Detrás se encolumnaron tres Renault. Al ex equipo Honda de Víctor Rosso y Leo Monti no le alcanzó para la victoria, pero lograron un contundente andar con Emiliano Spataro, Leonel Pernía y Guillermo Ortelli. A ellos se les suma la gran remontada de Mariano Altuna, que largó desde atrás y arribó en el 10° puesto.
Renault puso en evidencia la situación de Emiliano Spataro, que tras órdenes de equipo pasó a sus compañeros y accedió al segundo puesto para pelear el campeonato, que tiene a José María López (Ford) primero, seguido por Matías Rossi, con quien peleó mano a mano con su Toyota y Néstor Girolami (Peugeot).
Ricardo Risatti escribe su historia con un apellido que tiene su merecido y generoso espacio en el automovilismo argentino.
Merlo, en la F. Renault
Carlos Merlo, de Villa Mercedes (San Luis) logró su 3a victoria del año en la Fórmula Renault, al vencer en Río Cuarto, y, ahora con 104 puntos, aumentó su ventaja en la punta del certamen de la categoría promocional.



