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BAHIA BLANCA.- Tiene las manos en el bolsillo. Pega pequeños saltitos para vencer al frío que es impiadoso en la mañana bahiense. Los mecánicos del equipo Crespi Junior alistan el auto de la Fórmula Renault mientras observa cada detalle. Matías Milla acompaña el relato con gestos que evidencian sus tristezas y sus alegrías.
Con sólo 18 años, el chico nacido en Campana ya experimentó situaciones dispares y extremas. El 14 de abril del año último, en Río Cuarto, protagonizó un accidente en el que perdió la vida Matías Rico. Estuvo a punto de dejar de correr, pero se recuperó y volvió. Continuó con el amor de siempre, los kartings, y ganó hace diez días el Panamericano disputado en Tarumá, Porto Alegre, Brasil. Ahora, es el líder del campeonato de la Fórmula Renault, tras el tercer lugar obtenido en Bahía Blanca, el domingo último.
"Fui el único argentino que compitió en el Panamericano. Casi todos eran brasileños, con excepción de algunos pilotos de otros países, como Perú, Chile y México. Fue como un sueño ir a Brasil, con la tradición que existe allí por el karting, y ganar en la última vuelta, después de sufrir algunas complicaciones, como algunas roturas en el karting", recuerda Milla.
La cara se transforma cuando explica cada detalle de su gran victoria en Brasil, un país con una fuerte historia en la especialidad: "En la última vuelta, superé al local Rossini Sarkis y gané la final, después de haber largado desde el 13er lugar. Fue una experiencia increíble. Con este resultado me clasifiqué para el Mundial de la especialidad, que se efectuará en Italia en octubre próximo".
La sonrisa se borra por completo cuando llegan los recuerdos de aquel 14 de abril del año último. Mientras transitaba sus primeros kilómetros con un auto de la F. Renault, en Río Cuarto, se encontró con la tragedia. En una maniobra fatal, impactó de frente a 170 km/h contra otro coche que se había despistado. El sufrió la fractura del tobillo izquierdo y el piloto del otro coche, Matías Rico, perdió la vida. Un golpe del destino que aún hoy mantiene abierta una herida que no cicatriza.
El rostro se modifica. El tono de voz, también: "Fue un momento durísimo. No sabía qué hacer después del accidente. Pensé en dejar la actividad. Me insistieron con que yo no era el responsable, y lo sé, pero es duro. Conté con ayuda profesional y, junto con mi familia, pude salir adelante".
El primer contacto con un auto de carrera no fue sencillo. Al contrario, quedó trunco por aquellos fantasmas que lo perturbaban: "Volví en una carrera en Alta Gracia. Me había clasificado atrás y cuando debía competir, no me animé y no corrí. Yo sentía que no era rápido y por la cabeza pasaban muchas imágenes cuando en la pista transitaba pegado detrás de otro coche a mucha velocidad".
Impulsado por el gran logro obtenido en Brasil, Matías Milla también da pelea en la Fórmula Renault, categoría en la que lidera el campeonato, con 44 puntos, siete más que Maximiliano Merlino y 9 más que Matías Jalaf y Damián Cassino. "Por suerte ahora estoy muy bien. Me encuentro muy bien ubicado en el campeonato y espero mantener este rendimiento para luchar por el título. Estoy primero, pero aún no gané. Debo triunfar en alguna carrera para poder tener posibilidades de llevarme la corona", se ilusiona.
La vida se encarga de otorgar alegrías y tristezas. En el automovilismo, pasó de la tragedia al éxito impensado en un Panamericano de karting y la ilusión de quedar primero en la Fórmula Renault. Vivencias opuestas y extremas que impone el destino. Triunfos personales, que no necesitan de banderas a cuadros.



