Súper TC2000. Leonel Pernía y Matías Rossi, los candidatos: las claves de una definición apasionante

Pernía, en el podio de Buenos Aires, una de las carreras que ganó en el año -en ese caso, en dupla con Damián Fineschi
Pernía, en el podio de Buenos Aires, una de las carreras que ganó en el año -en ese caso, en dupla con Damián Fineschi Crédito: Super TC2000
Alberto Cantore
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13 de diciembre de 2019  • 23:59

Una temporada enredada, un desenlace con expectativa y suspenso. El Súper TC2000 protagonizará en Centenario, Neuquén, la última fecha del calendario, ese que empezó el primer fin de semana de abril, en el autódromo Oscar Cabalén, de Córdoba, cuando la categoría estrenó las novedades técnicas con los motores franceses Oreca turbo y una menor carga en los paquetes aerodinámicos, mientras que en el reglamento deportivo eliminaba las penalizaciones, las carreras clasificatorias y regresó a las largadas con partida detenida.

En el recorrido se levantaron vallas que hicieron que el camino resultara más tortuoso de lo proyectado: la ausencia de paridad entre las marcas y el anuncio que una terminal como Citroën no continuará como estructura oficial en 2020 fueron ejes salientes de la problemática. Tambaleante, el Súper TC2000 se repuso y con Leonel Pernía y Matías Rossi como actores principales ensayará una definición cerrada, donde el pasado, el presente y el futuro se filtrará en el ánimo de los pilotos: para el tandilense, puntero del campeonato, con 170 puntos, sería la primera corona en la categoría, de la que es cinco veces subcampeón; el Misil, que acumula 163 unidades, quiere consagrarse por quinta vez.

La apertura del año resultó una continuidad de las temporadas 2017 y 2018, con el equipo Renault Sport señalando el camino. Las victorias de Pernía en Córdoba y General Roca, con el bicampeón vigente Facundo Ardusso como escolta, animaron a imaginar lo que finalmente se hizo realidad a mitad de la temporada: en la carrera en Salta, Ardusso debió ceder el último escalón del podio y una carrera después, en San Nicolás, el director deportivo Miguel Ángel Guerra le comunicó al parejense que cuidara la espalda de su compañero en los primeros giros, una orden que perfiló qué piloto sería la principal espada del equipo para batallar por la corona. Tres victorias, ocho podios y cuatro poles, las estadísticas y los números que le ofrecen confianza: "Nos adaptamos rápido a los nuevos motores, que no son fáciles de interpretar ni de manejar, sobre todo al momento de transmitir la potencia al piso", resume su actuación el hijo de Vicente, consagrado exfutbolista de Boca y subcampeón de Turismo Carretera.

Matías Rossi escucha al ingeniero Diego Bruna: el Misil va por otra coronación
Matías Rossi escucha al ingeniero Diego Bruna: el Misil va por otra coronación Crédito: SuperTC2000

Una década, con Honda, Pernía iniciaba la seguidilla de subcampeonatos, cuando terminaba el certamen como escolta de José María Pechito López, su compañero de escuadra, que durante 2009 batalló con Juan Manuel Silva, también piloto de la marca japonesa. Pero la mayor frustración la tuvo al año siguiente, en Potrero de los Funes: llegó a la cita como puntero, con 8,5 puntos de ventaja sobre Norberto Fontana. Pero el arrecifeño lo doblegó ejecutando maniobras al límite, como un toque con Ardusso que a punto estuvo de dejarlo vacío, y con un ajustado sobrepaso sobre el tandilense el expiloto de F.1 saltó desde el 12do puesto de largada al 4to, con el que se hizo de la corona. "El título lo perdí yo", comentó resignado Pernía, mientras el equipo Honda intentaba animarlo.

Con Néstor Girolami protagonizó dos definiciones: en 2014, también en Potrero de los Funes, el cordobés, de Isla Verde, con Peugeot 408 arribó con una ventaja que resultó indescontable para Pernía, que desandaba su segundo año en el equipo Renault; en 2015, en la misma provincia de San Luis, pero en el autódromo Rosendo Hernández, Pernía y Girolami viajaron al límite, con toques y despistes: el triunfo de Girolami le posibilitó retener la corona, aunque no faltaron las quejas. "Me pega mal, de atrás, sin necesidad. Me desalinea el auto, no lo podía llevar", la bronca de Pernía.

Para Rossi y Toyota Gazoo Racing, acceder a la definición es el producto de la unión y del esfuerzo. Juntos se consagraron en el Top Race V6, juntos desean romper con la hegemonía de Renault. La victoria en Villicum, en la tercera estación del año, resultó la primera visita al podio de la estrella del equipo, que tiene en Julián Santero y Mariano Altuna a sus dos escuderos. La línea de quién es el piloto N°1 es clara desde el comienzo y evita rispideces. El Misil es el máximo ganador del año, después de San Juan se impuso de manera consecutiva en Paraná, Salta y San Nicolás. Además, marcó seis podios y tres poles; nunca abandonó en 11 carreras -sumó en todas-, lo que demuestra la confiabilidad del Toyota Corolla. "Tuvimos un gran año, esperamos coronarlo, porque es el objetivo que nos pusimos en la temporada. Neuquén es una linda pista, espero que el viento no sea protagonista de la definición", comenta Rossi.

La tarea de Rossi en la pista está sustentada por el ingeniero Diego Bruna, en la función de director técnico, y de Darío Ramonda, como jefe de equipo, quien lo reclutó de la Fórmula para integrarlo al equipo Chevrolet, con el que se consagró como el bicampeón más joven de la historia del TC2000, entre 2006 y 2007. La primera, en una definición épica, bajo la lluvia, en Paraná, cuando le arrebató la corona al Pato Silva; la temporada siguiente, con margen, después de marcar tres victorias y nueve podios en 14 carreras.

El auto de Pernía, el puntero del campeonato, que busca su primera corona
El auto de Pernía, el puntero del campeonato, que busca su primera corona Crédito: SuperTC2000

Así como festejó con un título en su estreno en Chevrolet, repitió la jugada cuando se sumó a Toyota: en 2011, arribó a Paraná por detrás de su coequiper Mariano Werner -lo separaban dos puntos- y de Pernía (Honda), que lideraba, con una ventaja de cuatro unidades. Fue la primera de las tres definiciones que protagonizaron el Misil y el tandilense en el STC2000. Con su estilo agresivo y la frialdad para ejecutar maniobras al límite, superó a Christian Ledesma y dio el primer golpe en el Súper 8; ese discutido sobrepaso resultó la llave para más tarde ganar en la carrera final, donde lo secundaron Agustín Canapino y José María Pechito López. "Esa temporada fue extraña: llevaba más de 40 puntos de ventaja a mitad del año, pero los abandonos en las dos fechas especiales me hicieron caer al 3er puesto en la definición", recordó quien tuvo una celebración medida y una dedicatoria particular: Guido Falaschi, que ese año murió en un accidente en Balcarce, en TC.

Rossi y Pernía volvieron a definir un campeonato en 2013. Un desenlace impensado, en San Martín, Mendoza. El Misil se calzó su cuarta corona, la primera desde que la categoría cambió la denominación a STC2000, después de abandonar, justo en un año en el que no había tenido deserciones. Siguió las alternativas parado, desde el talud, al costado del trazado, sin saber si el título era suyo. La supremacía de Rossi fue tan abrumadora que aún abandonando y a falta de una fecha para el cierre de la temporada, fue campeón. "Siento bronca e impotencia, sabía que Rossi había abandonado, pero no podía avanzar. El auto vibraba mucho, quizás por algún toque en la carrea de Súper 8", se lamentó Pernía.

Los puntos de la clasificación serán la primera batalla de la saga que protagonizan Pernía y Rossi en las definiciones de TC2000 y STC2000; el último episodio, el de la consagración, empezará mañana, desde las 11.55.

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