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"Vi un montón de camisetas verdes que nos venían a pegar y a un policía, que también se encargó de sacudir a algunos de mis compañeros. Sentí que me moría. Me pegaron una patada en la cabeza y apenas alcancé a cubrirme. En ese momento dije ´Dios, ayudame´ y me pasó un flash con la imagen de mi familia".
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Relata los hechos Adrián Barrionuevo y en su cara se refleja la impotencia frente a la furia que domina al fútbol argentino. Barrionuevo tiene 30 años, es delantero de Comunicaciones y el último domingo, en la cancha de Excursionistas, vivió una verdadera pesadilla tras el partido que empató 1 a 1 con el club local, por la primera C.
La agresión que sufrió el jugador luego de que los hinchas locales ingresaran en la cancha causa escalofríos: "Primero recibí una patada fuerte en la rodilla izquierda, que pareció que me había movido la rótula. Después me pegaron patadas en la nuca, en la cabeza, en las costillas, en la espalda, en la columna y paralíticas. ¡Hasta me mordió un perro! En el hospital Pirovano me tuvieron que hacer tomografías de cráneo, rodillas, tórax, de columna...".
-¿Quién les abrió la puerta a esos hinchas?
-No sé quién fue, ni idea. Cuando ingresaron salí corriendo para el túnel y era cuestión de correr y no caer. Caí antes de treparme al alambrado. Y ahí me agarraron. No sé cuántos me pegaron. Lo único que se veía eran piernas y zapatillas, hasta que me pegaron una patada en la nuca y no pude ver más. Lo último que me acuerdo es que quise respirar hondo y se me trabó la garganta, como si me hubiese atorado. Hasta que recobré el conocimiento en la camilla y el médico de Excursionistas me estaba atendiendo.
-¿Todo esto estuvo preparado?
-Creo que sí. Cuando llegamos al estadio, un policía que estaba en la puerta nos amenazó y nos dijo: "Acá tienen que perder, porque si no, no salen". No sé, en este momento desconfío de todos. De los dirigentes de Excursionistas y de la policía. Mirá, de los 61 policías que participaron del operativo solo había dos que resguardaban lo que ocurriera en el campo. Cuando empezaron las agresiones le dijimos a uno de los efectivos "defendemos, defendenos". Pero no nos defendió y no sabíamos para dónde salir. Creo que la mayoría de los problemas que se originan en las canchas es por culpa de la policía. Ellos quieren cada vez más, más y más efectivos para un partido. Pero el tema no se maneja así.
-¿Y la culpa que les cabe a los hinchas?
-Si no los parás, los hinchas entran en la cancha y después nos sacan a todos patitas para adelante. Ellos no tienen problemas en matar. ¡Si entraron en la cancha para matarnos! De hecho, cuando me estaban pegando en el piso escuché un "matalo". En ese instante quería que me crecieran alas; quería salir volando como fuese.
-¿Alguno de los dirigentes de Excursionistas se acercó para saber cómo estabas?
-No, para nada. Ellos sabrán por qué lo hicieron, pero a mí no me interesa que me pidan disculpas. No puedo pedirles que hagan algo cuando no lo sienten. Lo único que sé es que ahora estoy tranquilo acá, en casa.
-¿Qué medidas vas a tomar?
-Veremos con los abogados para ver qué se puede hacer. Porque ¿qué pasaba si me quedaba con algún problema físico o mental insalvable? Sé que esto no puede quedar así.
-¿Le temés a esta exposición en los medios?
-Sí, el riesgo está. No quiero salir de mi casa. Ni siquiera quiero ir a entrenarme.
-¿Vas a seguir jugando al fútbol?
-Si cambia la seguridad, sí. Si no, no. A mi casa no quiero llegar muerto. O que mi vieja me vea arruinado, porque yo voy a jugar un partido de fútbol, no a que me maten. Hasta que termine el campeonato no voy a jugar.
-¿Cuánto ganás en Comunicaciones?
-Trescientos pesos por mes, pero me deben plata desde enero. Mirá si me conviene jugar para que me maten por 300 pesos...
-¿Y tenés algún ingreso extra?
-Confecciono ropa fina en mi casa, aunque ahora nos jodió lo importado y hay muy poco trabajo. Vivo al día y tiro, aunque uno quiere progresar.
-¿Qué le dirías a Julio Grondona con los incidentes a la vista?
-Le preguntaría qué hace con los ingresos de primera y porqué no ayudan a los clubes del ascenso. No sé si la AFA es una cooperativa, si lucran o no. Pero no puede ser que nadie se haga cargo. Al ascenso nadie le da bolilla porque hay pocas recaudaciones.
-¿Y creés que la AFA se va a acercar?
-No, no creo que se acerque.
-¿Seguís tenso por lo que viviste?
-Si, sigo nervioso. No quiero salir de mi casa.


