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Jorge Rodrigo La Hiena Barrios (58,700 kg) cumplió con su primer gran sueño: obtener un título mundial. Con sus 22 años, el pupilo de Amilcar Brusa, obtuvo la corona de los livianos juniors de la Unión Mundial de Boxeo (UMB) al vencer por KOT, en el 8ºasalto, al local Silvano Usini (58,600 kg), en un combate que se realizó en la plaza Nicola Mazzara, de la ciudad italiana de Calatafini.
La Hiena que dominó durante todo el combate, derribó a Usini en el octavo round. Al término de la cuenta el árbitro, el norteamericano, Max Parker, le dió el el pase a Usini, pero una nueva y potente descarga derribó al italiano y Parker dio por terminada la pelea.
De esta forma, y en tiempos en los que en el boxeo abundan las entidades que ponen títulos en juego, Barrios se consagró como el 21er campeón mundial de la historia argentina y el primero en conseguir una corona entre los livianos.
El mismo Barrios analizó el combate, en diálogo telefónico con La Nación : "Ya desde el primer asalto lo tuve al borde del KO. Después de una buena combinación, le flamearon las piernas y parecía que no iba a poder seguir. Y aunque también lo corté en la ceja derecha, no tuve tiempo de liquidarlo en ese asalto.
"Después, sólo fue cuestión de esperar. Por suerte, en ningún momento sentí sus golpes... ni sus cabezazos. Yo seguí con mi plan y me dediqué a boxearlo y a caminar el ring. De a ratos peleé en la corta distancia. Y en el octavo asalto llegó la definición", expresó el campeón.
Y agregó: "La verdad es que ahora no me acuerdo cuál fue la mano que lo derribó por primera vez, pero lo que sí sé es que ya todo había terminado con esa caída", comentó con gran emoción.
Para refirmar sus convicciones, Barrios remarcó: "Antes de salir rumbo a Italia sabía que iba a conseguir el título. Esto demuestra que soy el mejor boxeador argentino del momento. De los que salieron al exterior en los últimos tiempos, ninguno llevó un éxito. Sólo yo volveré con el cinturón mundialista. Se lo dedico a todos los que nunca creyeron en mí", afirmó.
Y siguió su relato, con algo de revancha: "Mi título vale mucho. Yo lo gané en el exterior y por KO. Ahora nadie va a poder discutírmelo. Sé que este es un título de los llamados pequeños, pero es el primer paso importante en mi carrera. ¿Vos sabés lo que sentí cuando el árbitro me levantó la mano? ¿Sabés lo que sentí? Me sentí el rey. Sí, el rey del boxeo. Pero yo aspiro a mucho más... Ahora quiero cumplir mi segundo sueño: ganarle a Floyd Mayweather, campeón de la FIB. Y lo voy a hacer...".
Cuando llegó la hora de agradecer, no se olvidó de su técnico, don Amílcar Brusa. "En esta pelea se vio cuanto crecí desde que estoy con él. Y eso también lo sentí en el ring."
La mujer de Barrios, Alejandra, no pudo contener la alegría: "No sabés cómo lloraba", confesó la esposa del flamante campeón mundial. "Me llamó apenas terminaron de hacerle el control antidoping y casi no podía hablar de la emoción. El cinturón es hermoso, ya te lo voy a llevar para vos, me dijo Rodrigo. Lo que él no sabe es que hoy todo Tigre está en la puerta de mi casa", confesó su esposa. A própósito de Tigre, Barrios subió al ring con una bandera de ese club en la cabeza y una bota de cada color (rojo y azul), siempre relacionado con esa entidad.
En épocas de vacas flacas para el boxeo argentino, el triunfo de Barrios se convirtió en la victoria más importante del año y lo perfila como la figura de mayor proyección internacional de este deporte.

