Cómo lo siente Bahía Blanca

La ciudad natal de Emanuel Ginóbili vive con gran expectación las actuaciones del jugador argentino en la liga más poderosa del mundo
(0)
28 de mayo de 2003  

BAHIA BLANCA.- El corazón está en el número 28 de la calle Salta, a unas siete cuadras del radio céntrico, en la sede del club Bahiense del Norte. Los latidos resuenan, antes que nada, a unos cien metros de allí, sobre la cortada Vergara, en la casa de los Ginóbili. Pero el eco se extiende por toda Bahía Blanca, una ciudad que siempre respiró basquetbol, pero que desde el orgullo que le infunde su hijo pródigo en la NBA vive subyugada por una emoción especial.

Después de cada partido con San Antonio, Manu puede imaginar perfectamente qué sucede allí. Salvo para ocasiones especiales, los bahienses no sienten apego por reunirse para seguir el deporte por TV; prefieren, en general, la tranquilidad del hogar. Pero un indicador de la expectativa que la gran actuación del jugador argentino despierta en Bahía lo entrega, justamente, ver los carteles convocantes que exhiben varias confiterías: "Hoy, en directo por TV, San Antonio v. Dallas" , por ejemplo. Al día siguiente, se haya estado en casa o en un bar, es raro encontrar a alguien que diga no haber visto al menos un pasaje del partido. De Manu hablan todos, sepan o no de basquetbol.

Se mencionó a Bahiense, el club en el que Emanuel se inició y que tuvo como presidente a su padre, Jorge. Allí se sigue un rito irrenunciable cada noche en que la televisión lleva en directo un partido de los Spurs. Religiosamente, una tribuna reducida se junta en el salón, delante de una pantalla gigante: el padre de Manu; el presidente del club, Alberto Antón, y su esposa; el dirigente Horacio La Bella y su hijo Leonardo; Diego Minoldo (cocinero y ordenanza del club), y la secretaria Cristina Decio. "Es una cábala. Y no entraría nadie más... No sea cosa de que se quiebre", cuenta La Bella.

El hombre se entusiasma cuando se le pregunta qué se siente en la ciudad alrededor de lo que produce Manu. "Es un alboroto total. Estamos todos como locos. Es que esto pasó en tan poco tiempo... Uno tenía confianza, pero no creía que tan rápidamente todo iría de esta manera", sostiene. Y cuenta que aquellas confiterías que ofrecen el menú Ginóbili entran en ebullición a la hora del partido.

Dicen que, en los últimos tiempos, la atención bahiense priorizó otros hechos por sobre su pasión histórica. Uno de ellos, la actuación de Olimpo en la primera división de la AFA. Pero dicen, también, que desde que Manu empezó a hacer ruido en la NBA, la llama del basquetbol volvió a arder como antes. Como siempre, en una ciudad cuya asociación reúne a 22 equipos (veinte de la zona, uno de Río Colorado y el restante de Tornquist) y cuenta con 3000 jugadores. No puede decirse, por ahora, que todo se paralice cuando juega Manu, pero la expectativa va in crescendo.

"Si Manu sale campeón, lo que lamentamos es que probablemente después no pueda venir a Bahía porque no le van a dar los tiempos. Va a tener demasiados compromisos y quizá no lo podamos disfrutar como quisiéramos", dice La Bella. Como muchos otros, imagina un final feliz. Igual que toda Bahía Blanca.

ADEMÁS

MÁS LEÍDAS DE Deportes

Esta nota se encuentra cerrada a comentarios

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.