Debut para ilusionar: la irrupción de Caffaro, una buena señal en la derrota argentina ante Puerto Rico

Agustín Caffaro (2,11m), se cuelga del aro en su debut internacional ante Puerto Rico; el pivote de Libertad fue una buena noticia pese a la derrota
Agustín Caffaro (2,11m), se cuelga del aro en su debut internacional ante Puerto Rico; el pivote de Libertad fue una buena noticia pese a la derrota Crédito: FIBA
Juan Manuel Trenado
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23 de febrero de 2019  • 09:58

Una derrota, la primera de visitante en toda la eliminatoria, no dejó de mostrar signos positivos para el básquetbol argentino. La caída ante Puerto Rico en tiempo suplementario por 87 a 86 (tras empatar en 82), tuvo como novedad el interesante debut de Agustín Caffaro, el pivote de Libertad de Sunchales, que se mostró como un buen proyecto y, aunque todavía no se haya encontrado una solución definitiva, muestra sin embargo una tendencia esperanzadora en una posición que siempre le resultó esquiva a nuestro básquetbol.

El puesto en el que juega suele ser ocupado por norteamericanos de mucho peso en los equipos de la Liga Nacional. Es probablemente el lugar que más dificultades les da a los jugadores emergentes para ganarse un espacio. A no ser que sean verdaderas estrellas. Tal vez por eso este chico de 24 años tardó en hacerse notar en nuestro básquet.

Caffaro (2,11m) nació en Piamonte, un pueblo cercano a Cañada de Gómez. Empezó a jugar en el club San Jorge y luego pasó por San Martín de Marcos Juárez, Instituto, Sportsmen de Rosario, Quimsa, Huracán de Trelew y Boca. Formó parte del seleccionado argentino Sub 17 y del combinado santafecino en el Campeonato Argentino.

Tras la partida de la Generación Dorada, encontrar hombres altos y con buena movilidad para el nivel internacional siempre fue un desafío para la selección. El puesto que ocuparon maravillosamente Rubén Wolkowyski (2,09), Fabricio Oberto (2,10) y en el que aún continúa Luis Scola (2,06), no tuvo muchas variantes en los últimos años. Es más, Andrés Nocioni (2,03), que tuvo un desarrollo como alero y terminó en la posición de ala pivote, debió funcionar como rueda de auxilio en esa posición –aunque no permanentemente- en algunos torneos ya en el final de su carrera.

Hoy el equipo de Sergio Hernández todavía cuenta con Scola (un ala pivote natural que se hizo cargo de la posición). Pero ya tiene consolidado a Marcos Delía (26 años y 2,11m), que ya lleva varios años con el equipo y anoche fue capitán en el partido por la última ventana internacional de las eliminatorias para el Mundial de China, para el que la Argentina ya se encuentra clasificada. Delía mostró un notable crecimiento en los últimos tres años, desde que se fue a jugar en Europa. Comenzó en Murcia y en la actualidad se encuentra en Joventut, de España. Sus números en el torneo ACB (5,9 puntos y 3,5 rebotes de promedio), dicen bastante menos de los que puede rendir en la cancha con la selección, donde aporta 8,5 tantos y 5,5 rebotes por encuentro en la eliminatoria.

Detrás de Delía el técnico fue probando a varios jugadores. El que parecía surgir naturalmente era Tayavek Gallizzi (2,06, 26 años y actualmente en Regatas). Fue el elegido por Julio Lamas para el último Mundial (España 2014). Robusto, decidido por momentos en el ataque, se esperaba más de él. Al santafecino le falta sumar madurez y orden en la cancha. Pero tiene un aceptable rendimiento con 8,6 puntos (65% de efectividad en dobles) y 3,9 rebotes y estuvo convocado en alguna de las ventanas. Sigue siendo un jugador en el radar de la selección.

Roberto Acuña (28 años y 2,08) es el que parece haber tomado la posta de Gallizzi. Fue citado a los Juegos Olímpicos de Río 2016 y regularmente forma parte de la convocatoria. Con 9,6 puntos (60% en dobles) y 5,9 rebotes de promedio en Quimsa, es –por ahora-, el que tiene un paso de ventaja sobre el resto.

Como todavía ninguno -más allá de Delía- ha dado el salto para adueñarse del lugar, hasta se sumó en alguna convocatoria a Daniel Amigo, un jugador de 2,08m nacido en los Estados Unidos y que es hijo de un argentino, por lo que pudo obtener la nacionalidad. Tuvo un buen paso por la NCAA, pero la transición al profesionalismo no le está resultando sencilla. En la actualidad se desempeña con tareas discretas en DEAC, del básquetbol de Hungría.

En algunos torneos internacionales de segunda línea también fueron convocados en los últimos años Kevin Hernández (Ferro, 2,04m y 28 años) e Ignacio Alessio (La Unión, 2,04 y 31), pero los dos quedaron relegados. Y más si se tiene en cuenta la expectativa que hay puesta en los más jóvenes.

Agustín Caffaro (2,11m), de 24 años, había empezado a mostrar algunas cosas en la temporada pasada en Boca. Sin embargo, no tuvo los minutos suficientes para saber si podía sumar responsabilidades. Todo eso lo consiguió en Libertad de Sunchales, donde aporta 10,3 puntos y 4,5 rebotes en más de 20 minutos de promedio por juego.

Anoche, Caffaro entró en un momento difícil del partido ante los boricuas, en el último cuarto, y aportó 9 tantos y 3 rebotes. Pero llamó la atención su entereza a la hora de tomar un rebote ofensivo a tres segundos del final que, tras la falta que le cometieron, le permitió anotar dos libres para ir al suplementario. No es sorpresa que anote los libres (tiene un 82% de efectividad en la Liga), lo que sí es para remarcar es que lo haya hecho sin dudas en un momento de tensión como el de anoche.

El joven pivote mostró buenos movimientos para atacar el aro y estuvo ágil para jugar el pick and roll. Nuevamente, vale aclarar, condiciones que ya se le conocían en la Liga, pero que no había tenido oportunidad de refrendar en el nivel internacional.

Y para completar el cuadro de opciones de pivotes que tiene la Argentina, está el hermano menor de Agustín Caffaro, Francisco. Él es, de todos, el que parece tener más potencial. Mide 2,13 metros y tiene apenas 18 años. Participó de una experiencia en la Academia de la NBA de Australia hasta 2018 y ahora se encuentra en la prestigiosa Universidad de Virginia, donde se esperaba que debute este año en la NCAA. Sin embargo su juventud, la gran competencia que tiene en el puesto y una lesión en la rodilla demoró su incorporación al equipo, que muy probablemente se decida en la siguiente temporada.

Un final polémico y desordenado

Luego de que Brussino errara un triple que le hubiera dado el triunfo a la Argentina frente a Puerto Rico, los organizadores se apuraron a festejar e hicieron explotar bombas de papel picado sobre la cancha... pero el partido no había terminado. Sacar todo el confetí les llevó unos 20 minutos a los boricuas. Al partido le quedaban 7 décimas. Lucio Redivo lanzó un triple, pero falló. Al final ganó Puerto Rico 87-86 y los goleadores argentinos fueron Brussino y Redivo, con 16 puntos cada uno. Cian Clavell, con 21 puntos, fue el mejor del equipo local.

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