En la selección los chicos todavía dependen de los grandes

Crédito: Villar press
La victoria por 96-64 sobre la débil Cuba dio una advertencia: los jóvenes necesitan de los más experimentados para funcionar; fue el tercer éxito en el torneo
Xavier Prieto Astigarraga
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4 de septiembre de 2015  • 09:03

MÉXICO.- Los enérgicos reproches de Sergio Hernández desde el banco fueron una evidencia. Los hinchas argentinos en el Palacio de los Deportes, pocos pero visibles, festejaban pocas jugadas. Algo no estaba bien en ese seleccionado que venía cosechando elogios en cantidades industriales en este Preolímpico .

De hecho, no son positivas las conclusiones de ese tercer compromiso en México 2015. Puede parecer paradójico cuando ganó un partido por 32 puntos, pero la explicación es contundente: los más nuevos del plantel no cumplieron cuando debieron hacerse cargo del juego, y frente un oponente limitado. Esta Cuba terminó su participación invicta, pero a la inversa: perdió sus cuatro encuentros.

En la paulatina transición de la Generación Dorada a la nueva camada, cada paso en este FIBA Américas es un minucioso examen. Ayer era una buena oportunidad de los chicos para ganar rodaje, experiencia y carácter. Se suponía que, con un quinteto inicial fuerte, la Argentina establecería una ventaja amplia y luego haría descansar a los grandes para foguear a los chicos. Pero no esperó Sergio Hernández para hacer jugar a varios pibes juntos: Nicolás Brussino , Gabriel Deck y Marcos Delía fueron titulares, acompañados por dos adultos, Luis Scola y Nicolás Laprovittola . No funcionó el ensayo. El santiagueño Deck fue el más despierto, con iniciativa, algún gran pase, una tapa y buenos lanzamientos, pero Brussino y Delía estuvieron tímidos, pasando el balón más que atacando cuando había chances. Y hasta el capitán y el base parecieron contagiarse.

A Cuba no le falta habilidad, pero sí sistema, intensidad, mentalidad. Con tiros que la pasiva marca perimetral albiceleste permitía, se mantuvo cabeza a cabeza. Mientras, Hernández, a diferencia de lo común, no hacía cambios. Los primeros 8m21s jugó ese quinteto inicial, con el entrenador observando sentado, calmo. La Argentina se volvió caótica en el ataque, con incursiones individuales y apuros innecesarios. Facundo Campazzo atacaba más de lo que pensaba. En defensa hubo desatenciones y poco rebote. Sólo un buen cierre de 5-0 hizo que el equipo no se fuera perdiendo al descanso largo: 35-35.

Hubo una fuerte reprimenda del entrenador en el vestuario. Y Hernández pateó el tablero: Nicolás Laprovittola, Selem Safar , Andrés Nocioni , Leonardo Mainoldi y Scola a la cancha para enderezar la cuestión. En menos de cinco minutos construyeron un parcial de 18-4 con orden táctico y defensa fuerte. Los triples de Safar y una producción muy completa de Mainoldi llevaron la diferencia a 24 tantos y Scola se fue a descansar. Entonces, a principios del último cuarto, la formación se llenó de los más nuevos (Brussino, Garino, Deck y Delía, con Campazzo), que ya con la ventaja se lucieron, ante un rival entregado, para un 96-64 definitivo.

"Cambiamos la mentalidad para la segunda mitad y terminamos haciendo un buen trabajo" (Facundo Campazzo)

Pero no se habían impuesto cuando la situación no estaba encaminada. Y contra el peor del certamen, vale insistir. La Argentina venía fallando en concentración en comienzos y finales, y ayer el partido entero era un desafío al respecto por esa debilidad cubana. Sólo tras la luz amarilla el equipo reaccionó. Y lo hizo con los más grandes. Un dato al respecto: los seis elementos más nuevos (Richotti, Brussino, Garino, Deck, Gallizzi y Delía) acumularon 97 minutos en la cancha y lograron una diferencia de +31 tantos, sumados los parciales individuales; los seis más experimentados (Campazzo, Laprovittola, Safar, Nocioni, Mainoldi y Scola), en 102 minutos, totalizaron +111 tantos. Y vale repetir: gran parte de ese +31 en el caso de los jóvenes fue a partir del reacomodamiento de los que tienen mayor rodaje.

"Vinimos a México con dos objetivos. Uno, clasificarnos para los Juegos Olímpicos. El otro, aprender cada día una lección, teniendo en cuenta que tenemos en el plantel muchos jóvenes que tienen 10, 12, 15 años más de selección si se lo proponen, si trabajan duramente", bajó línea Hernández en la conferencia de prensa. Y añadió: "Lo más positivo para nosotros en este torneo es el roce internacional que los más jóvenes se llevan. Incluso clasificarse para los Juegos Olímpicos hasta estaría por debajo de eso. En algún momento la Argentina debe incorporar jugadores nuevos".

Ayer no se avanzó en ese sentido. Hoy, ante una más exigente Venezuela, desde las 14, continuará el aprendizaje.

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