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SAN JUAN DE PUERTO RICO.– Con el pasaje a Turquía 2010 asegurado desde las 20.15, tras el éxito de Brasil sobre Uruguay, la selección argentina afrontó con mayor alivio un partido que contó con masivo y eufórico aliento de los boricuas. Todo, pese a que el huracán Erika, que preocupó desde temprano a la población, provocó que algunos hinchas se quedaran en sus casas... De todos modos, en un clima de alta excitación y en un partido vibrante e intenso, definido en los segundos finales, la Argentina le puso el sello al pasaje con una gran victoria sobre Puerto Rico, por 80 a 78. La primera caída local y el quinto éxito seguido de los de Sergio Hernández. Otro paso al frente en la recuperación y las ganas de todos, ahora, de ir por título.
Hoy se definirán los cruces de las semifinales, pero "cualquiera da lo mismo", decía Scola al advertir que aunque se le gane a Uruguay esta tarde, desde las 17, nuestro seleccionado dependerá de los otros resultados, especialmente del choque de cierre entre puertorriqueños y brasileños. El rival de mañana puede ser el local, Brasil, Dominicana y hasta Canadá. Todo está abierto.
La velocidad de los perimetrales puertorriqueños y la agilidad para mover el balón desconcertaron varias veces a la defensa argentina en el primer cuarto (14-22). Tampoco se elaboraron bien las ofensivas y Carlos Arroyo, con 8 puntos en esos 10 minutos, resultó incontrolable. De todos modos, la gran preocupación de Hernández fue el goleador Larry Ayuso, que tuvo tres defensores diferentes (Paolo Quinteros, Diego García y Matías Sandes) en ese lapso.
En el 2do cuarto se encontraron espacios amplios en el perímetro y llovieron los triples (tres de Leo Gutiérrez y uno de Fede Kammerichs), para permitir un parcial favorable de 14 a 0 y tomar la supremacía en el tanteador 28 a 22. Incluso la Argentina llegó a un increíble 6 de 6 en tiros de tres puntos. Si a esto se le suman las dudas con las que respondieron los locales, defendiendo muy cerca del aro, inconexos en la ofensiva y apurando los tiros, con Ayuso y Arroyo acaparando todo el juego, se entiende que la Argentina haya sacado 11 tantos de ventaja (43-32) cerca del final del lapso más fructífero que tuvo en el certamen: sumó 29 puntos en 10 minutos.
La energía positiva en los triples se extendió hasta Scola, que abrió el 3er cuarto con su primer acierto de ese calibre en el torneo. La ofensiva argentina fluyó mejor y la defensa se ajustó ante la falta de variantes del local, que sólo ganó en los rebotes con Peter John Ramos, pero no encontró los triples y por eso se aumentó la ventaja a 14 tantos (64-50). Por entonces los nuestros acumulaban un insólito y fantástico 10 de 13 en triples y el rival sólo 6 de 16. Diferencia clave para explicar la ventaja de ese parcial por 62-54.
El último cuarto fue gol a gol, con Arroyo y Ayuso asumiendo la responsabilidad anotadora, con el gigante Ricardo Sánchez Flores (2,12m) acertando triples y con Scola brillante con su pivoteo y conversiones bajo el aro. Puerto Rico ajustó mejor la defensa sobre los tripleros argentinos y ya no hubo más conversiones fáciles. En la misma medida se entonó el ataque local y con el aliento general la definición entró en un ambiente de extrema emoción e incertidumbre, que explotó cuando Ayuso metió un bombazo de tres puntos a 6 segundos del final.
Después, Prigioni se benefició con una falta inexistente de Rivera y fue a tirar dos libres, embocó el primero y quiso errar el siguiente para demorar la ofensiva de 3 segundos del rival, pero lo embocó y no tuvo más que sonreír. Una sonrisa que se hizo festejo celeste y blanco apiñado en el medio de la cancha, justo después de que Carmelo Lee fallara el disparo triple.
