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El sueño de anoche dibujaba la silueta de los directivos del básquetbol nacional sentados frente a Alejandro Montecchia, que, con claridad meridiana, exponía sus conocimientos y contaba su experiencia recogida en tantísimos torneos internacionales para que aquéllos tomaran nota y corrigieran sus vicios de organización.
El base de Regatas Corrientes, ganador del oro olímpico en 2004, subcampeón mundial 2002 y dueño de dos títulos de la Liga Sudamericana, entre otros logros, asumió desde hace un par de años, cuando regresó de Europa, una actitud distinta de la del resto del ambiente, incluidos todos los estamentos. Decidió salirse del sistema para mirar, escuchar y opinar. No quiso ser uno más de los que bailan sin importarles la música que hacen escuchar los que dirigen. Con claro espíritu crítico y la intención de que la Liga mejore, empezó a ganarse enemigos con acusaciones bien fundamentadas.
"Es un desastre que el Súper 8 se haya jugado en Obras Sanitarias, donde el piso está roto, tiene 30 años y los aros, torcidos. Se cae a pedazos. No sé cómo se siguen habilitando estas canchas", declaró a La Nueva Provincia , de Bahía Blanca, tras los festejos con Regatas. Ni la Asociación de Jugadores ni sus colegas se animaron a sustentar el juicio del base, lamentablemente. Deberían hacerlo.
Es el mismo Montecchia que hace unos meses dijo: "Los dirigentes argentinos son invitados a ver torneos internacionales y en vez de aprender de la organización van a comprar souvenires". Una inmaculada verdad.
Como aquella otra: "Los dirigentes van a seguir haciendo lo que quieren. Se jactan de que ésta es la Liga de los campeones olímpicos, pero ellos no están en ese nivel". El base, que alguna vez Gregg Popovich pidió para los Spurs, se enojó mucho en abril último, cuando la antorcha olímpica fue paseada por Buenos Aires por 80 relevistas y entre ellos no hubo ningún basquetbolista ganador de la medalla de oro en Atenas, el logro más fantástico de aquellos Juegos. "Este sigue siendo el país de los figuretis", afirmó.
Fabián Borro, presidente de Obras, dejó una desafortunada y ordinaria respuesta a semejantes verdades. "Si compara tanto con Europa, por qué no se quedó allá. Tal vez deberíamos ponernos de acuerdo para no gastar tanta plata en ex jugadores e invertirla en infraestructura. Montecchia no es el dueño de la Liga". Más allá de descalificar a sus colegas de Regatas por contratar a un "ex jugador", es cierto que deberían pagarles menos a los jugadores y mejorar los estadios.
Es una pena que no haya más valientes como Montecchia y menos soberbia dirigencial.


