

Encontrá resultados de fútbol en vivo, los próximos partidos, las tablas de posiciones, y todas las estadísticas de los principales torneos del mundo.
Albano Bizzarri llega al predio de la AFA, en Ezeiza, en medio de la indiferencia. Apenas el ladrido de los perros que custodian el portón de entrada corta el silencio que domina la escena y que le da tranquilidad a su nuevo equipo: el seleccionado Sub 23.
Adentro no lo esperan Redondo, Raúl u otras estrellas del Real Madrid, sino Riquelme y Saviola. Carga una mezcla de nerviosismo y curiosidad y José Pekerman se encarga de sacarle la tensión al presentarlo a sus compañeros, esos en los que se respaldará para recuperar la confianza que perdió tras una serie negra bajo el arco del equipo español y que lo dejó fuera de los titulares. Ahora, con el Preolímpico por delante, Bizzarri espera una oportunidad para cambiar la frase que le dedicó el diario El Mundo: "Portero de desconocido pasado e incierto futuro".
"Mi comienzo en este club no fue lo que esperaba, pero ahora no estoy mejor que hace un mes, porque no estoy jugando", dice el cordobés de 22 años, que en sus siete partidos con el club blanco en la Liga española sumó un promedio de dos goles por encuentro, muy diferente a su balance en la Liga de Campeones de Europa, en la que ganó los cuatro partidos que disputó y recibió sólo dos goles.
"La prensa me criticó mucho. Soy consciente de que cuando se mete con un jugador, lo destruye. El equipo andaba mal, y el blanco era yo, pero lo cierto es que yo estaba al mismo nivel del equipo", dijo Bizzarri hablando en pasado de una crisis que es presente en el Real Madrid.
Los malos resultados, la desunión del equipo y la desorientación de los directivos conformaron un cóctel fatal para el ex portero de Racing, que llegó a principios de año con la promesa de jugar, aunque debió esperar seis meses para hacerlo. "Me dijeron que venía de segundo arquero y no jugaba ni en las prácticas". Cuando entró, en forma repentina y casi inevitable por la lesión del alemán Bodo Illgner y la inexperiencia del juvenil Iker Casillas, Bizzarri se convirtió en uno de los puntos flojos más evidentes de un grande que se derrumbaba.
El equipo, partido y sin rumbo, y la defensa, cercana a una película de terror, fueron demasiado para Bizzarri, que el 31 de octubre, en la décima fecha del campeonato, encadenó una serie de errores y una expulsión en la derrota por 3-1 ante el Atlético de Madrid. A la semana siguiente Toshack explotó tras la victoria por 3-2 ante el Rayo Vallecano. "Cada vez que entra el balón en nuestra área cierro los ojos... me dan ganas de llorar... tenemos un problema en la portería".
"Es cierto que cometí dos o tres errores muy evidentes y todo se hizo más trágico de lo que parecía, pero también es cierto que nunca me había pasado algo así. Cada cual dice y hace lo que quiere. No le quise contestar a Toshack, no estoy para eso", recordó Bizzarri sobre su momento más duro en el club, que le sirvió, sin embargo, para cosechar la solidaridad unánime del plantel. No era tan difícil: ninguno quería a Toshack.
"Prefiero estar en lugares comprometidos que en un club chico. Me veo atajando muchos años más y quiero estar un largo tiempo en Real Madrid. Hoy me siento bien, listo para jugar en cualquier momento", aseguró, al tiempo que reconoce haber soñado desde chico con pararse bajo los tres palos del Bernabeu. "Estoy en un lugar soñado, por más que me hayan pasado un montón de cosas. Mientras esté en el club voy a luchar a muerte por ganarme un lugar. También pienso en la selección mayor: me gustaría volver, pero sé que sin jugar en mi equipo las cosas son más difíciles. El Sub 23 será una buena oportunidad para mostrarme".
Bizzarri vive solo en una de las mejores zonas de Madrid, entre el estadio Santiago Bernabeu y la Ciudad Deportiva del Real Madrid. "Al principio sufrí mucho, no conocía a nadie. Ahora tengo amigos fuera del fútbol y el resto lo solucionó el club, que una semana después de haber llegado me entregó la casa y el auto."
Lejos de Madrid, el arquero se juega un pleno al Sub 23, porque sabe que si recibe elogios en Brasil, éstos llegarán rápidamente a España y así habrá dado un paso importante para cambiar aquella frase del diario El Mundo.
Las especulaciones que sitúan a Albano Bizzarri en el Betis de Carlos Griguol apenas le mueven un músculo al arquero. "Nadie me dijo nada. No hablo sobre hipótesis", dijo. En cambio, es prudente a la hora de pensar en un regreso a Argentina. "Sería una infamia decir que no volvería. Dependerá de la oferta", comentó Bizzarri.
Hablar de su país cambia el gesto del ex arquero de Racing. Su elección cuidadosa de cada frase desaparece, y se transforma en un duro ataque a la realidad que él percibe. "En la Argentina pasan siempre las mismas idioteces. Si hubiese tenido que votar no lo hubiera hecho, porque no creo en nadie y me parece espantoso lo que pasa. La gente tiene miedo de salir a la calle y los políticos se llenan los bolsillos. Maradona dijo una vez una gran verdad: De la Rúa tiene una gran posibilidad; cambiar todo y ser un fenómeno o seguir siendo De la Rúa, lo que implica seguir siendo como los de antes, que no hicieron nada".
España, que vive su mejor momento económico de los últimos años, es para Bizzarri otra cosa: "Hay un ambiente diferente; la gente está más tranquila. Como todo está bien, se progresa y hasta se descansa a la hora de la siesta. Es un lugar soñado, por más que me hayan pasado un montón de cosas malas".

